Edición n° 2736 . 19/05/2024

Odio y miedo en el menú de la comunicación electoral

Por Fernando Buen Abad Domínguez

Ya que la clase dominante quiere que los “nuevos” escenarios de guerra sean los cerebros (OTAN dixit) también quiere que ahí se instalen los armamentos comunicacionales ideológicos, de “nueva generación”, para contiendas desmoralizadoras híbridas e irrestrictas; quieren que, además, les tomemos cariño; que aceptemos que ellos siempre han tenido razón en tratarnos como nos tratan; que vivamos sinceramente agradecidos porque nos manejan los recursos naturales y nos depauperan la mano de obra con sus “reformas laborales”; que en nuestras narices inventen dioses, religiones y milagrería individualista, fetichista y escapista; que nos carcoma el miedo, el odio, la desesperación y la impotencia; que sintamos todo eso como nuestro tesoro histórico más grande y lo cuidemos como la mejor herencia para nuestra “prole”… y todo eso está en marcha para que, auto-desorganizarnos sea nuestro orgullo de clase y lo expresemos como enamorados defensores de la democracia burguesa. Es la Doctrina Monroe cultural y mediática.

¿Es esto un delirio conspirativo reloaded? Abundan las declaraciones imperiales, cargadas con avidez usurera, en pos del agua, del gas, del petróleo, del oro, de la plata, del litio… de los mares, de los ríos y de los lagos; de los campos, de las montañas y de los cielos. Abundan los planes para “modernizar” la mano de obra abaratándola in extremis para mayor confort en la estructura burguesa de “los costos”. Se multiplican las iglesias. Y, se multiplican a raudales las fuentes “mediáticas”, cargadas con anestesias de masas, para procurar conglomerados cada día más desorganizados y cada día más intoxicados con recelos, escepticismos y desprecios ante sí y ante todo tipo de acción colectiva con iniciativas rebeldes. Esclavitud de conciencias cada día más rentable. Hay pruebas palpables y deducibles, objetivas y subjetivas, cualitativas y cuantitativas.

Y no se trata de que el capitalismo se muestre monstruoso sólo porque es una especie de “maldad” extraterrestre que viene a saciar sus perversiones indómitas, como un Dios griego, contra el planeta tierra y sus habitantes todos. Es que el capitalismo olfatea la multiplicación de los hartazgos y las rebeldías que la especie humana atesora, cultiva y florece, generación tras generación, para sacudirse de una vez, y para siempre, los modos, los medios y las relaciones de producción opresoras propias de la dictadura del Capital. Por eso crece y se diversifica la Guerra Cognitiva, exponencialmente, y le llaman “Inteligencia Artificial” o “Capitalismo bueno”. Usurpan la semántica de la igualdad, la libertad y la fraternidad, pero para la igualdad de ellos, la libertad de sus negocios y la fraternidad de sus mafias. Claman por la igualdad de oportunidades y nosotros luchamos por la igualdad de condiciones. No es lo mismo. Es esa la disputa por el sentido.

Para defenderse, ellos están preparando arremetidas mediáticas cronometradas. No les gustaron los giros progresistas en Latinoamérica y despliegan ahora modelos de ocupación económico-política e ideológica basados en histrionismos de odio y palabrerío “libertario”. Publicitan la idea de que crecen gracias al “malestar” y la desilusión de los pueblos, ante el fracaso de los progresismos, y propagandean sus ofensivas mediáticas de pacotilla como nuevas teologías u ontologías de la nada para que las masas se rindan sin pensar mucho.

Alguna vez en la Historia muchos se quedaron parados en la perplejidad y el azoro frente al histrionismo macabro del nazi-fascismo. No repitamos ese error. Politicemos la amenaza de los retoños nazi-fascistas acurrucados en la Guerra Cognitiva de la OTAN y exhibamos el paquete macabro de su “libertarismo” de mercado. Habitan ahí los negocios bélicos más perniciosos. No perdamos de vista el peligro. Toda la derecha está reagrupándose, sacarán fuerza de sus debilidades para atacarnos con más furia financiera, militar e ideológica. Y los pasaran por la “tele”. Que nuestros debates más honestos no nos debiliten ni fracturen. Ellos nos quieren divididos y desorganizados.

Necesitamos un frente crucial en la Revolución Semiótica contra la Ideología de la Clase Dominante, como lucha sin atenuantes contra todo fanatismo. Se disfrace de lo que se disfrace, se crea “progre” o destile agua bendita. Fanáticos y dogmáticos son soldados de la estulticia. Dicen los fanáticos de la ultraderecha, retoños del nazi-fascismo, que aman la Libertad. Pero no la Libertad humana, la Libertad política ni la Libertad jurídica… aman la Libertad de mercado y muy particularmente la Libertad de saquear recursos naturales y mano de obra humillada. El plan de la derecha, de largo alcance, consiste en perfeccionar el saqueo de riquezas naturales, de la mano de obra barata y la subordinación de la conciencia de los pueblos. Y encima que vivamos agradecidos por eso.

Secuestran los “mass media” para esclavizar libertades colectivas. Entienden la democracia como pachanga individualista sólo para la Dictadura de Mercado. Quieren la comunicación -impúdica e impune- para sus tranzas y chapuzas burguesas. Y nos quieren esclavizados, felices y aplaudiendo que nos roben. Libremente anestesiados. No participemos del circo burgués opresivo. Ellos buscan destruir, con votos, al Estado… no enriquecerlo. Si los títeres de la mediática hegemónica fuesen tan libres como dicen no serían esclavos de la mentalidad burguesa que financia “fake news” y mucho menos harían coerción a los pueblos con chantajes propagandísticos para que voten por los verdugos. Esa guerra mediática, fabricada para la coyuntura, es falacia peligrosa. Sembrada en los cerebros.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.