“La vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”/ Alfredo Le Pera
( Carlos Caramello/ Especiales de Motor Económico) Negros.. El tema, para muchos peronistas contemporáneos, pasa por no reconocerse “negros”, “cabecitas”, “grasas”… cualquier cosa menos ser confundido con algún miembro del “aluvión zoológico”. Vale, sí, autoproclamarse “subsuelo de La Patria sublevada”, siempre y cuando se viva en el piso 20: es “más poético”. Además, se pueden entregar los símbolos, pero nunca las cajas.
Desde la recuperación democrática a esta parte, salvando el gobierno de Néstor y buena parte de los de Cristina, el resto han sido contorsiones para encajar; para quedar bien con los patrones; para armar un peronismo-rasti. Hay quienes incluso han soñado con pertenecer, porque “pertenecer tiene sus privilegios”. Y cuando comprendieron que nunca iban a ser aceptados -apenas perros fieles de esos que cuidan la casa del dueño pero duermen afuera-, volvieron a en-roscarse para tratar de encajar en su propia versión del peronismo: blanco, perfumado, depilado… nunca puro. Porque puros son los otros, no “el otro”, no: los otros otros, esos otros. Teníamos a Francisco y fuimos a preguntarle a Laclau; tenemos a Mario Casalla; Ernesto Villanueva, Julián Fava, incluso a Pedro Saborido y Daniel Santoro (porque el Peronismo puede ser muchas cosas, nunca solemne), pero leemos a Jorge Alemán.
Pasa en todos los niveles. Extrañamos a Saúl Ubaldini, pero celebramos a Agustín Tosco que nunca fue peronista. Una persistente confusión nos habita. Un desconcierto profundo ante nuestra propia historia nos proyecta hacia un futuro incierto. “¡No te puedo creer que Perón era militar, ché!” admiten, en el juego de la ignorancia inducida pero, luego, te explican cómo, por qué y por quién tenés que “militar”. Y te cantan la canción del ofendidito: muestran pergaminos dudosos, heridas superficiales, epopeyas de un ratito mientras te hablan del “territorio” que nunca pisaron o al que “bajaron” en campaña, acompañados de los “negros” porque, por esos barrios, no se puede andar solo. Explican: “te lo dicen los propios punteros”… esos mismos punteros que ya les tomaron el tiempo y, al menos por un día, les comen la billetera. Les pasa por “bajar” a arriba, donde mora el pueblo.
Con una guía vip en la mano discuten candidaturas, fórmulas, listas. Y los operadores sacan el tarifario y les dicen a cuánto el noveno lugar para diputado “que entrás seguro”. Hasta les hacen precio si lo quieren con campaña incluida. “Tranqui, vos te quedás en casa, nosotros te manejamos las redes”. Y ofrecen una unidad básica de trolls sin alma, sin épica, sin convicciones.
Muchos han decidido importar el odio libertario a estos pagos y ejercerlo íntimamente, “stylingmood”, tratando de hacerlo pasar por ideología. Faltos de doctrina, sin solidaridad, ajenos a todo lo que constituyó alguna vez ese peronismo que enamoraba a las masas, perrean el reguetón del poder, rosquean su carguito y se van a la esquina a ver si llueve.

GATOPARDISMO
El Papadas -cada vez más- tiene el boleto picado. Por mucho que se esfuerce la Primera Hermana, es más fiambre que la mortadela. Aunque vocifere obscenidades o le dedique el día completo a putear periodistas en “X”, lo están velando. Los cosos provinciales esos con los que se obsesiona en negociar, ya olieron sangre. Antes le van a sacar todo lo que puedan (para sus propios peculios, ofcourse) pero se van a correr cuando caiga. Por eso no hay que confundirse: concesiones como la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central no son un triunfo de Milei; apenas una ofrenda a los Patrones que no quieren líos si llegase a cambiar la ola derechosa.
Es más: hay, todavía, algunos coreutas pseudo empresarios que van a escucharlo aunque los insulte y, hasta lo aplauden. Para luego, a la salida de la función, comentar lo “hinchado” que estaba y lo “mal” que olía. Atenti que no es que no se bañe -aunque probablemente no lo haga-. Es el perfume de la corrupción, señores. Así hieden los tipos que se van pudriendo por dentro por entregar el país. ¡Ojito con lo que hacen, porque eso les espera!
Por ahora, el Poder necesita quien cargue con las culpas. Toda la puesta en escena del “Loco” (no por nada están profundizando la estrategia de instalar que está tronado) les viene de perillas. “El neoliberalismo es bueno”, te explican. El problema es que el Presidente está pirado y no entendió. Mientras tanto buscan un Milei sobrio, que no apeste a demonios y no transpire como un adicto a la cocaína. Que sea presentable, tenga una familia, hijos brillantes, una esposa, incluso alguna amante (nunca vedetonga). Que dé sus discursos sin enredarse en las palabras y sin escupir a los de las dos primeras filas…
En fin: lo mismo que intentaron en 1999. Porque son jugadores de una única estrategia. Lo pusieron a De la Rúa y así les fue. Bah, en realidad así NOS fue. Todos ellos sabían la que se venía y estaban colocados en dólares, fuera de los bancos, claro. Cuando el humo de la crisis se asentó, lo apretaron a “Tachuela”: pesificación y pase corto, mejor que cualquier bicicleta. “Todo tiene que cambiar para que todo siga igual«, le dice TancrediFalconeri a su tío el Príncipe Fabrizio Salina en “Il Gatopardo”, la genial novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Pero en esta Argentina pendular nada cambia… Perdón: ahora al cortado se le llama “Flat White”… Y Wikipedia dice que lo “inventaron” en Australia.

