Edición n° 2744 . 27/05/2024

Washington analiza la posibilidad de suministrar bombas de racimo a las Fuerzas Armadas de Ucrania

Washington analiza la posibilidad de suministrar bombas de racimo a las Fuerzas Armadas de Ucrania, aseguró el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, confirmando los rumores de la prensa estadounidense.

A pesar de que más de un centenar de países tienen prohibido el uso de este tipo de municiones, Estados Unidos considera la opción de entregárselas a Kiev, cuyo Ejército ya las ha utilizado anteriormente en el conflicto que mantiene con Moscú.

Por ello, las declaraciones de Milley podrían representar un paso más a la escalada de las tensiones. Ante el Club Nacional de Prensa, el general norteamericano reconoció que «hay un proceso de toma de decisiones en curso» en lo que se refiere al envío de bombas de racimo.

También dijo que el régimen de Zelenski ha pedido este armamento «durante mucho tiempo» y aseguró que otros países ya han suministrado «algo de eso».

A pesar de que más de un centenar de países tienen prohibido el uso de este tipo de municiones, Estados Unidos considera la opción de entregárselas a Kiev, cuyo Ejército ya las ha utilizado anteriormente en el conflicto que mantiene con Moscú.

Por ello, las declaraciones de Milley podrían representar un paso más a la escalada de las tensiones. Ante el Club Nacional de Prensa, el general norteamericano reconoció que «hay un proceso de toma de decisiones en curso» en lo que se refiere al envío de bombas de racimo.

También dijo que el régimen de Zelenski ha pedido este armamento «durante mucho tiempo» y aseguró que otros países ya han suministrado «algo de eso».

En días anteriores, medios como The Washington Post y CNN citaron a fuentes estadounidenses de alto rango para informar que, en efecto, Estados Unidos estudia el suministro a Ucrania de bombas de racimo, un arma extremadamente letal que contiene múltiples submuniciones explosivas o bombetas.

Estas bombas suelen lanzarse desde aviones o dispararse desde tierra o mar, abriéndose en el aire para liberar decenas o centenares de submuniciones, que pueden saturar un área del tamaño de varios campos de fútbol o de más de 300 metros.

Uno de los mayores riesgos de las municiones de racimo es que pueden provocar muertes de forma indiscriminada y también podrían poner en riesgo a la población civil incluso después de su ejecución.

En marzo de 2022, apenas un mes después del inicio del conflicto ucraniano, el Gobierno ruso denunció ante las Naciones Unidas que tenía información sobre la utilización de municiones de fósforo y bombas de racimo por parte del Ejército de Zelenski.

«Hemos registrado el uso a gran escala por parte del régimen de Kiev de municiones llenas de fósforo —esto va en contra del tercer protocolo de la Convención de la ONU de 1980— y las bombas de racimo utilizadas por el Ejército ucraniano», dijo el embajador ruso Vasili Nebenzia en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.