Qué es la memoria episódica y cómo se activa, el gran descubrimiento de científicos del CONICET

Por: Martín Suárez

El estudio podría desarrollar tratamientos más específicos y efectivos contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y diferentes patologías psiquiátricas

El hipocampo ventral y la corteza prefrontal, son las dos regiones del cerebro que activan lo que se conoce como “memoria episódica”, según un estudio realizado por especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). El hallazgo, que se realizó a través de experimentos en diferentes roedores, se describe en Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA (PNAS), publicación oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Pero ¿qué es la memoria episódica? Es aquella que está relacionada “con sucesos autobiográficos y otros eventos, asociados a un contexto espacial y temporal, que pueden relatarse de forma explícita. Como este proceso mental está alterado en enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y patologías psiquiátricas, conocer los mecanismos que lo regulan puede ser útil para desarrollar tratamientos más específicos y efectivos”, explica Camila Zold, líder del trabajo e investigadora del CONICET en el Instituto de Fisiología y Biofísica Bernardo Houssay (IFIBIO, CONICET-UBA).

La investigadora del prestigioso organismo argentino, subraya que “reconocer los circuitos neuronales de las memorias episódicas y los mecanismos que controlan su evocación tiene relevancia para conocer mejor un proceso fundamental para la supervivencia de los seres vivos”. Según el informe difundido por PNAS, un aumento en la sincronización entre el hipocampo ventral y la corteza prefrontal es primordial para la evocación de la traza de memoria de mayor importancia y la correcta resolución de tareas.

A esa conclusión llegó el equipo conformado por investigadoras e investigadores, luego de varios procesos de evaluación respecto a la respuesta electrofisiológica de las neuronas de un grupo de roedores mientras resolvían una tarea de memoria episódica. Los animales utilizaban la información contextual para discriminar entre un objeto (un frasco o una botella) que ya conocían, pero que nunca habían visto previamente; y otro que ya habían visto en ese lugar. Los roedores que resolvían satisfactoriamente la situación, eran los que reconocían rápidamente el objeto que nunca habían visto con antelación.

En cambio, los roedores que tuvieron un mal desempeño, la sincronización entre la corteza prefrontal medial y el hipocampo ventral era menor. “Es posible que en estos casos la memoria del objeto incongruente interfiera con la evocación de la memoria relevante y por lo tanto el animal se comporta como si ambos objetos (congruente e incongruente) fuesen igualmente familiares en ese contexto”, destacó Noelia Weisstaub, investigadora del CONICET del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (INCYT, CONICET-Fundación INECO-Universidad Favaloro) y una de las científicas que realizó el estudio.

La especialista señaló que descubrieron “que la comunicación entre el hipocampo ventral y la corteza prefrontal aumenta durante la exploración del objeto que es incongruente con el contexto y se logra establecer una nueva asociación objeto-contexto como novedosa”.

El trabajo de investigación recibió el apoyo de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) y fondos de la UBA (Ubacyt 2018-2020) y del premio Ben Barres que otorga “eLife”, una organización sin fines de lucro fundada en 2011 por el Instituto Médico Howard Hughes, de EE.UU., la Sociedad Max Planck, de Alemania, y el Wellcome Trust, del Reino Unido.

Mediante diferentes productos farmacológicos, los investigadores e investigadoras desconectaron la comunicación entre la corteza prefrontal medial y el hipocampo ventral, y comprobaron que los animales siempre tenían un mal desempeño con la tarea y la evocación de la memoria relevante. Juan Facundo Morici, becario posdoctoral del CONICET en el INCYT y primer autor del estudio, explicó que “analizando la actividad de neuronas individuales en la corteza prefrontal durante la tarea, identificamos distintas subpoblaciones de neuronas (células piramidales) que responden cuando el animal explora los objetos. La magnitud de la respuesta de estas neuronas correlaciona con la capacidad de los animales de determinar si ya habían visto o no el objeto en ese lugar previamente”.

A raíz de los resultados obtenidos, los próximos pasos de esta línea de investigación van en la dirección de demostrar el rol específico de la sincronización theta (un tipo de actividad eléctrica del cerebro que coordina el encendido y apagado de millones de neuronas a un ritmo de varias veces por segundo) en la evocación de los trazos de memoria. “Sería interesante observar si modificando la sincronización theta se puede mejorar o empeorar la interferencia durante la evocación”, agrega Weisstaub.

Fuente: Tiempo Argentino