Edición n° 2741 . 24/05/2024

María Rosenfeldt: “En Tecnópolis vemos reflejado el potencial y las capacidades que tenemos como argentinos”

(Por Estefanía Cendón) La directora de Tecnópolis, María Rosenfeldt, definió los ejes que estructuran la megamuestra más grande de Latinoamérica: soberanía, arte, ciencia, tecnología, producción e inclusión. “Durante la gestión anterior se desvirtuó el espíritu del Parque. Apostamos a un Estado que aporte propuestas culturales de calidad, abriendo el diálogo con distintas audiencias”, aseguró.

Tecnópolis inauguró su onceava edición el pasado 17 de julio bajo el lema «Argentina soberana, creando futuros», concepto que recorre el Parque Temático que conjuga arte, ciencia y tecnología entre sus propuestas. Con récord absoluto de ingresos, 420.000 visitantes durante la primera semana de vacaciones de invierno, el predio de Villa Martelli ofrece más de 100 experiencias interactivas orientadas a la familia en general, las juventudes e infancias.

Motor Económico dialogó con María Rosenfeldt, directora de Tecnópolis, acerca de la recuperación de este espacio y su impronta: “Creemos en el Estado como un gran divulgador, desde donde se debe acercar el cocimiento. Qué mejor que lograrlo de una manera lúdica y entretenida como vemos en Tecnópolis, una propuesta de acercarse al conocimiento sin darse cuenta. Desde el juego es posible acerca e incentivar, por qué no, una vocación y una futura salida laboral”.

Rosenfeldt sostuvo que “el nacimiento de este Parque estuvo asociado a plasmar en el territorio una política pública, educativa y cultural”, motivo que los orientó al iniciar la gestión. “Cuando llegamos básicamente Tecnópolis estaba apagado, sin mantenimiento ni actualización de toda su infraestructura y tecnología. El estudio de grabación, inaugurado en 2015, estuvo cerrado bajo llave y para uso exclusivo del esposo de la directora del Parque. No se puso a disposición de promover, capacitar, abrirlo a las universidades y artistas emergentes. Una política casi antiestatal”, describió.

Al desafío de la recuperación se sumó la llegada de la pandemia a inicios de 2020, por lo que Tecnópolis logró reconvertirse en Centro Sanitario, en cuyas instalaciones más de 1.300 enfermos leves de COVID-19 llevaron adelante su recuperación, y posteriormente en Vacunatorio. “Siempre acompañamos las políticas públicas del Ministerio de Salud en cada una de sus etapas, sosteniendo nuestra impronta. Quienes estaban alojados en el Centro Sanitario tenían acceso a distintas propuestas culturales desde contenidos audiovisuales, manualidades y hasta clases de yoga”, describió la ex directora de Canal Encuentro.

“Falta esa conciencia de lo público como una política de Estado. El Estado es el que genera más igualdad, quien nos brinda derechos.El futuro que proponemos es un futuro que dialoga con un pasado, que refleja las capacidades y potencialidades que tenemos como argentinos y argentinas siempre desde una mirada regional, latinoamericana, en donde favorecemos el diálogo y aprendemos de manera innovadora”, sintetizó la politóloga. 

MOTOR ECONÓMICO: ¿En qué aspectos de la propuesta 2022 de Tecnópolis pudieron trasmitir el concepto de soberanía?
María Rosenfeldt: El concepto surgió a partir de los 40 años de Malvinas, los 100 años de YPF, los 90 años de Vialidad Nacional. Son efemérides que sentimos podían englobar ese concepto, además de que cuando hablamos de soberanía es un término que suele estar vinculado a las relaciones entre los estados y a veces cuesta bajarlo a la cotidianeidad, acercarlo a la ciudadanía.

Nuestro objetivo fue abrir el concepto y pensarlo colectivamente ya que, también, hoy tiene otras dimensiones: se habla de soberanía alimentaria, soberanía ambiental, soberanía de los cuerpos, soberanía tecnológica. Desde ese lugar invitamos a todos los ministerios para que sus propuestas estén bajo ese gran paraguas temático de la soberanía.

