Edición n° 2739 . 22/05/2024

¿Qué país queremos? ¿Qué país se viene?

Especiales/ #motorcumple7

( Por Cecilia Miglio y Enrique Muiños) Queremos un país de niños y niñas que sepan lo que es tener la posibilidad de pensar qué les gustaría comer, que no duerman hacinados, que nadie los humille por no estar aseados, por pedir comida o dinero, por hablar como hablan en su casa o en su barrio…

Que no sean explotados por un transa, en una red de trata, en un taller textil, en un campo para recolección, que si sufren violencia en su hogar alguien los resguarde…

Niños y niñas que puedan tener algún familiar, vecino, amigo, escuela, club que los cuide, que los quiera, que los escuchen…para que no se conviertan como esas personas “destructivas” que hoy conviven entre nosotros.

En qué contexto se formaron, dónde y cómo educaron sus emociones para llegar a la adolescencia o a la adultez y votar una propuesta de venta de órganos, de venta de niños, de calles privadas, de una educación y una salud privatizada, de la entrega de las Islas Malvinas ¿de la entrega absoluta de nuestra soberanía?

Como Nación debemos establecer  metas y objetivos para lograr el desarrollo territorial y  humano de manera integral para poder exigir y velar por el fortalecimiento de nuestra cultura, por una educación equitativa con un diseño curricular federal pero respetando las particularidades de cada territorio , por un compromiso y protección del medio ambiente, por el crecimiento de nuestra gran y pequeña industria, por la igualdad de oportunidades en los servicios básicos, por fortalecer nuestro lugar estratégico en este continente, por custodiar nuestra soberanía y nuestros derechos.

Si alguna vez perdimos es porque dejamos que nos ganaran.

Necesitamos gobiernos con funcionarios con una gestión destacada que han impulsado políticas públicas para un desarrollo económico más igualitario y equilibrado, procurando disminuir disparidades entre las distintas regiones del país, y procurando lograr un país más equitativo en el que la riqueza esté distribuida de forma más justa.

Los funcionarios que no funcionan, los que no saben comunicar, los que trabajan con desgano y desidia, los que su entorno se convierte en un listado donde abusan de nepotismo y amiguismo y se alejan de sus trabajadores ignorando saberes y trayectorias, los que son más escritorio que territorio…son los que generan una crisis de representación.

Son un poco más de alimento para los medios de comunicación y para los opositores fagocitados de comerse las cabezas con mentiras y bombardeando con las pocas fallas de los nuestros. Debemos permitirnos la autocrítica.  Volvimos y volveremos para ser mejores…una y mil veces…y depurar, transparentar…serán nuestra mejor carta de presentación para reconquistar a los descreídos, a los desilusionados.

Somos un país competitivo a nivel mundial, pero con una porción de la sociedad cipaya que atenta contra nuestra identidad, que promueven la fragmentación social …parte de los viejos y de los nuevos males de nuestra patria.

Tenemos un nuevo desafío que es poder crear para educar y comunicar para pensar, sentir y decidir. La corporación mediática judicial opera para imponer personajes mediáticos y políticos, muchos de ellos con una marcada ausencia de sentimientos, de falta de empatía hacia los demás, quienes manifiestan su desprecio por ciertas instituciones, su insensibilidad a las preferencias mayoritarias y estigmatizando y discriminando a toda dirigencia popular y/o sindical. Esto nos tiene que llevar a pensar sobre nuestro actual sistema electoral: ¿cómo y quiénes llegan? No es democrático tener candidatos que propongan un retroceso en materia de derechos, con conductas misóginas, violentas,que fomenten la intolerancia, que representen un peligro para nuestro pueblo.

Por tal motivo, tenemos que reconstruir nuestra identidad nacional. No hay peor ceremonia protocolar, que conmemorar a los hombres y a las mujeres de nuestra historia, con una corona a los pies de un busto o de un monolito…

No hay peor ceremonia protocolar, que conmemorar a los hombres y a las mujeres de nuestra historia, con una corona a los pies de un busto o de un monolito…

Simbólicamente todos los años hacemos un ritual funerario, sepultamos nuestrahistoria… en vez de homenajearla con distintas expresiones culturales sin alejarnos de nuestra idiosincrasia, que permitan que niños y jóvenes conozcan y despierten su interés por el ejercicio y construcción de la memoria, la tradición y la identidad.

Entonces… …recordando las palabras de Axel Kicillof yaplicándolo a todos los aspectos de nuestra vida social y política “va a haber que componer una nueva canción, no una que sepamos todos”.