Edición n° 3624 . 24/10/2026
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NI EL LORO

“En una sociedad de consumo, de ofertas, de tentaciones, la idea del saqueo puede transformarse en una gran fiesta.” Fernando Sabater

(Carlos Caramello/ Especiales de Motor Económico )Se desayunaron la cena. Tal la desesperación por adelantar una campaña que, todavía, ni siquiera tenía candidatos incontrovertibles. Sobre todo porque, como hacía mucho tiempo no ocurría, la dirigencia partidaria (eso en la hipótesis pueril de que aún existan los partidos políticos) ha decidido comerse a los caníbales.

Hablo del conjunto. De los más… la mayoría. Por supuesto que siempre existen bienintencionados, honestos, comprometidos… Pero el signo de los tiempos parecería ser encarnizarse con éstos en lugar de ir contra los ladinos, los hipócritas, los corruptos. No se de qué manera pero han logrado que a la sociedad le resulte más fácil y atractivo el odio que la esperanza; la rabia que la paciencia, la violencia que la mesura. Y entonces, valores constitutivos de la ciudadanía tales como la solidaridad, el respeto y la confianza se han convertido en valores desechables; productos que no cotizan en el mercado de lo humano.

No podría ser de otra manera cuando la dinámica de los gobiernos -todos los gobiernos, sobre todo los progresistas- de las últimas décadas ha tratado de satisfacer a una sociedad de consumidores antes que a una de ciudadanos. Por eso se vuelve muy difícil para los oficialismos mantenerse: una de las leyes no escritas del angurriento es no sentirse jamás saciado. Y ningún gobierno de la tierra podría responder a una demanda sostenida en tales términos si intentara satisfacer a las mayorías. Siempre quedará algo que les “falte”… siempre se puede “pedir más”. La respuesta, entonces, es mudar el voto a otra aventura o signo político. O, peor, desilusionarse y abandonar la más elemental práctica ciudadana, que es votar. La desidia es otra de las drogas fomentadas por la época… hablando de consumos problemáticos, digo.

OH TEMPORA, OH MORES

Acaso una de las cosas que resulte más llamativa en esta era del consumo -en donde cada vez más importa el packaging-, es que esa lógica casi no aplique a las preferencias electorales partidarias. De otra manera, un señor obeso y sudoroso, mal hablado, violento, que camina como si se hubiese hecho encima (cosa que probablemente así sea) no podría estar compitiendo ni para presidente de una cooperadora escolar… mucho menos si no tiene hijos.

Ahora bien, que ese personaje que acabo de describir y que, además, está complicado en temas tales como las estafas virtuales, coimas y retornos en sectores sensibles como la salud de los jubilados o los discapacitados, el enriquecimiento ilícito, el plagio intelectual y hasta la malversación de bienes del Estado diga “Somos estética y éticamente superiores” y haya una porción numerosa (entre 25 y 30%) que apoya la idea, coloca a la sociedad al borde del oxímoron.

Porque si se puede tener a alguien normal, honesto, afable, íntegro, familiero… que se ha probado como buen administrador (a pesar de gobernar con migajas), que ha demostrado sensibilidad frente a los reclamos del pueblo, ¿por qué motivo eligen un monstruo psicológicamente inestable y mitómano? ¿Ha cambiado tanto el mundo? ¿Se han subvertido los valores al punto de que Discepolín se quedó corto con “Cambalache”?¿O la lógica del odio ganó la batalla?

De ser así, la campaña no aceleró sus tiempos “a lo bobo”. Responde a una necesidad cuasi vital de los poderes fácticos de recuperar o defenestrar definitivamente al Papadas. Para, si fuera imposible salvarlo (y yo creo que es imposible… y muchos empresarios también lo creen) disponer del tiempo suficiente para inventar un nuevo candidato (ya hay varios que se han mandado a hacer el traje azul e, incluso algún tailleur color tiza). Algunos de los propios y todos los ajenos, ofcourse, parecen interesados en la jugada por el carril derecho: recorren las oficinas de los cortadores del bacalao y, haciendo a un lado la vaca que está atada al escritorio, murmuran: “si ganara el que te jedi, sería un desastre”.

Con los ajenos, digamos, casi que uno lo entiende. Cipayos atávicos; verduleros de la política; vendedores de carne podrida y merluza de la buena, juegan con los modos de los tiempos que corren. Pero ¿Los propios? ¿En serio? ¿No pueden imaginar alguna otra herramienta que no sea la maledicencia o, peor, la calumnia? Sostener las PASO o imaginar alguna forma de interna más o menos democrática ¿no entra dentro de los cánones de época? Eso sí, tienen tiempo para hacer militancia patrullera y botona mientras se tragan sapos del tamaño de Miguel Pichetto, sólo por referir a los batracios en exposición. El peronismo se suicida de a cachitos tratando de matar al compañero. Y los libertarios, o similar, hacen su enero vendiendo la Patria por monedas, hecha girones.

