Ucrania. Rusia presentó una postura contundente

En la defensa del propio territorio, advirtió que si no hay acuerdo diplomático, “se verá obligada a responder, incluso con medidas de carácter técnico-militar”. ¿Cuál es la situación interna?

Por Gabriel Fernández *

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa emitió este viernes, tal como lo anunciara en la víspera nuestra emisora, un documento con su posición sobre la realidad de Ucrania, las responsabilidades de los protagonistas y las medidas que considera adecuadas para la solución del litigio. Los ejes del mismo son la inexactitud de las denuncias occidentales sobre una eventual invasión y la inexistencia de armamentos rusos en ese país; en este último punto, señala que los  Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han acrecentado el suministro de material bélico.

En una ratificación de su política de afirmarse en defensa del territorio propio, la potencia euroasiática advirtió que si EE.UU. no está dispuesto a un acuerdo diplomático, “Rusia se verá obligada a responder, incluso con medidas de carácter técnico-militar”. Esta decisión en perspectiva se asienta en que “el aumento de la actividad militar de EE.UU. y la OTAN directamente en las fronteras rusas es alarmante”.

El texto, dirigido específicamente a EE.UU. y distribuido a 37 destinatarios, indica que Ucrania, en caso de adherirse a la OTAN, podría intentar “recuperar” Crimea por la fuerza, arrastrando a EE.UU. y sus aliados a un conflicto armado con RusiaCabe recordar que las vertientes pro occidentales, amparadas por la entidad atlantista, generaron un golpe de Estado en 2014 que derribó el gobierno que orientaba Víktor Fiódorovich Yanukóvich, quien había triunfado en las elecciones de cuatro años antes con el 52 por ciento de los votos. Inmediatamente el pueblo de Crimea salió a las calles para rechazar el alzamiento, su Congreso dispuso la escisión y, tras un plebiscito, decidió sumarse a la nación rusa.

UNA INVASIÓN FICTICIA. La Cancillería reiteró que Rusia no planea invadir Ucrania. Por eso sostiene que las imputaciones sobre Moscú como responsable de la “escalada” de la situación configuran “un intento de presionar y devaluar la propuesta de garantías de seguridad de Rusia”. Asimismo, afirma que la parte estadounidense no dio “una respuesta constructiva a los elementos básicos” propuestos por Rusia en su proyecto, que implican la no expansión de la OTAN, el no despliegue de fuerzas de ataque en territorio ucraniano y el retorno de la configuración del bloque militar a su estado de 1997, cuando se firmó el acta fundacional entre Rusia y la OTAN.

En el documento se subraya que para la “desescalada” de la situación en torno a Ucrania se requiere adoptar un conjunto de medidas. Para eso, la OTAN debería: Obligar a Kiev a aplicar los Acuerdos de Minsk, dejar de suministrar armas a Ucrania, retirar a todos los asesores e instructores occidentales del territorio ucraniano, renunciar a realizar ejercicios conjuntos con las Fuerzas Armadas de Ucrania y sacar los armamentos extranjeros entregados anteriormente a Kiev.

En contraste con la actitud norteamericana y europea, el documento puntualiza que Rusia desplaza sus Fuerzas Armadas dentro de su propio territorio, lo cual “no afecta y no puede afectar a los intereses fundamentales de los EE.UU.”, y recuerda que no hay fuerzas rusas en el territorio de Ucrania. Sin embargo, completa, los EE.UU. y sus aliados “impulsaron su infraestructura militar hacia el este, desplegando contingentes en los territorios de los nuevos miembros” de la OTAN. Asimismo, el Ministerio de Exteriores de Rusia pide que se retiren “todas las fuerzas militares y el armamento de EE.UU. desplegados en Europa Central y Oriental, Europa sudoriental y el Báltico”.

