Edición n° 3510 . 02/07/2026
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«La universidad debe ser una institución estratégica para el desarrollo nacional»

La universidad pública atraviesa uno de los debates más importantes de las últimas décadas. En un mundo donde el conocimiento, la inteligencia artificial y la innovación tecnológica redefinen el poder de las naciones, el papel de las instituciones de educación superior vuelve a ocupar un lugar estratégico.

En ese sentido dialogó con Data Política y Económica, el Rector de la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE), Carlos Rodríguez, reflexiona sobre los desafíos de la universidad argentina, la relación entre ciencia y desarrollo, el rol del Estado y la necesidad de construir un proyecto nacional basado en el conocimiento.

Data Política y Económica: Usted sostiene que el conocimiento se ha convertido en el principal recurso estratégico de las naciones. ¿Qué significa esto para la Argentina?

Carlos Rodríguez: Estamos viviendo una transformación histórica. Durante gran parte del siglo XX los países competían por sus recursos naturales o por su capacidad industrial. Hoy el factor decisivo es la capacidad de producir conocimiento y transformarlo en innovación. La competencia entre las principales potencias demuestra que el verdadero poder del siglo XXI es científico y tecnológico. Si la Argentina aspira a un desarrollo sostenido, necesita universidades fuertes y un sistema científico capaz de generar conocimiento con impacto económico y social.

Data: ¿Este escenario modifica la función tradicional de la universidad?

Rodríguez: No. La universidad seguirá formando profesionales, ciudadanos y produciendo conocimiento, pero además debe convertirse en un actor estratégico del desarrollo nacional. Ya no alcanza con transmitir saberes; es necesario generar capacidades que permitan agregar valor, impulsar la innovación y responder a las necesidades productivas y sociales del país.

Data: Usted plantea que la tradicional relación entre universidad y empresa ya no resulta suficiente.

Rodríguez: Exactamente. Hoy debemos pensar en verdaderos ecosistemas de innovación. Las universidades producen conocimiento; las empresas lo transforman en nuevos bienes y servicios; y el Estado define prioridades estratégicas, financia la investigación básica y crea las condiciones para que esa innovación contribuya al desarrollo del conjunto de la sociedad. La cooperación entre estos actores es indispensable.

Data: Argentina posee capacidades científicas reconocidas internacionalmente, pero muchas veces no logra convertirlas en desarrollo productivo. ¿Dónde identifica el principal problema?

Rodríguez: El país cuenta con universidades prestigiosas, investigadores de excelencia y organismos como el CONICET, el INTA, el INTI, la CNEA y la CONAE. La dificultad no es producir conocimiento, sino articularlo con un proyecto nacional de desarrollo. Durante mucho tiempo la política científica, la política universitaria y la economía avanzaron por caminos separados. Hoy sabemos que deben formar parte de una misma estrategia.

Data: Algunos sostienen que la universidad debería concentrarse exclusivamente en la investigación aplicada.

Rodríguez: Es una falsa discusión. No existe contradicción entre ciencia básica y desarrollo productivo. Las grandes innovaciones del mundo nacieron de investigaciones básicas sostenidas durante décadas. Internet, el GPS, los semiconductores o las vacunas de ARN mensajero son ejemplos muy claros. Sin investigación básica tampoco existe investigación aplicada. Podemos y debemos hacer ambas cosas.

Data: ¿Qué impacto tendrá la inteligencia artificial sobre las universidades?

Rodríguez: La inteligencia artificial transformará el mundo en que vivimos y las profesiones. Por eso la universidad deberá formar no solo graduados capaces de trabajar con estas tecnologías, sino también desarrollar pensamiento crítico, creatividad, juicio ético y capacidad para resolver problemas complejos. El conocimiento técnico seguirá siendo importante, aunque cada vez tendrán mayor valor las capacidades humanas que las máquinas no podrán reemplazar. Cobrarán mayor importancia las habilidades para interpretar, integrar conocimientos, decidir, colaborar y otorgar sentido y propósito a los procesos de transformación tecnológica. En ese contexto, volverán a adquirir una importancia estratégica la formación y la investigación en ciencias sociales y humanas.

Data: ¿Cuál debería ser el papel de la universidad pública frente a este escenario?

Rodríguez: La universidad pública tiene una responsabilidad decisiva. Debe producir conocimiento e innovación, pero también garantizar que esos avances contribuyan a reducir desigualdades, ampliar oportunidades y fortalecer la democracia. El conocimiento es un recurso económico, pero también un bien público que mejora la calidad de las decisiones colectivas.

Data: Para sintetizar, ¿cuál cree que es el gran desafío que enfrenta hoy la universidad argentina?

Rodríguez: Debemos aportar a la discusión sobre el modelo de desarrollo que necesita la Argentina y el lugar que ocupará el conocimiento dentro de ese proyecto nacional. Las grandes naciones del siglo XXI serán aquellas capaces de transformar conocimiento en innovación, innovación en desarrollo y desarrollo en una sociedad con justicia social. Esa es, probablemente, la mayor responsabilidad histórica de nuestras universidades.

Entrevista exclusiva para Data Política y Económica


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