EQUIVOCADITOS
Granjas de bots y trolls; empresas que, en lugar de contar los votos, acomodan el resultado de los comicios; algoritmos orientados a comerte el coco hasta lograr cambiarte el placer de la milanesa… ahhhhhh, pero el problema es Daniel Hadad que, como cualquier hijo de vecino argentino, tiene todo el derecho de mundo a aspirar a la presidencia de la Nación y jugar, que bastante bien lo ha hecho a lo largo de su vida: empezó de socio de Marcelo Longobardi y fíjense dónde está cada uno.
Tiene terminal en los Estados Unidos… ¿Y dónde creen que tiene la terminal Sergio Massa, que también, con todo derecho, está en campaña? ¿A qué embajada iba a lamerse las heridas porque Néstor lo boludeaba? El propio Alberto Fernández, al que votamos con las dos manos ¿no fue él quien mandó la ley para legitimar la deuda espuria que había tomado Macri con el FMI?
Además, por estos días, en una clara exhibición de “derpo”, Hadad le juntó la cabeza a la mitad de la claque política con la excusa de un corto realizado con IA sobre una conversación inverosímil entre Sarmiento y San Martín. A esa velada paqueta asistieron empresarios, jueces, dirigentes radicales, peronistas… sobre todo peronistas. Están las fotos del besamanos y las sonrisas seductoras.
¿No les gusta que el candidato juegue con el Gran País del Norte (y hablo del país porque aunque lo echen a Trump, la política exterior de EEUU no va a cambiar demasiado)? ¿No les gusta como miran los yankees a nuestras niñas bonitas (léase tierras raras, litio, agua, etc.)? Militen a Axel Kicillof, que se reúne con Lula, que conversa con China; que fue invitado a participar de la asunción de Claudia Sheinbaum… ¿se imaginan México, Brasil y Argentina con presidentes populares en la crisis del petróleo que no cesa? No es tan complejo, che. Y no vengan con el ñañaña de que “traicionó a Cristina”. Pichetto jugó de candidato a vice del que la mandó y la tiene presa y que además la sigue torturando y miralo dónde está.
Se discute poder, ¡che!, y está bien que así sea. Sobre todo porque, al parecer, el peronismo ha decidido disputarlo a través del voto popular, como debe ser. Hace varios días ya que no se pegan por debajo del cinturón. Algunos, incluso, caminan juntos la Provincia de Buenos Aires. Así que dejen de hacer anti política de redes y pucheritos por si tal o cual ganara las PASO. ¿No lo van a votar? Jódanse. Porque después de esas acciones de principismo librepensador, cuando alguien los manda a llorar al campito, se fastidian, lo bloquean y le niegan la condición de compañera o compañero. Andáaaa…

CORRUPTELAS
Lo voy a contar todo junto porque todo junto es impresionante: venta de candidaturas; peajes para entrevistarlo a Milei; alimentos retenidos en galpones de Capital humano; caso $Libra; irregularidades (coimas) en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS); lavado de dinero y tráfico de drogas de Espert, enriquecimiento ilícito de Adorni; acusación por intento de feminicidio a Cerimedo; compra de legisladores para aprobar leyes; créditos de 200 y 300 mil dólares del Banco Nación para funcionarios y amigos; 130 muertos por fentanilo adulterado; reservas de oro que no se sabe dónde están; 4.000 millones de pesos que se perdieron; desviación de fondos con destino específico, como el impuesto a los combustibles para arreglar las rutas y utilización de bienes y dinero del Estado para cuestiones personales.
Todo esto, más un motón de cosas más como las muertes de ancianos y niños por falta de medicamentos, el récord en la tasa de suicidios y la reaparición de enfermedades ya olvidadas como la tuberculosis o la sífilis son el resultado de tres años de gobierno de Milei. Y, sin embargo, no hay ni un funcionario preso. Las causas duermen el sueño de los injustos (usted ya sabe quiénes son), los imputados se dan el lujo de pedir que le amplíen los plazos para las presentaciones… y los jueces se lo conceden.
Y guarda que no es que hagan asados bajo el agua. Adorni, en cuanto agarró unos mangos, le puso control remoto a la parrilla. Pasa que cualquier amoral, aún con la cara de Cerimedo, con dólares crocantes en la mano, llegada al Departamento de Estado y promesas de poder, puede armar un desastre: los tipos que carecen de ética se detectan entre ellos con facilidad.
La tríada del poder mediático/económico/judicial los cuida, los protege, vela sus sueños… por ahora. Hay negocios de por medio. Subsidios (si no recuerdo mal, durante la campaña de 2023 se explicó que los empresariales eran algo así como el 4.5% del PBI contra el 1.8% que se repartía en planes sociales), pauta publicitaria, prebendas para Clarín y La Nación; negocios como la fusión de Telefónica con Telecom o la entrega de Tecnópolis… En fin: un entramado de corruptelas que necesitan engordar y eso sólo se consigue achicando el Estado. O sea: retaceándole fondos a las políticas públicas para dárselos al Mercado.
¿Qué puede hacer, entonces, el “hombre de pala y la mujer de cesta”, como dice José Pedroni en un bello poema? Empujar. Protestar. Levantarse como una ola de voces y de entrañas. No tener miedo de ser “negro”; no tener vergüenza de su hambre. Jugarse todo… la vida, si fuese imprescindible.
Porque aunque al Presidente y a algunos de sus ministros las movilizaciones no los “muevan”, hay otros, por afuera del Gobierno, mirando el eslabón más débil de la cadena y tratando que no se corte. La salida no es Ezeiza. Para nadie. Y la Patria no espera demasiado.
Carlos Caramello