¿GUIÉN SÓ?

Más solo que pingüino en el Sahara se está quedando El Papadas ahora que se hacen ostensibles, hasta en el cuerpo, las señales de la pérdida de poder. Apenas si lo acompañan sus habituales brotes y exabruptos, su hermana fiel y el fantasma de Conan que, ni da la patita ni hace el muertito. Milei ha devenido en esa suerte de “lame duck” -o chancho rengo, andá a saber- al que ni la familia Menem, rediviva gracias a la impericia política de Karina, respeta y acompaña en el momento en que más los necesita.

Martín, icónico personaje de la casta si lo hay, consumó la mayor traición el pasado miércoles por la noche, tarde, cuando en una maratónica sesión de Diputados, la Cámara que preside, entregó la Ley de Tierras y negoció para sacar una Ley de Discapacidad con tantos cambios que, como dijo Juan Marino, presidente del Partido Piquetero, “era lo contrario a lo que mandaron Javier Milei, Luis Caputo, y Diego Santilli con el presupuesto”. Es más, dicen que en ese momento se la escuchó murmurar a Karina -que andaba por los pasillos del Congreso, no se sabe bien para qué-: “Tu también, Bruto”…

Si fuese solamente el hijo bobo de “mi hermano Eduardo” (que no tiene otro hijo, claro)… pero, las traiciones, los olvidos, y hasta el desconocimiento acechan al sudoroso Presidente a cada paso. Su reciente periplo por tierras españolas se transformó en la suma de todos los dislates. La reunión con el Rey Felipe VI naufragó en el silencio impertérrito del monarca; Santiago Abascal, líder de VOX (partido de la Derecha española) evitó el contacto personal y apenas si intercambió una breve video llamada y Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, le hizo un doble lance con su capote rojo, esquivó al toro argentino y completó la faena ignorándolo. Sólo Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad madrileña lo recibió con los brazos abiertos y esto le costó críticas tales como que se ha reunido más “con el tarado que está destrozando la Argentina que con los hombres y mujeres que enseñan a leer a nuestros hijos”, en clara referencia a la crisis educativa que enfrenta España.

Claro que el tipo no se rinde y, a cada desprecio de los dirigentes de Derecha respondió con insultos para los de la izquierda española, comenzando con el presidente Pedro Sánchez a quien llamó “impresentable dictador”. Un escándalo internacional que hizo que el propio Felipe González reflexionara en voz alta: “Si Milei viene una vez más antes de las elecciones, Sánchez va a ganar nuevamente”.

EPÍTETOS

También hubo un nuevo round con los medios. En un brote de furia, el presidente argentino insultó a una periodista que hizo una pregunta que no le gustó y luego, en su presentación en el Nueva Economía Fórum, la emprendió contra Clarín, medio al que calificó de “corrupto” y que acusó de ponerse “de acuerdo con un conjunto de delincuentes políticos para voltear un gobierno para que le licúen la deuda”, en referencia a la renuncia de Fernando de la Rúa en 2001.

Ya le había ido mal antes, en su última visita a Estados Unidos para apoyar la campaña de un Donald Trump, que no sólo no lo recibió sino que ni siquiera le regaló uno de sus famosos fibrones souvenir. Y también le va mal en casa, donde cuadros políticos de relevancia como Patricia Bullrich, presidenta del bloque Libertario del Senado y Victoria Villarruel, vicepresidenta de la Nación, no dudan en criticar públicamente sus políticas y presentarse como alternativa para 2027. Bullrich tiene, además, un as en la manga: el apoyo de Héctor Magnetto y de Paolo Rocca.

Como el meme del personaje de Travolta en “Pulp Fiction”, Milei mira para un costado y para el otro con incertidumbre ya que no ve a nadie. Ni “el loro”, que habitualmente suele ser fiel pero, como tantos otros, no quiere atarse a la descomposición política y física de un hombre hinchado y transpirado que balbucea insultos, miente de manera escandalosa, aparece con apósitos en su cuello y el rostro amoratado y se brota con extrema facilidad. Sin embargo, sus patrones y sus sostenes nacionales e internacionales, lo ignoran, lo boludean, nada hacen para contenerlo…

Es como si esperasen que la quede en vivo, de golpe… y los saque del problema.