Edición n° 2653 . 26/02/2024

MAR CHIQUITO

La política económica de Milei causa estragos en la industria turística de la costa atlántica

El mismo día que Javier Milei, desde el Foro Económico Mundial de Davos, realizó una defensa de la “libertad económica” con “gobierno limitado”, una ola de datos empapaba desde la costa atlántica bonaerense la realidad que se vive a un mes de su gobierno. La devaluación del 118%, el aumento de combustibles del 75% en menos de un mes y una inflación mensual de 25,5% trajeron como resultado una caída del alojamiento hotelero en la comparación interanual y una baja en la actividad gastronómica del 30% en los principales puntos turísticos de la provincia de Buenos Aires.

POR FERNANDO LATRILLE

Desde Santa Clara del Mar, partido de Mar Chiquita, el gobernador Axel Kicillof junto al ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa; su par de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis; la presidenta del Instituto Cultural, Florencia Saintout, y el intendente local, Walter Wischnivetzky, realizaron el miércoles la primera conferencia de prensa de la temporada. “Se desplomó el turismo de familia, el turismo popular, en la provincia de Buenos Aires”, dijo Costa.

En Mar del Plata, este año, la ocupación hotelera fue del 72,1% en la primera quincena de enero, cuando el año pasado había sido del 82,5%. Se perdieron diez puntos.

En San Bernardo, la ocupación para la primera quincena es del 58%, cuando el año pasado fue del 88,5%. Se perdieron 30 puntos de ocupación hotelera.

Cariló, en el partido de Pinamar, que recibe turistas de mayores ingresos, también sufrió una leve caída de tres puntos en la ocupación hotelera en la primera quincena: fue del 91% el año pasado y pasó al 88% gracias a la irrupción de la libertad.

En Villa Gesell la capacidad hotelera había sido del 86,5% en el comienzo de 2023 y bajó al 63% este año.

También se registraron caídas en los destinos turísticos alternativos a la costa atlántica. En Carhué, partido de Adolfo Alsina, considerada capital provincial del turismo termal, la ocupación hotelera bajó del 87% al 56% en un año. En Lobos, del 93% al 80%. “Se está viendo mayor regresividad del comportamiento turístico en el gasto. Estamos hablando de un turismo donde se desplomó el consumo; es decir, turistas que, si bien pudieron llegar a las diferentes localidades o tuvieron la posibilidad de viajar, no están teniendo la posibilidad de sostener los niveles de consumo como el año pasado”, sostuvo Costa.

“Comparado con el año anterior, en la primera quincena, hubo una caída del 30% en los consumos vinculados a la actividad turística gastronómica”, señaló el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense. “Estadías más cortas. Los turistas vienen, pero pasan menos días de vacaciones que el año pasado. Y es un turismo más espontáneo, donde las reservas son bajas y, a último momento, quien puede tomarse unos días se acerca. Pero esto va contra la planificación y contra la posibilidad de tener previsibilidad y garantías de que vamos a tener una temporada como las que veníamos teniendo hasta el año pasado”, indicó.

Por su parte, Kicillof puntualizó: “No tenemos problemas en reconocer que es un verano complejo”. Evaluó que es el resultado de las políticas económicas impulsadas por Javier Milei y agregó: “Veníamos de veranos con temporadas récord, creciendo en afluencia turística, en ocupación de los establecimientos, en niveles de gastos y en prolongación de las estadías”. Sin embargo, 2024 mostró el descenso. El gobernador manifestó que “ha crecido en algunos destinos la afluencia turística, pero junto con el crecimiento ha caído muy fuerte la ocupación, ha caído enormemente el gasto promedio y también la duración de las estadías”.

“Hay un turismo más corto (…). Así que tenemos una temporada muy heterogénea, donde se observa una polarización. Una diferenciación entre sectores que les va igual, en algunos casos, muy contados, un poquito mejor; pero en el grueso, lo que es el turismo familiar, lo que es el turismo popular, de clase media, observamos todos los indicadores en baja”, informó Kicillof.

