Edición n° 2765 . 17/06/2024

Litio, un negocio más que rentable que no necesita incentivo

Por Natalí Risso

A partir de este lunes, las empresas que exportan litio desde la puna dejarán de ser recompensadas por el Estado Nacional. Es por el aumento del precio a nivel internacional y el avance de la rentabilidad de las inversiones de la región.

El crecimiento del precio del litio a nivel internacional y de la rentabilidad de los proyectos permitió que el Ministerio de Economía deje sin efecto el reintegro a la exportación de litio y derivados que rige desde 1998 gracias a una disposición para incentivar la actividad. Por esta decisión el Estado se ahorrará, por lo menos, 17,5 millones de dólares anuales que le pagaban a las únicas dos empresas litíferas operativas en el país, Livent en Catamarca y Sales de Jujuy en Jujuy, por exportar uno de los minerales más demandados del mundo. 

A partir de este lunes, las empresas que exportan litio desde la puna argentina dejarán de ser recompensadas por el Estado Nacional. La medida que tomó el Ministerio de Economía afecta a la exportación del mineral en estado puro y sus derivados como óxido, hidróxido, cloruro y carbonato de litio. 

De acuerdo a la justificación que dio Economía en la resolución que publicó este lunes en el Boletín oficial, responde a dos factores: por la coyuntura de altos precios que atraviesa el litio; y a que ya se cumplieron las metas que se propuso el reintegro en su texto original de 1993, «fomentar el desarrollo de la puna por su notable carencia de infraestructura energética y vial». En diálogo con PáginaI12, desde el Ministerio de Economía aseguran que «el Estado debe hacer un uso adecuado de los incentivos».

El origen

La norma original fue sancionada en 1993 con el objetivo de incentivar la actividad minera en la puna, que presentaba desigualdades con respecto a otras regiones del país por estar alejada de los principales centros de consumo y abastecimiento. «Esta situación al ser irreversible hace que sus costos de insumos, bienes de capital, infraestructura, transporte, energía y servicios, deban pagar proporcionalmente mayores valores de componentes impositivos», aseguraba el texto firmado por el entonces ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo.

El original daba reintegros de 5 por ciento – que en 2000 se redujeron a 2,5 por ciento- a las exportaciones de óxidos de boro, sulfatos, piedras, plata y otros minerales que se explotaban en la Puna. En 1998, un año después de que la empresa Livent desembarque en busca de litio en Catamarca, se incorporaron a la norma original las posiciones arancelarias de litio y sus derivados. En ese momento el precio internacional del carbonato de litio que produce la Argentina se encontraba muy por debajo de los 50 mil dólares la tonelada actuales que hace que todo el mundo mire al triángulo del litio que conforman Chile, Bolivia y Argentina en busca de este mineral.

«Treinta años después, teniendo en cuenta la electro-movilidad y las energías renovables, que provocaron un cambio del mercado y que el escenario internacional tuvo un crecimiento abrupto en la demanda de litio, se entiende que un estímulo como el reintegro, ha cumplido los objetivos para el cual fue oportunamente establecido», explicaron desde el Ministerio a PáginaI12.

En la nota que publicó Oscar Parrili en este diario, el senador asegura que los porcentajes de derechos de exportación son mayores que los reintegros desde 2020, pero el Estado sigue devolviendo más dinero del que recauda a las empresas litíferas. «El descalabro es tal que entre 2015 y 2022 perdimos 137 millones de dólares. Una verdadera catástrofe», asegura.

No todo está resuelto

«La minería del litio a partir de su desarrollo, ha visto mejoras significativas tanto en materia de competitividad como tecnológica y de infraestructura», escribe Economía en los considerandos de la norma. «El aumento del precio internacional es cierto y es difícil encontrar que este reintegro tuviera alguna incidencia sobre las decisiones de inversión en el contexto actual», asegura en diálogo con PáginaI12 el investigador de Fundar y ex director de Economía Minera en la Secretaría de Minería Nacional Víctor Delbuono, «Respecto de la infraestructura energética y vial diría que es parcialmente cierto, la región aún presenta asimetrías significativas en el acceso a infraestructura«. 

De acuerdo al investigador, los proyectos en Jujuy tienen rutas asfaltadas y gasoductos en las cercanías, pero la puna salteña aún es sumamente deficitaria. Por eso la ley de promoción minera de 2019 de Salta instituye un esquema de obras por regalías, donde puede destinar una parte de las regalías a obras de interés público. Delbuono ve en esta anulación una oportunidad para «pensar incentivos desde Nación que puedan orientarse a reducir estas asimetrías y que no deban ser los tesoros provinciales quienes deban afrontar el sacrificio fiscal ya que se llevan la menor parte de la recaudación en la actualidad». 

Es que según el informe «Federalismo y desarrollo de capacidades productivas y tecnológicas en torno al litio» que Delbuono elaboró junto con los investigadores Carlos Freytes y Martín Obaya de Fundar, más de las tres cuartas partes de la recaudación asociada a proyectos de litio se explica por gravámenes nacionales (algunos, como por ejemplo el impuesto a las ganancias, son coparticipables con las provincias). «Como consecuencia de esta estructura impositiva, el monto recaudado por las provincias se ubica en torno al 15 por ciento de la recaudación total».

La medida fue celebrada por el área de ciencia y tecnología del gobierno. El Ministro Daniel Filmus se manifestó «muy de acuerdo» con la resolución firmada por Sergio Massa, y el actual Presidente del Directorio de Y-TEC e YPF Litio Roberto Salvarezza complementó: «Es una medida positiva. El incentivo actual a la explotación del litio es el aumento de la demanda internacional de este recurso en el marco de la transición energética: electromovilidad y almacenamiento de energía solar y eólica. Los reintegros que anulaban en buena parte lo que recaudaba el Estado por los derechos de exportación ya no son necesarios en este contexto de alta demanda. Una buena señal que se suma a la creciente convicción de la necesidad de agregar valor a toda la cadena productiva del litio en nuestro país y en la región».

Fuente: Pagina 12