«¡Lo inútil siempre es caro…!»/Catón
(Carlos Caramello) Manuel Adorni es un pastenaca. Su soberbia falsificada, con la que intenta disimular carencias y miserias, se le nota tanto como el entretejido. Un verdadero tirifilo platense. Un rata que, por malformación cultural, cree que mejor esser una zarigüeya. Distinto que su líder, Javier Milei, que es un guarango y un blandito que se enmascara en su lenguaje soez y su agresividad de disfrazado de corso pobre. Ydistinto también que el verdadero Jefe de todos, Karina, una chirusa con aspiraciones y consumos postergados que, cada vez que luce un nuevo atuendo de marca (y esto es casi siempre), consolida el diagnóstico. El resto es comparsa. Claque. Séquito. Coreutas contratados para aplaudirse entre ellos, y poco más… (Aclaro que la utilización de términos vetustos, de antiguallas del lenguaje, se debe precisamente a que son elloslos que intentan llevarnos a los inicios del siglo pasado).
Los miro y pienso en la vieja derecha conservadora: violenta, ambiciosa, cerril, despectiva, humillante pero nunca ordinaria. Pienso en la verdadera oligarquía patricia, siempre austera, medida, sin un ápice de frivolidad. En sus preferencias por la cultura; en su religiosidad, cínica muchas veces, pero ejercida a pie juntillas; en su nacionalismo, su amor a una patria que no era la patria de los pobres pero estaba acá, tenía una bandera celeste y blanca y un territorio que quedaba contenido por nuestras fronteras. Y luego miro al grupete en el palco presidencial, la gestualidad chabacana, los exabruptos, la falta de respeto y me alegro de haber podido vivir otra Argentina. Con adversarios-incluso enemigos-, capaces de traducir al Dante, escribir sin faltas de ortografía o sostener el fragor de un debate sin que les tengan que dictar las ideas por cucaracha tecnológica (léase los anteojos de Bullrich).
Describo, con los párrafos anteriores,emociones e imágenes que se superpusieron el pasado 29 de abril de 2026 en la Cámara de Diputados de la Nación. Jornada de ñoquis, si la hubo. Día, también, del Animal… como para reflexionar sobre la vida de las especies no humanas.
De esto va la nota. De la bestialidad. De repasar crueldades inéditas en nuestra Patria con los que la están pasando verdaderamente mal: los enfermos -muchos con cáncer- que no reciben sus medicamentos; los viejos y los pibes, que tienen hambre; los discapacitados, que sienten que se los quiere exterminar; los trabajadores que pierden derechos obtenidos en décadas de luchas y de deslome real; los científicos, que en dos años han pasado a cobrar salarios de pobreza mientas observan cómo se destruyen grandes logros o simplemente se los entrega por 30 monedas a empresas extranjeras; de los profesionales de la salud, que asisten inermes a la destrucción de hospitales y de programas sanitarios mientras son económicamente postergados, como si el primer objetivo libertario fuese sencillamente la muerte.
De eso va esta nota. De la devastación, la anomia, la barbarie tecnocrática y las anomalías de una época que demuele con sonrisa sarcástica y un tanto depravada, el constructo de un mundo mejor sin importarle si en sus umbrales duermen gentes en situación de calle.

Day Tripper
La jornada empieza temprano, casi de madrugada. Con las Fuerzas de Seguridad vallando el Congreso y sus inmediaciones. Los colectivos dando grandes rodeos, la línea “A” de subterráneos saltándose una estación. “Hay más policías que gente”, ironiza un cronista de esos que tienen prohibida la entrada a la Rosada y le acaban de levantar la interdicción a Diputados. La mañana fresca pero soleada (y bastante agradable) no explica que no haya ni un militante libertario en las inmediaciones para apoyar al Jefe de Gabinete.
El que sí banca es papá Milei y, sobre todo, la Primera Hermana, propietaria amorosa del caniche Manuel que, por esas cosas de la vida, hoy no está para dar la patita ni hacer el muertito. Bastante a horario, el Ministro Coordinador (así se lo nombraba allá por mediados de los ´90s, cuando esta figura inventada por el Dr. Alfonsínera incorporada a la Constitución reformada) tomaba asiento en el sitio que suele ocupar el presidente de la Cámara pero, el verdadero “chou”, se daba con el ingreso del Papadas y parte importante de su gabinete a la zona de palcos, acompañados por una cohorte de legionarios de la Centuria Bonaerensis comandada por Cayo Sebastián Pareja. Una presencia que sólo sirvió para marcar ausencia: la casi total de Las Fuerzas del Cielo, salvo, claro, Santiago “El Mago del Kremlin” Caputo, siempre entre bambalinas.