Según la posición del país que lidera Vladimir Putin, en la respuesta estadounidense no hay “confirmaciones de que los EE.UU. estén plenamente comprometidos a respetar el principio de la indivisibilidad de la seguridad, que estipula que la libertad de elegir alianzas queda limitada por la necesidad de evitar que otros países fomenten su seguridad a costa de la seguridad de los demás. Las declaraciones de Washington de que tiene en cuenta este principio contradicen su “reticencia” a “renunciar a la contraproducente y desestabilizadora política de crear ventajas para sí mismos y sus aliados a expensas de los intereses de la seguridad de Rusia”.

Moscú denuncia también que la política de puertas abiertas de la OTAN “apoyada” por los EE.UU. “contradice los compromisos básicos asumidos en el marco de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa”; en especial, el de “no reforzar la seguridad propia a costa de la seguridad de los demás”. En la misma dirección exhorta a sus interlocutores a “retomar el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de paz y seguridad”.

En el texto de la réplica se evalúa que los EE.UU. tienen un enfoque “unidireccional” de la limitación de los armamentos, y “prevén una orientación exclusivamente en las armas nucleares”. Rusia, por su parte, aboga por “un enfoque integrado a cuestiones estratégicas” y propone elaborar conjuntamente una nueva “igualación de seguridad”. Allí, la Cancillería destaca que se registra “la presencia, en violación del Tratado de No Proliferación Nuclear, en el territorio de algunos Estados no poseedores de armas nucleares, de armas nucleares estadounidenses capaces de atacar objetivos en el territorio ruso”. La diplomacia oriental subraya que urge desmantelar “la infraestructura para el rápido despliegue de este tipo de armas en Europa”.

Asimismo, el documento pone de relieve que misiles de medio y de menor alcance, bombarderos pesados y buques de guerra de superficie y simulacros y maniobras militares deberían formar parte de esta “igualación de seguridad”.

UN PANORAMA OCULTO. La situación interna de Ucrania es de interés. Los espacios periodísticos internacionales no sólo han difundido con entusiasmo la presunta amenaza invasiva, sino que también se han privado de brindar un cuadro completo del panorama. El gobierno ucraniano, en manos de Volodímir Zelensky, ha mostrado un resuelto alineamiento atlantista. Esto le ha facilitado, además del desarrollo en la elaboración de misiles, la recepción de importantes cargamentos enviados por la OTAN. Sus fuerzas militares se afincan en la frontera con Crimea y hostigan las regiones de Donestk y Lugansk, donde la población es mayoritariamente pro rusa. Pero eso no es todo.

El disciplinamiento a la estrategia occidental trajo consigo una política de ajuste y restricciones que bajaron los ingresos de los trabajadores. La pobreza alcanza un 35 por ciento y el desempleo, aunque oculto por las medidoras, se estima por encima del 12 por ciento. El Producto Bruto Interno cayó más de un cuatro por ciento en 2020 y una escueta recuperación del tres por ciento en 2021; el pronóstico para el tramo actual es de amesetamiento. Sin embargo, Ucrania es presentada por los medios económicos como fuente de “negocios exitosos”; los mismos se asientan en la especulación, lo cual ha generado una densa afluencia de los llamados fondos buitre.

Esta situación originó, durante el último período del año pasado, importantes movilizaciones que involucraron, además de las zonas antedichas, a la misma capital, Kiev, habitualmente considerada baluarte de las posturas pro occidentales. La Plaza de la Independencia, eje de las actividades públicas en esa ciudad, fue ocupada por una multitud el 1 de diciembre pasado. Los manifestantes llevaban pancartas en repudio al gobierno y su política económica, y contra las “reglas” impuestas externamente.

Vale remarcar que estos actos anti gubernamentales han sido más importantes que los registrados a mediados del 2021 en Kirguistán y recientemente en Kazajistán, pero nadie los enfocó ni difundió sus demandas. Ambas naciones, así como la misma Ucrania antes de la asonada golpista, presentan un traslado de la composición de su PBI de lo agrario a lo industrial y una mejoría ostensible del ingreso social promedio.

  • Fuente: Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal