Edición n° 2707 . 20/04/2024

Sobre Fuentes Seguras. Contra la Asociación Criminal de la Mentira

La gran periodista Stella Calloni analiza el nuevo libro de Gabriel Fernández.

Después de varios años de información y análisis ininterrumpidos, el autor de Fuentes Seguras -una secuencia nacida y criada en Radio Gráfica-, se toma un descanso. La sección queda a cargo de la principal periodista latinoamericana, quien se zambulle en el libro recién editado por Fabro, para decir lo que piensa sobre el mismo y ofrecer un panorama de la realidad política y comunicacional mundial.

Por Stella Calloni *

Vale leer este libro de Gabriel Fernández, uno de los periodistas más importantes de Argentina y de América latina.

Se encuentra entre aquellos de los que se dice de “perfil bajo”; es decir que escapa tanto de las luces de los escenarios como de la caja de vidrio donde, envanecidos, se encierran muchos intelectuales en estos tiempos de profundos cambios y de un dinamismo revulsivo.

Se trata de una vida de trabajo e investigaciones como requiere un periodismo de “fuentes seguras”.

Con una larga experiencia tanto en el periodismo como en la política, nunca recurre Gabriel al facilismo de las banalidades sino que va hasta el fondo de los hechos históricos y los traduce para sus lectores  con un lenguaje cuidado y preciso, nunca retórico.

Tomando una serie de artículos y notas publicadas a través de los años en este complejo siglo XXI sobre un tema muy descuidado como es la política Internacional, especialmente ignorada en Suramérica, Gabriel Fernández abarca dos puntos claves: la necesidad de las Fuentes Seguras y la Multipolaridad, en una mirada donde esta difícil temática se transmite para el lector desde una fácil lectura que sistematiza todos los sucesos que llevan al momento actual que vive la humanidad.

Este es un texto deliberadamente despojado de toda adjetivación para introducirnos en los sucesos más actuales, donde lamentablemente este período histórico de cambios impensables en el viejo Orden Mundial, se contradice con la pobre información internacional que nos llega.

Esta no logra escapar de la coyuntura mal contada por nuestros medios masivos de comunicación, porque muy poco se sabe de estos países de milenaria cultura, a lo que se añade el poderoso circuito de la desinformación y la mentira burda.

Gabriel abre puertas y ventanas sobre un mundo lejano que necesitamos conocer profundamente.

Para ir a fondo debemos despojarnos de todos los preconceptos y adentrarnos en esos países  cuyas historias y culturas milenarias, son olvidadas o silenciadas.

¿Cómo no dudar en este caos cuando hemos sido intoxicados por la desinformación y los campos de concentración del pensamiento, la manipulación y los entretenimientos preparados por el poder hegemónico, para desculturizar y desconcientizar a una buena parte de la población mundial?

En lo que se ha dado llamar la guerra (psicológica) de Cuarta Generación, se naturalizan la violencia y el discurso del odio que atrapa multitudes.

La palabra se convierte en un arma de guerra, mientras las nuevas tecnologías, utilizadas para el dominio y control del mundo, arroja a los arrabales de la miseria y la ignorancia a millones de seres humanos.

Ahora se mata con armas cada vez más sofisticadas con lo cual también se naturaliza la tortura, la crueldad y la violación masiva y abiertamente de los derechos humanos.

En la llamada Guerra de Cuarta Generación, se admite que no hacen falta armas para matar a líderes políticos de los pueblos que se resisten a la dependencia de Estados Unidos, impuesta desde hace dos siglos.

Se recurre a la desacreditación, la denigración, la mentira, la humillación sistemática en momentos en que la potencia imperial ha logrado controlar la mayor parte de la información que circula por el mundo, mediante la concentración de esos medios de comunicación, las  redes sociales, la corrupción y una especie de asociación criminal alrededor de la mentira.

En esta situación Estados Unidos y sus asociados impusieron una especie de apagón informativo mundial, y medidas que violan leyes y pactos internacionales prohibiendo divulgar noticias sobre Rusia, como también la extensión de los bloqueos criminales sobre distintos países.

El terrorismo imperial no figura como tal; es “democratización y humanismo”. Existe un Estado Terrorista a nivel mundial, que se considera a sí mismo como el centro irradiador de la democracia, a pesar de los millones de muertos y la destrucción de países, como ha sucedido en este siglo con las nuevas guerras coloniales (Afganistán, Irak, Libia, Siria -que aún sigue resistiendo-, Yemen, Somalía). Además de crear el Africom, el comando para Africa por medio del cual están entrenando a varios de los ejércitos de esa región.

Lamentablemente los organismos internacionales que debieran protegernos obedecen a un imperio en manos de fundamentalistas.

Leyendo los informes de este libro sobre la confrontación ruso-ucraniana (en realidad Rusia contra la Organización del Atlántico Norte (OTAN) Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Francia y “la obediencia debida” de los gobernantes de Europa que han terminado colaborando con la cueva de nazis en que se ha convertido Kiev), se nos va informando sobre una realidad que se quiere mantener en las sombras. Por eso, es imprescindible.

Para conocer quien está sentado del otro lado de la mesa, este libro enumera la lista de países integrados, por ejemplo, en la Organización de Cooperación de Shangai y otras instituciones generales, lo que requiere de varias páginas a lo que hay que añadir las alianzas que surgieron con el paso del tiempo.

Esto permite conocer a fondo, en estos tiempos agitados, que el nuevo gran poder euroasiático no es una construcción marcada por posiciones de dominio colonial. Es todo lo contrario y sintetiza una forma de relación, donde el sistema de seguridad no surge para el dominio del mundo, sino para cuidar los grandes avances que se registraron con el paso del tiempo en esa región.

Este extraordinario crecimiento a través de los años de las coaliciones formadas en esa región, se logró sin un disfrazado esquema de falsa “democracia occidental” con que el imperialismo ha convertido a Europa en una gran colonia llevando a la virtual desaparición de la Unión Europea, a la que Washington sentía como un bloque amenazante.

Es evidente el suicidio de los gobiernos europeos. Obligados a entregar millones y millones en armas y “donaciones” para el gobierno de Ucrania, dinero que ha llevado a la desaparición del estado de Bienestar de los pueblos de Europa, donde la desinformación es una norma cotidiana, aunque en estos momentos la realidad estalla en las manos de los gobernantes.

Un ejemplo es la rebelión de los franceses ante un decretazo del presidente Emmanuel Macrón, que toca a lo más profundo del sistema de “bienestar” como son las jubilaciones, y también el sistema de salud y otros.

Europa va al suicidio ocupada por una cantidad de bases militares de Estados Unidos, sembradas después de que los servicios de inteligencia de norteamericanos y de Gran Bretaña lograran aterrar sobre la posibilidad de una invasión de la entonces Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS,).

La OTAN fue creada en 1949 para defender las fronteras europeas de una supuesta invasión rusa, lo cual era imposible.

Muy lejos estaba Rusia de invadir o atacar a nadie, cuando debía reconstruir un país devastado por los ejércitos nazis, sin olvidar que fue la URSS el trunfador en la Segunda Guerra Mundial, cuando el ejército alemán capituló ante los generales soviéticos.

Ese triunfo significó la muerte de 22 o 23 millones de rusos, entre los militares y población, un holocausto que ahora se encubre y se silencia.

Lo que realza el valor del libro de Gabriel Fernández es que va desde el principio de los tiempos cuando Estados Unidos y sus aliados imperiales imponían su propia visión del Orden Mundial diseñado por ellos hasta los sucesos actuales.

Es necesario conocer la verdad sobre lo que sucede ahora, cuando comienza un Nuevo Orden Mundial destinado a lograr la paz entre los pueblos del mundo, proponiendo tratados similares a los logrados con la unidad de las potencias como China y Rusia, pero centrándonos en saber cuánto tiempo costó conformar esa integración con milenaria paciencia, sin pretender colonizar a nadie.

Es importante conocer los tratados comerciales e inversiones sin condicionamientos humillantes.

El libro de Gabriel resulta una sistematización formidable, tomando cada una de las notas que escribió durante años y cuya continuidad asegura que podamos leer tocando la realidad en cada período histórico, gracias a las “Fuentes seguras” que utiliza para entender la multipolaridad que asegura una paz justa, un trato respetuoso de la diversidad con el objetivo de cimentar una unidad que no discrimina ni somete.

Esto nos lleva a reflexionar sobre cuáles son las fuerzas que se están enfrentado, y comprender  lo que significa ese choque entre un imperio decadente, que incluso está implosionando por dentro, y un proyecto que puede lograr convivencias de respeto anulando toda posibilidad de dominación mundial para saquear y dominar.

En realidad este libro es una gran crónica de un mundo desconocido y cada capítulo está construido en base a ese trabajo de investigación e información que nos permite ver la historia de los últimos años en el mundo y en cada región.

Vale le pena estudiar lo que fue y es la Ruta de la Seda, para entender profundidades a las que difícilmente puedan acceder los pueblos sometidos y menos aún la cultura salvaje de los cowboy de Estados Unidos, una potencia construida sobre el saqueo de grandes territorios de nuestra América y del mundo, como también lo hicieron en su momentos los países europeos.

Este libro es tan necesario como el agua o el pan para los hambrientos y sedientos que alguna vez deben abrir las puertas a la verdad y a las realidades de un mundo que ya no puede ser desconocido.

Se juega hoy la sobrevivencia de la humanidad. Necesitamos introducirnos en la realidad y el surgimiento de la Multipolaridad. Hacia un mundo nuevo, distinto, donde la imaginación y la creatividad pueden desbordar todas las previsiones y elaborar los nuevos rumbos a los que nos lleva un siglo en el que debemos defender nuestro pasado histórico, la riqueza de nuestras culturas y recuperar la identidad a la que todos tenemos derecho.

Es tiempo de un mundo nuevo y de la verdad que libera.

  • Periodista. Escritora. Autora de los libros Torrijos y el Canal de Panamá; Nicaragua, el tercer día; El hombre que fue yacaré; Los años del Lobo: Operación Cóndor; La invasión a Iraq: guerra imperial y resistencia; Mujeres de fuego, entre otros. 

Fuente:radiografica.org.ar