Edición n° 2741 . 24/05/2024

«Necesitamos conducción de conjunto estratégica  y táctica, el amor popular, el liderazgo y los votos no son transferibles.»

Entrevistamos a Daniela Bambill, presidenta del Instituto Independencia y dirigente bonaerense del Frente de Todos

  • El instituto Independencia cumple 7 años? ¿Que balance podés hacer?

El balance es positivo, nosotros inauguramos la sede del Instituto el 16 de junio del 2016, en ese momento el peronismo padecía una de sus tantas diásporas, el macrismo estaba en su auge y con un grupo de compañeros decidimos que era tiempo de generar un espacio contenedor de discusión y debate que nos permitiera trabajar por la Unidad del campo Nacional y Popular, esa fue la premisa con la que comenzamos.

El primer mojón lo conseguimos, fuimos artífices de mucha de la “rosca” como decimos en la jerga de unidad en ese momento, pasaron todos los sectores por el Instituto en las diferentes actividades, charlas, encuentros, en el 19 sentimos que coronamos cuando ganamos las elecciones… Después pasaron cosas… De las buenas y las no tanto..

Hoy a siete años podemos decir que estamos sólidos como espacio político, participan compañeros de diversas provincias y eso garantiza la impronta federal con la que nacimos, generamos constantemente propuestas, producción intelectual desde la economía hasta la educación pasando por todas las áreas. Si, el balance es altamente positivo.

  • ¿Cristina Presidenta?¿Cómo te paras ante esa consigna?

Para mi no hay otra alternativa, me dirás que ya dijo que no varias veces, ella dirá que me falta comprensión lectora, pero el país está atravesando una de sus crisis políticas más profundas y un deterioro de la democracia tal como la pactamos en el 83 inédita. Sumale a eso el escenario internacional, no hay otra alternativa para mi.

Ella dio razones de índole judicial y personales para plantear el cambio generacional, es comprensible, pero no estoy tan segura que un cambio generacional sea hoy prudente para enfrentar los próximos 4 años. No se avizora, por otra parte, ningún dirigente en el horizonte capaz de presentar un proyecto político que nos contenga a todos y que marque el rumbo de la Patria como nos sucedió con Néstor en el 2003. Uno de los errores, tal vez, más grandes que se cometieron fue la obturación de las construcciones y liderazgos que hubiesen permitido hoy que el proceso sea más natural y lógico. Estamos a menos de un mes del cierre de listas y presentación de candidatos y la incertidumbre reinante te lleva una y otra vez a pensar que la única que puede ponerse el país al hombro y sacarlo de esta situación es ella. No alcanza con una sola persona, claro está, pero si necesitamos conducción de conjunto estratégica  y táctica, el amor popular, el liderazgo y los votos no son transferibles.

  • Si no es Cristina? ¿Quien puede ser la síntesis?

Cómo te estaba diciendo, no hay quien pueda sintetizar hoy, por eso la necesidad de PASO si no es ella. Creo que una vez atravesada la coyuntura, sea el resultado que sea, debiéramos plantearnos un gran debate nacional y nuevos acuerdos para revisar la construcción del campo nacional y popular oxigenándolo, aggiornando las consignas, tejiendo nuevas formas de construcción política más participativas y contenedoras. La endogamia puede servir en algunos momentos y en otros ser absolutamente perjudicial. Sinceramente, creo que es tiempo de abrir el juego y fortalecer actores y territorios, no es una apreciación meramente personal, lo dijo ella en la Plaza del 25.

  • Han tenido una posición muy crítica contra el lawfare a Cristina y el atentado a la vice presidenta. ¿Cómo podrías resumirnos está posición?

Desde la constitución misma del Instituto la visibilización del lawafare fue una de las premisas que nos planteamos, en ese momento teníamos a la mitad del gobierno de CFK presos, vivimos el desafuero de De Vido como una afrenta a todo el movimiento

Que lamentablemente se dio gracias a los votos de legisladores y legisladoras del peronismo, cuando Cristina dice que si tenés miedo no podés ser funcionario, le agregaría que con miedo no se puede hacer política.

El disciplinamiento del poder fáctico es brutal y la sumisión de la dirigencia en ese momento le dio la espalda al reclamo de la militancia que ponía el cuerpo en las calles o se retiraba a sus casas desencantados por la desorganización que reinaba.

Más adelante se dieron los eventos que profundizaron la violencia y la judicialización como herramienta polítca hasta llegar al climax con el intento de asesinato de CFK. El Instituto siempre sostuvo la misma posición y planteamos que hay una grieta enorme entre la visión superestructural y la visión del territorio, eso contribuye a la desorganización por fuera de lo establecido como parte del FdT, de eso también habló CFK, si le prestás atención a su discurso hay un reclamo implícito a la dirigencia cuando ella dice “No le pidan a otros lo que no están dispuestos a hacer”. El avance bestial del poder fáctico no se da por un sola razón, es “multicausal” como diría algún iluminado en economía, podemos parafrasearlo. Te decía, el avance es multicausal, a nosotros nos compete revisar las razones que permiten ese avance desde nuestra acción u omisión. Nos seguimos preguntando como Milman sigue ocupando su banca, por ejemplo y en ese ejemplo tenés una muestra brutal del posibilismo que no permite patear el statu quo, en el mejor de los casos, y en el peor un tiempo en que el aburguesamiento y las motivaciones personalísimas han arrrasado con la idea de colectivo.

Me preguntabas antes sobre los logros del Independencia, creo que el mayor logro ha sido comprender cabalmente que la construcción colectiva desde la diversidad que da el hecho que sea federal que las y los compañeros que lo integran asuman diferentes posicionamientos y sin embargo seguimos fortaleciendo y enriqueciendo el espacio en la búsqueda de caminos que nos permitan ampliar y aportar al campo nacional  y fundamentalmente al peronismo volver al viejo apotegma de primero la Patria, despues el Movimiento y por último los hombres y las mujeres… No hay futuro posible sin la recuperación de nuestra doctrina como eje programático y volver a levantar sin miedos las banderas que hicieron que el movimiento lleve más de 78 años de existencia. Se lo debemos a nuestros muertos pero sobre todo a los que vendrán.