La histórica marca de calzado atraviesa una crisis que amenaza con desaparecer la producción local y deja en incertidumbre a los trabajadores de Aguilares.
La histórica marca argentina de calzado y ropa deportiva Topper enfrenta una crisis que pone en peligro la continuidad de su producción. La fábrica de Aguilares, Tucumán, última planta de la marca en el país, podría cerrar sus puertas, lo que significaría la desaparición de Topper como productor local.
Topper: la planta enfrenta despidos y caída de producción
La planta ha registrado despidos y reducción de personal, generando incertidumbre entre los trabajadores que dependen de la producción local. La caída de la actividad y la competencia con productos importados presionan los costos y afectan la rentabilidad de la fábrica.
Los gremios vienen negociando medidas para preservar puestos de trabajo, como ajustes en la jornada laboral y convenios temporales, aunque el futuro de la planta sigue siendo incierto.

Desafíos para la industria local
El cierre de Aguilares no solo afectaría a los empleados directos, sino que sería un golpe para la industria del calzado nacional, que perdería un sello histórico de producción local.
Los sindicatos destacan la necesidad de políticas que protejan el trabajo y fomenten la producción nacional, frente a un contexto de apertura de importaciones y caída del consumo interno.
La sostenibilidad del empleo y la producción dependerá de estrategias conjuntas entre empresas, trabajadores y políticas públicas que garanticen competitividad y continuidad industrial.
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