Edición n° 2660 . 04/03/2024

Todo empieza en la semilla: experiencia de producción agroecológica en San Juan

Los precios de los alimentos

La cooperativa Boca de Tigre cuenta con una práctica de protección de las semillas de polinización abierta, criollas y nativas de rúcula.

Por Juan Pablo Acosta *

Luego de cada jornada de trabajo, decenas de bolsas repletas de semillas se acopian en el galpón de la cooperativa Boca del Tigre, en el departamento de San Martín, a media hora de la capital de San Juan. «Semilla Soberana. Producción Agroecológica. UTT, Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra. RÚCULA», dice la etiqueta.

«Es la primera vez que se hace este tipo de producción en el país», se enorgullece César González, integrante de la cooperativa. «Trabajamos sin agrotóxicos, con semillas de polinización abierta y sin trabajo esclavo. De ese modo le ganamos al agronegocio», afirma.

La producción de la semilla incide en la posterior cadena de comercialización y venta. El precio de los alimentos comienza a definirse aún antes de la raíz. En Boca del Tigre, además de la semilla de rúcula, se especializan en la producción de tomate, y allí la diferencia de precios es incluso mayor.

“El costo de la semilla baja de manera inimaginable”, explica Lidia Furlani, fundadora y presidenta de la cooperativa. “Si mantenemos una práctica de protección de las semillas de polinización abierta, criollas y nativas, cuidando las variedades tanto por parte de los productores como de los centros de multiplicación el costo de la semilla se reduce de manera inimaginable: mil semillas de polinización abierta nos cuestan 20 pesos, cuando mil semillas híbridas de tomate nos costarían 25 mil pesos”.

Para hacer la experiencia con la semilla de rúcula estos campesinos debieron desplazarse a un campo en Pocito, a 45 km del pueblo, porque en esa región de San Juan es difícil encontrar tierra con disponibilidad de agua de pozo. Dependen del agua de deshielo y pasan meses enteros con dificultades para producir.

“Comenzamos en un campo pequeño, de 8 hectáreas, porque es muy difícil autogestionarse la producción de la semilla en un principio”, cuenta Lidia. “Tenemos una base de familias que han prestado servicio a empresas privadas que terminaban vendiéndole a Monsanto, entonces teníamos esa experiencia, pero faltaba el dinero inicial para poder hacer estos trabajos, porque son períodos muy largos hasta que la semilla está lista, nos llevó 9 meses”, agrega. Para superar ese escollo, la colaboración de la Unión de Trabajadores de la Tierra, UTT, organización de la que es parte la cooperativa, fue fundamental.

Acceso a las semillas

Con esa experiencia como modelo, están trabajando para expandir la producción. Las semillas que acaban de cosechar ya están abasteciendo a familias campesinas de otras regiones. “Pensamos un plan de siembra a largo plazo que permita multiplicar las semillas que estén bien adaptadas al territorio”, explica la presidenta de Boca del Tigre, y detalla: “Si hay semillas de tomate en Jujuy, podemos abaratar los costos, que son muy caros; de igual modo conectar con otras cooperativas productoras como lo estamos haciendo en Jáchal, o en la localidad de Iglesia (ambas en San Juan)”.

“El acceso irrestricto a las semillas constituye el sustento de la mayoría de los productores rurales y garantiza la disponibilidad de los alimentos; para eso, es necesario expandir los bancos de semillas que no fueron modificadas en un laboratorio, conservarlas e intercambiarlas”, concluye un informe del CELS titulado “6 puntos para construir una alternativa al modelo alimentario excluyente”. El documento afirma que “la industria de las semillas patentadas está ligada a las cuatro mayores empresas agroquímicas del mundo, que controlan el 60 por ciento del mercado mundial y el 75 por ciento de los plaguicidas”.

Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar, sancionada en 2014 pero aún pendiente de reglamentación, define la puesta en marcha de un Centro de Producción de Semillas Nativas dependiente del Ministerio de Agricultura de la Nación. El programa Semillar, anunciado en 2021 por la Secretaría de Agricultura Familiar, alienta la recuperación y multiplicación de semillas nativas como parte de la diversidad biológica y cultural. Para la UTT, la producción de semillas libres es parte de la lucha por la soberanía alimentaria.

* Coordinación nacional UTT