Durante la más o menos hora y media que duró la exposición de Adorni, lo único interesante fue la mise en scène. El discurso, vacío. Intrascendente. Olvidable. Pero Javier Milei gritándole a Myriam Bregman “ustedes son los asesinos (…) Tus ideas mataron a 150 millones de personas”comenzó a hacerles el día a algunos cronistas que, rápidamente, comprendieron que el ignorante del Presidente se refería a las Operaciones del Gran Terror, una sangrientapurga que llevó adelante Iósif Stalin entre los años 1937/38. El tema es que se lo gritaba a una trotskista y Lev Trotsky fue una de las victimas más famosas de aquella matanza. Para reafirmar sus criterios, Milei insultó a los periodistas en el ingreso y, una hora cuarenta después, cuando se retiraba, volvió a hacerlo. “Por lo que puta pudiera y por lo que puta pudo”, hubiese sintetizado Daniel Tinayre.
Pochoclos y chicanas, pancartas irónicas, chismes de las revistas del corazón de la política: hubo para que tengan y guarden; “de todo como en botica”, hubiese dicho mi abuelita la soltera: de todo menos institucionalidad. La asistencia inaugural de Adorni al Congreso para “informar de la marcha del gobierno” tal como le ordena el artículo 101 de la Constitución reformada en 1994 fue una burla a la República. Y de eso tienen la culpa todos los que actuaron la farsa trágica.

Staying´alive
Mientras tanto, en algún lugar de Ciudad Gótica, el gabinete engorda veleidades, realiza pingües negocios en beneficio propio o de un selecto grupo de favorecedores favorecidos y trata de disimular la hecatombe con triquiñuelas mediáticas y algún que otro show de baja estofa que ya no divierte, que aburre, cansa e incluso empieza a crispar los nervios del raleado auditorio que aún conservan, compuesto por los que siguen jugando y ganando con el interminable carry trade del ministro Caputo y los que han sido definitivamente rotos por el estallido de la granada anti-pueblo (también puede leerse antiperonista).
Toto tiene una especie de fiebre de sábado por la noche, pero sin alegría. Mientras baila la danza del “me quiero ir… vos te quedás” con Karina, sigue con sus mensajes desesperados para que los dólares abandonen definitivamente el colchón (traé la tuya, bobo). En una semana sin buenas noticias, salvo que el Tesoro de los Estados Unidos intervino otra vez para que no quedáramos en default (prestamista de última instancia con la Patagonia de garantía), Caputo es el único ministro que no anda fingiendo alegría, que miente a conciencia, que no va a poder alegar demencia a la hora de los bifes.
No voy a descerrajarles cifras que, si son oficiales están dibujadas y si son privadas, andá saber a qué intereses responden. Sólo voy a transcribir una opinión de la consultora cordobesa Delfos en base a los datos de su último estudio: “un clima social de fatiga, descreimiento y endurecimiento del juicio sobre el Gobierno nacional. Ya no se trata solamente de una baja coyuntural por malhumor económico: lo que aparece es una combinación más profunda entre malestar material, deterioro de expectativas y desgaste moral del vínculo con el liderazgo presidencial. La economía sigue siendo el gran organizador de la vida cotidiana, pero dejó de ser el único prisma. A la pérdida de bienestar se le suma una crítica más densa sobre el modo de ejercer el poder”. En síntesis: están al horno… o AlHorni, vaya uno a saber.

We are the Champions
La caída es tan brutal, tan abismal que ha acelerado vertiginosamente la interna opositora. Más del 71% de la sociedad quiere “un cambio de gobierno” (de acuerdo a la última medición de Zuban Córdoba) motivo por el cual ya muchos han ido a la sastrería y a la modista para hacerse la pilcha de asunción. Sin embargo, no son las cuestiones estéticas las más relevantes sino las políticas: hay más operaciones por día que en el Hospital de Clínicas, algunas de tan baja estofa o, peor, tan agresivas, que uno no puede dejarlas pasar.
