Edición n° 2739 . 22/05/2024

Murió la actriz popular Haydée Padilla, la inolvidable creadora de La Chona

Su fallecimiento se produjo en Mar del Plata, ciudad en donde estaba viviendo junto con su hija. De extensa trayectoria en teatro independiente alternó esa búsqueda experimental actuando en revistas y programas de televisión de neto corte popular

“Lamentamos profundamente el fallecimiento de la actriz Haydée Padilla”, con estas palabras la Asociación Argentina de Actores comunicó la muerte de la artista, que en noviembre pasado había cumplido 86 años.

Además, enviaron un mensaje de aliento a su familia en este duro trance que atraviesan: “Nuestras sentidas condolencias a sus familiares y seres queridos, acompañándolos en este momento de tristeza”. La actriz, que realizó una gran carrera tanto en teatro como en cine, televisión y radio, se convirtió en una figura muy popular gracias a su personaje de La Chona. La muerte de la recordada actriz se produjo esta madrugada en la ciudad de Mar del Plata, donde vivía junto con su hija.

Sus inicios y reconocimientos

En el Conservatorio Nacional de Danzas se formó y dio sus primeros pasos artísticos a principios de los años ´60 en el teatro independiente. Formó parte de la comisión fundadora del teatro Payró que lideraba Onofre Lovero, espacio clave del teatro experimental de la época. Claro que, por fuera de todo encasillamiento, no temió formar parte de espectáculos de revista.

“Me acuerdo de que era muy jovencita y siempre aclaraba que yo estudiaba ballet, en punta, danza clásica. Eso era para que no me consideraran una corista, porque estaba muy mal visto. Se habla de la Pávlova, de Norma Fontenla, de la Ruanova, pero eran seres intocables”, contó en un reportaje publicado en Alternativa Teatral. “La noche que debuté en el Maipo, cuando ya tenía más o menos 30 años, soñé con Onofre Lovero, que fue mi maestro. Él tenía una moral muy rígida. Nosotros hemos trabajado habiendo 4 personas en la platea por total respeto al público, como en obras como Solness, el constructor, que duraban como 4 horas. Era disciplina, disciplina; cosa que se lo agradezco mucho. Soñé que Lovero me perseguía y me decía, con el dedo índice levantado: ‘¡Cómo puede ser!’. Porque ¡claro!, debutaba haciendo revista. Yo nunca había ido ni siquiera a ver un espectáculo de ese tipo porque en mi familia era mala palabra. Ellos eran más del Colón, del teatro de Luisa Vehil. O si no, también, de mucho cine, mucha lectura”.

“Yo soy de origen andaluz y gallego, así que de lo que hay antecedentes es de teatralidad en lo cotidiano. Las abuelas, las tías y las primas eran muy actuadoras. Me acuerdo de las zarzuelas que íbamos a ver al Teatro Avenida. Era maravilloso. Ponían cartones en el telón para que vos cantaras las canciones. Yo me daba cuenta, con mucha ternura, que era un teatro muy convencional; pero igual lo amaba”, aseguró en esa misma nota.