Edición n° 2745 . 28/05/2024

LEVANTARSE Y SEGUIR PELEANDO

#motoreconomicocumple6Soberanías / Edición Especial/ Raúl Dellatorre

Son tiempos complejos para la producción y el trabajo.

La consolidación de un modelo de inclusión, las facilidades para la inversión y el crecimiento y el fortalecimiento del mercado interno son expectativas que no lograron concretarse en estos años.

Nuevamente, la inflación creciente vuelve a hacer la amenaza para la capacidad de compra de los salarios. Y las tasas de interés por las nubes, el gran enemigo de la inversión productiva.

La concentración económico financiera sigue contaminando las relaciones de la economía interna, pero también afecta las relaciones entre los sectores productivos y el gobierno.

La fuerte presencia de estos grupos concentrados en la interlocución con el Estado, y la fuerte influencia que ejercen sobre las definiciones de las políticas públicas, va generando nuevas controversias.

Un ejemplo de ello es el problema de la inflación, que no sólo se va convirtiendo en un torniquete sobre las posibilidades de consumo de una franja cada vez más amplia de la población, sino que ya empieza a hacerse sentir como un fuerte condicionante para los planes de producción de los sectores medios empresarios.

Y ahí están los grupos más concentrados condicionando los acuerdos y sacando beneficios del padecimiento de la mayoría.

Son tiempos de discusión de objetivos políticos y de alianzas. No sólo en perspectiva electoral sino, principalmente, en función de perspectivas de modelo de país, aunque la relación entre una y otra es obvia.

Pero decimos en primer lugar en perspectiva de país, porque en ese plano es donde se puede ver quizá con más claridad que hay intereses antagónicos que no se resuelven en ningún pacto, acuerdo ni consenso.

La perspectiva de desarrollo nacional equitativo, inclusivo, de progreso nacional, extendido territorial y socialmente, no admite el “libre ejercicio” del monopolio, local o extranjero, en ningún sector estratégico de la actividad económica.

El Estado no puede ser un “arbitro neutro” en la disputa entre sectores económicos, sino que debe actuar eficazmente en defensa de los intereses mayoritarios. El trabajo, la producción nacional, el desarrollo territorial, la calidad de vida, no son temas que puedan dejarse “en manos del mercado”.

Son parte del objetivo central de una política económica y social, que ponga la condición de vida de la población por encima de cualquier otro. Cuidando el medio ambiente en función de ese objetivo, y garantizando el funcionamiento de la actividad productiva también en función del mismo objetivo.

La cuestión de la energía y la cuestión de los alimentos hoy están entre los primeros lugares de la agenda internacional. Para Argentina podrían suponerse como temas resueltos, pero no es así cuando hay sectores muy concentrados que se apropian de la producción de una y de los otros.

Por antagonismo de intereses, la producción de energía y de alimentos debe atender prioritariamente las necesidades de desarrollo y bienestar de la población, y no quedar subordinada a la mercantilización en favor de los más poderosos.

Son sólo algunos de los desafíos de la etapa. Los que ya entendíamos que estarían en el centro de la confrontación cuando arrancamos con Motor Económico, aunque con la expectativa de que podríamos estar en una situación “más a favor” a seis años de haber iniciado ese camino.

Necesitamos debatir propuestas, defender a nuestros creadores de trabajo, buscar la justicia social. Y aunque golpeados, levantarse y seguir luchando.

En eso estamos. Y nos da una enorme satisfacción que estemos juntos en eso.

Raúl Dellatorre/ Editor General de Motor Económico