En ese sentido, el gobernador dijo que no se trataba de evaluaciones propias o solamente de estadísticas. “Nos comentaban recién representantes de toda la provincia del sector hotelero, del sector de agencia de viajes, que mientras hoteles de mayor prestación en términos de lujo tienen buena ocupación, los que son de una, dos y tres estrellas se encuentran con niveles de ocupación muy baja”, relató. Lo mismo ocurre con los destinos turísticos: fue en los históricamente masivos donde se registró una caída en la ocupación de los establecimientos hoteleros de hasta 30 puntos.

“Suben los alimentos, las naftas, el costo de vida en general y los salarios no suben. Tampoco hay que ser economista austríaco, ni de Harvard, ni de ninguna escuela, para entender que el turismo masivo se va a resentir. Eso es lo que estamos observando”, dijo Kicillof, destacando que su intención de revelar datos de la realidad no estaba motivada por “caer en lamentos o quejas”, sino en ver “qué medidas tiene el gobierno de la provincia, qué medidas tiene cada uno de estos intendentes e intendentas, empresarios y empresarias, comprometidos con sus localidades”. El objetivo es poder dar la mejor respuesta posible para sostener los niveles de ingresos, de actividad y sobre todo de empleo, que se necesitan durante la temporada.

Kicillof describió la caída en el turismo y ratificó el compromiso de la provincia para sostener el empleo.

La política económica que lleva adelante Javier Milei genera un mar chiquito en el que solamente algunos pueden refrescarse. Esa libertad para pocos se registra con datos palpables en la costa bonaerense. Lo masivo, el disfrute de la clase media, se desploma al haber dado rienda libre al mercado, que galopa al ritmo monopólico de incrementar su ganancia, licuando los magros ingresos de la población.

El modelo capitalista que defendió en Davos el Presidente, con un discurso plagado de datos falsos, es el de acumulación y fuga, con una anulación total del Estado, dejando que unos pocos se apropien de la riqueza y puedan deleitarse en ese mar para pocos, como disfrutaban antes de la llegada del peronismo y la justicia social, que hizo que las y los trabajadores pudieran gozar de vacaciones. Antes del peronismo, los “argentinos de bien” que Milei vino a representar no tenían que compartir la arena playera de Mar del Plata con trabajadoras y trabajadores como si fueran “gente como uno”.

Entre los que no pudieron vacacionar, porque el medio aguinaldo a duras penas sirvió para cubrir la navidad y los ahorros se esfumaron en la tarea titánica de alimentarse a diario, y aquellos que apenas pudieron salir unos días porque el valor de la nafta no dio para más, se encuentra gran parte de los votantes de Milei, que fueron alcanzados por el látigo que iba a blandir contra la casta pero que terminó azotándolos sin piedad. La explicación sobre cómo es posible que sectores que no pertenecen a una clase social alta sean incapaces de advertir el peligro de destrucción del Estado, de esa mano visible que hace posible el bienestar, ya la había graficado Arturo Jauretche en 1962 en Santo y Seña, con la siguiente anécdota:

“Siendo (Julio Darío) Alessandro intendente de Rojas, se recibió de maestra una chica muy pobre del pueblo, y él le consiguió empleo. Nunca ésta había salido del ámbito reducido del pueblo, y para que conociera Mar del Plata le consiguió un pasaje y una estadía de diez días en el balneario por turismo social. Esto pasó hace diez o doce años. Pues bien: este verano último Alessandro encontró a la madre de la maestrita y le preguntó:

—¿Ha ido este año la nena a Mar del Plata? 

Y la madre contestó:

—No, ahora va a Punta del Este. A Mar del Plata va cualquier clase de gente.

Esto lo cito para que se vea que los tilingos andan por todas partes y no son necesariamente pitucos. Cualquier guarango botellero, una vez que se ‘para’, ya empieza a razonar como tilingo y a despreciar a los que vienen atrás. Y a pensar como si lo hubiera heredado”.