ME: ¿Con qué espacios articulan?
MR: Hay más de 60 organismos e instituciones, ministerios y empresas del Estado. Con el Ministerio de Educación compartimos una gran propuesta que es «La educación: nuestra bandera», lo que refiere a la soberanía educativa y cultural. Junto al Ministerio de Ciencia y Tecnología desarrollamos una muestra abocada a la soberanía espacial, la soberanía pensada desde el territorio y la soberanía marítima.
Desde Tecnópolis ideamos una muestra donde a partir del mapa bicontinental recorremos una Argentina extendida y percibimos al mar como territorio. Buscamos ampliar ese imaginario y entender a la Argentina en su extensión casi hasta el continente Antártico y las Islas Malvinas, como parte de nuestro territorio. Desde estos espacios trabajamos y articulamos, por ejemplo, con la Casa de la Moneda que en las mismas locaciones de Tecnópolis imprime una moneda con la imagen de las Islas Malvinas.

ME: ¿Cómo es el desafío de diseñar una megamuestra y sus contenidos para la familia en general, pero también para las infancias y las juventudes?
MR: Desde nuestro lugar tratamos de favorecer un diálogo en el que el papá, la mamá o el/la acompañante también puedan sorprenderse con una propuesta como la de Tecnópolis. Las propuestas se piensan a partir de dos ejes: arte, ciencia, tecnología y pasado, presente y futuro. Cuando ese círculo cierra, la propuesta es correcta.

Trabajamos mucho simbólicamente el recorrido que va desde el pasado al presente, al mismo tiempo que proyectamos hacia el futuro. Eso es lo que hace Tecnópolis: es una gran plataforma en donde vemos reflejado todo nuestro potencial, nuestras capacidades, es dónde reconocernos, donde recuperar a nuestros referentes y de esa manera despertar orgullo, curiosidades, vocaciones, abrir imaginarios y oportunidades.

ME: Tecnópolis es una gran puerta de acceso al conocimiento.
MR: Sí. Creemos en el Estado como un gran divulgador, desde donde se debe acercar el cocimiento. Qué mejor que lograrlo de una manera lúdica y entretenida como vemos en Tecnópolis, una propuesta de acercarse al conocimiento sin darse cuenta.
El miércoles pasado inauguramos el Laboratorio de Artes Electrónicas, un espacio pensado para jóvenes e integrado por talleres donde, por ejemplo, los chicos producen hidrógeno verde, se vinculan con la robótica, la inteligencia artificial, impresoras 3D. También cómo despertar esas vocaciones que quizás son inimaginadas o inaccesibles. Desde el juego es posible acerca e incentivar, por qué no, una vocación y una futura salida laboral.

ME: Producción es uno de los ejes que propone el Gobierno para la recuperación que intenta llevar adelante. ¿Lo han trabajado a nivel de los contenidos del Parque?
MR: Sí, con la participación del Ministerio de Desarrollo Productivo, todo lo que es el desarrollo automotriz, los satélites. El año pasado se lanzó un satélite fabricado por jóvenes de una escuela de Mar del Plata.
Trabajamos mucho el desarrollo productivo ligado a la Ciencia y la Tecnología. También contamos con un espacio vinculado a la agricultura, enfocar la producción desde el vínculo con la naturaleza, cómo generar valor agregado a las materias primas.

ME: ¿Cómo fue el inicio de su gestión al frente de Tecnópolis?

MR: Cuando llegamos básicamente Tecnópolis estaba apagado, sin mantenimiento, sin actualización de toda su infraestructura y tecnología, con trabajadores y trabajadoras totalmente desmotivados y destratados. Se desvirtuó durante la gestión anterior el espíritu del Parque, no hubo eventos masivos o la presencia de escuelas de todo el país. Por ejemplo, el estudio de grabación, inaugurado en 2015, estuvo cerrado bajo llave y para uso exclusivo del esposo de la directora del Parque, quien es músico. No se puso a disposición de promover, capacitar, abrirlo a las universidades y artistas emergentes. Una política casi antiestatal desde mi punto de vista. El nacimiento de Tecnópolis estuvo asociado a plasmar en el territorio una política pública, educativa y cultural, por este motivo ni bien asumimos buscamos la recuperación.

ME: ¿Qué sucedió con la llegada de la pandemia de COVID-19?

MR: El Parque fue un espacio de reencuentro, una alegría hasta que en febrero de 2020 cerramos y a la semana comenzó la pandemia. Entendimos que la sociedad demandaba un espacio a la escala de Tecnópolis debido al distanciamiento, los protocolos y todo lo requerido, por lo que pensamos en cómo poner este espacio al servicio y a disposición de una necesidad que se veía como transversal. Así surgió la posibilidad de hacer el Centro Sanitario, orientado a enfermos leves de COVID que requerían de distanciamiento y no podían llevarlo adelante en sus viviendas y, luego, el vacunatorio.

Siempre acompañamos las políticas públicas del Ministerio de Salud en cada una de sus etapas, sosteniendo nuestra impronta. Por ejemplo, quienes estaban alojados en el Centro Sanitario más de una semana para su recuperación tenían acceso a distintas propuestas culturales desde contenidos audiovisuales, manualidades hasta clases de yoga.

ME: ¿Con qué novedades se van a encontrar quienes visiten Tecnópolis en relación a otras ediciones?
MR: La recuperación del Parque Zamba, algo muy simbólico. Las figuras destruidas de San Martín y Belgrano fue ejemplificador de cómo la gestión anterior anuló todo lo vinculado a un contenido histórico o a la memoria. Zamba logró que nuestros chicos y chicas puedan hablar de nuestra propia historia, reconocer figuras y referentes válidos abriendo diálogos intergeneracionales. Evidentemente esto generaba algún tipo de incomodidad en la gestión anterior.
Para nosotros recuperar el Parque y tener el diálogo con Pakapaka para volver a construirlo fue muy importante. Trabajamos mucho en esta edición con las franjas etarias que componen las infancias y las juventudes. Contamos con un espacio de primeros años, que va desde bebés hasta los dos años, algo que no estaba en el Parque. En este caso es una propuesta muy sensorial, con colores, sensaciones, sonidos, texturas. También trabajamos en La casa del Coloso, el robot característico de Tecnópolis, y armamos una propuesta de arte digital. Algo que tiene que ver con cómo desarrollar propuestas que dialoguen entre distintas disciplinas.

ME: Se suele vincular la creación de Tecnópolis con un gobierno. ¿Cómo se da el salto para que se convierta en una política pública, estatal?
MR: Hay que exigirle al que viene después que no destruya. Construir después es muy difícil… Tenemos que generar mucha institucionalidad, valga la redundancia, en nuestras instituciones públicas y sistemas de trabajo más sólidos. El público se apropió de esta propuesta, pero igual se destruyó mucho. Cuando yo asumí no hubo un traspaso de la gestión, no contaba con ninguna información. Tendrían que rendir cuenta de lo que se hace y lo que no, son mecanismos que necesariamente hay que mejorar.
Entiendo que no se destruyó todo porque no hubo más tiempo. Los trabajadores y trabajadoras fueron grandes defensores de este tipo de espacios. Aun así, falta esa conciencia de lo público como una política de Estado.
El Estado es el que genera más igualdad en nuestra sociedad y puede asegurarnos un mejor futuro. El mercado solo nos percibe como consumidores y no como sujetos de derecho. Quien nos brinda derechos es el Estado.

ME: ¿Cuál es la misión de Tecnópolis y qué futuro propone?
MR: Una gran tarea de Tecnópolis es despertar vocaciones, acercar el conocimiento de una manera lúdica, entretenida, que los chicos y chicas sin darse cuenta estén aprendiendo. También despertar aquellas vocaciones que sentimos que sería difícil acceder de otra manera. Me gusta pensar en Tecnópolis como un espacio público que puede ser apropiado por las familias, los jóvenes y las infancias.

El futuro que proponemos es un futuro que dialoga con un pasado, que refleja las capacidades y potencialidades que tenemos como argentinos y argentinas siempre desde una mirada regional, latinoamericana, en donde favorecemos el diálogo y aprendemos de manera innovadora. Apostamos a un Estado que aporte propuestas culturales de calidad, abriendo el diálogo con distintas audiencias.

Para más información ingresá a: www.tecnopolis.gob.ar