Pero empecemos por el principio: candidatos hay. Puede que no te gusten. Que no te caigan. Hasta que los rechaces. Pero hay. Y no dos o tres: varios. La instalación de que Milei no termina de irse porque la oposición no tiene dirigentes candidateables es una construcción semántica gorila: el argumento de algunos comunicadores y operadores que tienen el culo sucio sin pañales que intentan estirar este momento virtuoso (para sí mismos) hasta donde dé.La semana sirvió para mostrar y demostrar que cuando decís 2027, los proto aspirantes salen hasta de debajo de las piedras. Algunos inflados, otros imposibles, un par inexistentes. Casi todos confluyendo en la que pareciera ser la primeraestrategia:fragmentar… la doctrina “Cometa Floro” parecería ir ganando espacio entre los estrategas del peronismo y adyacencias.
Desde Horacio Verbitsky explicándole a Jorge Fontevecchia en un reportaje que “Cristina apoyaría a cualquier otro candidato peronista que no sea Kicillof”hasta Máximo Kirchner pontificando “si hubiese sido por los que ignoran a Cristina,Perón nunca hubiera vuelto a la Argentina”; desde Miguel Pichetto habilitado para ordenar la “unidad” y de paso voltear las PASO (porque muchos no quieren que les cuenten las costillas), hasta el ex gobernador sanjuanino Sergio Uñac(el mismo que acaba de votar la Ley que entrega nuestros glaciares a las mineras), bendecido por una foto con la ex presidenta proclamandouna dupla con Sergio Massa, que esta semana pasó por el Llao-Llao a visitar a los dueños de Milei.
YMyriam Bregman, apareciendo primera en la encuesta de imagen de Atlas Intel, con 47 puntos positivos, uno más que Axel Kicillof que mide mejor en el resto de los estudios; y el pastor Dante Gebel, que reniega de su condición pastoril, deambulando por todos los streamings y canales que se puedan comprar para no decir nada; y un cuarto, o quinto peronismo, encabezado por Victoria Tolosa Pazy Guillermo Michel, lanzándose por afuera de todos los espacios y agrupaciones conocidas; y el Frente de Sindicatos Unidos, que reúne a los sindicatos más combativos con su Primer Plenario Nacional justo un 1ero de mayo…
Y las redes, sálvamedios de las redes, luchando batallas teóricas de la profundidad de un charquito; profiriendo análisis insultantes a diestra y siniestra y preguntas retóricas de las que seguramente será muy difícil volver; tomando partido en una batalla en la que de verdad no juegan y en la que, probablemente, sean los más lastimados. Porque los que operan y tejen las estrategias tienen la vida hecha y casi todos (salvando honradas excepciones… y recalco honradas) intentan cuidar su cuota parte de poder o rapiñar algún cachito. Aviso que esa rabia que se fomenta en los territorios, que se inocula a los de a pie, es peligrosísima. Porque la superestructura arregla; pero “los de abajo” -como diría el mexicano Mariano Azuela González, no se olvidan fácil.
Fragmentación. Peruanización. Lazos hechos flecos. La Argentina asamblear de 2001, antes y después de las jornadas trágicas. Disolución. Récord de desempleo. Hambre y corralito… y viceversa. Control, mucho control. Algoritmos. Espías. Tecnología aplicada a robarnos la vida. A eso apuntan estas peleas en las que queda claro que, para algunos, lo político se ha vuelto personal, casi íntimo.
Me acuerdo cuando en 2003 llegó un tipo al que lo primero que le achacaron fue que era “hegemónico”. Gobernar es construir hegemonía, nos enseñaba Gramsci. Edificar un nuevo orden y, agrego yo, recrear el Estado en estos tiempos a-estatales. Porque únicamente desde el poder del Estado se podrán borrar las asimetrías e inequidades propias de este Capitalismo Tecnocrático. Cualquier desigualdad, toda iniquidad e injusticia… hasta las cometidas por el Poder Judicial y la dirigencia política con Cristina Kirchner, Milagro Sala y Julio de Vido: presos por peronistas.
Carlos Caramello