Edición n° 2653 . 26/02/2024

NO DEBEMOS ENTRAR EN EL JUEGO DE LA CONFUSION GENERALIZADA

( Por Raúl Hutín) Al cumplirse el primer mes de gobierno queda un gusto amargo en el paladar de la sociedad. Son muchos los interrogantes y pocas las respuestas contundentes. Apenas arranco el mandato, el Presidente Milei se lanzó con un DNU que a las claras no tenía sustento constitucional. Juntaba la biblia con el calefón y nos dejó (aún nos deja) a todos manoseados.

El “cambalache” siguió en el Congreso Nacional. El ejecutivo mandó la llamada “Ley ómnibus” que abarca la friolera de algo así como 1.000 artículos, que pone de cabeza todo lo que se construyó hasta el presente en casi todas las materias e implica, prácticamente, redactar una nueva constitución. Para poder discutir en la cámara de diputados este manojo de temas disparatados se formaron solo tres comisiones que deberían terminar la discusión y exponer el dictamen antes del 31 del mes corriente (según deseo de Milei).

En paralelo cada ministro hace lo que le sale. La Canciller Mondino se da el lujo de llamar “socialistas” a los narco-terroristas que atacaron al gobierno de Ecuador. O intentar relacionarse con Taiwán sin hablar previamente con nuestro segundo socio comercial que es China. Rodolfo Barra, avezado abogado con dilatada experiencia quedará grabado en la historia con su frase épica: “si hay crisis económica no hay constitución vigente”.

Lo cierto es que de los temas que surgieron de la encuesta del Monitor Productivo que impulsa la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN) en el mes de diciembre, se evidenció a las claras que a la sociedad le preocupan la inflación, la inseguridad y los salarios, prioritariamente. Ninguno de estos temas fue tratado ni por el DNU (que por cierto sigue en vigencia hasta el 23/1) ni por la “Ley ómnibus”. Es como si a nuestros políticos los hubieran introducido en un laberinto de artículos y más artículos del que no pueden salir para volver al mundo real.

Mientras tanto, a un mes de mandato, el 45% de los encuestados considera negativa la situación económica y el 63% ve que en los meses que siguen la cosa va a estar mal o peor. Solo al 7% le sigue quedando capacidad de ahorro. Al 31% le alcanzaban sus ingresos, sin tener en cuenta los aumentos de enero. Pero el 45% ya empezó a achicar gastos imprescindibles y el 18% no llega a fin de mes. Estos últimos no tienen otro camino que endeudarse con familiares, amigos, tarjeta de crédito o bancos, sabiendo que de ahí no se sale. Y esto viene para peor.

Las MIPyMEs, que somos uno de los sectores con más confianza en la sociedad (68%), no podemos ni debemos sumarnos a este descalabro que está proponiendo el gobierno. Queremos dar respuestas contundentes y mostrar que SI HAY UN CAMINO POSIBLE. Para ello recurrimos a los mejores profesionales. Para que nos aporten los datos desde donde partimos el 10 de diciembre, trabajo que realiza Proyección, pero además ampliamos dicha alianza con la incorporación del Estudio Económico Sarandí de Sergio Chouza.

Es necesario fehacientemente saber dónde estamos parados. Definir en qué dirección queremos arrancar. Establecer el objetivo de corto, mediano y largo plazo. Para ello el apoyo profesional es imprescindible. Sabemos por ejemplo que en el periodo enero-noviembre del 2.023 el comercio PYME acumulo una retracción del 2,4%. Pero en diciembre la caída fue del 13,7%. En la industria manufacturera no nos fue mucho mejor. En el mismo periodo tuvimos un magro crecimiento que no alcanzo al 1% pero en el mes de diciembre la caída fue del 4,8%.

Vemos con preocupación que el Sr. Presidente propone llevarlo en andas al Ministro Caputo porque la inflación de diciembre no llegó al 45%.  O que este sale por todos los canales de televisión, en carácter de urgencia, para decirnos que el FMI presta U$S 4.700 millones ¿Cómo, cuando, en qué condiciones? Seguimos encerrados en el laberinto, haciéndoles el juego, mientras el pueblo desesperado no puede llegar siquiera a dos platos de comida al día. El consumo lleva un 30% de caída en general y en particular se observan sectores de hasta el 70% de disminución de la demanda. Solo en diciembre la caída en alimentos y bebidas fue del 19,8%, teniendo en cuenta que se transitó el mes de las fiestas. Preocupados con fundamento.

Las expectativas de los empresarios PYMES se centran en una eventual normalización en el suministro de insumos y partes de origen importado. No obstante, vemos una fuerte retracción en la demanda atribuida a los fuertes incrementos de precios de los insumos difundidos y de la cadena alimentaria.

Así como alguna vez se planteó que “hay que pasar el invierno”, ahora deberíamos plantearnos que hay que pasar el verano. Eso sí, con resultado incierto, igual que aquella vez.

Raúl Hutin* Industrial y Dirigente PyME. Secretario de la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN)