Edición n° 2767 . 19/06/2024

LA LEY DE MURPY Y LA AVENTURA DE SOBREVIVIR EN ARGENTINA

( Raúl Hutín/ Empreario Pyme / Textil) Si algo puede salir mal, seguro que saldrá mal, asegura esta vieja ley. No se termina de comprender, o tal vez no queremos hacerlo, como de un trato cerrado al más alto nivel de instituciones del mundo, se puede prorrogar casi indefinidamente su concreción. Lo cierto que el nuevo acuerdo con el FMI estaba concluido allá por mayo e iba de inmediato nuestro Sergio Massa de regreso de China para firmarlo.

No fue así, no estuvo en junio y este tuvo que sacar nuevamente conejos de la galera para pagar, pero tampoco lo estuvo casi a lo largo del mes de julio, al filo de cerrar el mes se acordó el cómo, pero resulta, oh casualidad, que el 1 de agosto se van los muchachos del fondo de vacaciones, por lo tanto no lo puede aprobar el acuerdo el directorio y los fondos no aparecen…! Pero hay que pagar el 31 de julio! ¿Cómo?.

Otra vez en marcha la inventiva en ingeniería financiera, U$S 1.000 millones de préstamo puente de la CAF (corporación andina de fomento) , nada que ver con un Banco Latinoamericano de Desarrollo, ya que funciona en la práctica como un satélite del FMI, que a la vez es ni más ni menos el órgano que maneja financieramente la política exterior de los Estados Unidos, la diferencia, que no son los 1.700 millones que dijo economía, ya que los vencimientos sumaban U$S 3.449 millones, se pagaron con los yuanes del swap. ¿Y el vencimiento del 1 de agosto de U$S 759 millones, cómo?

De toda esta historieta, algo huele mal, el FMI, tan meticuloso, va a depositar U$S 7.500 millones después de las PASO, pero otra cifra no demasiado aclarada después de las elecciones de octubre. O sea jugando en contra permanentemente del gobierno nacional y popular como lo hizo históricamente. Pero además queda flotando en el ambiente un tufillo a falta de transparencia, a letra chica que no conocemos, a información escondida y así es la reacción de los mercados en este momento.

El dólar Blue no baja de $560, las PYMES estamos sin provisión de materias primas para trabajar, ya que los productores de insumos difundidos no entregan porque no tienen precio de reposición de materiales. Las SIRA no salen y si lo hacen el BCRA no gira los fondos y entonces no se pueden traer insumos del exterior, el mercado interno se sigue debilitando y cada vez son más factores los que inciden para cerrar un segundo semestre con recesión.

Es claro que entre la aplicación amplia del “Impuesto País” y las restricciones a las importaciones de insumos básicos que en la práctica se están registrando, la situación de abastecimiento se sigue deteriorando.

A esta se suma la caída vertiginosa del salario real provocada, no sin intención, por exigencias del FMI que presiona sobre mayor caída del gasto público, o sea: bajar los sueldos a los empleados públicos (maestros, policías, médicos, etc.), bajar los gastos sociales (asistencia en planes a los más necesitados), aumentar lo necesario las facturas de energía (gas, luz, agua, transporte, etc., para terminar con los subsidios) ,aumentar el control de fondos para las provincias para no descapitalizar a la Nación. Y sigue la lista.

Pero además, todas estas medidas de devaluaciones puntuales: el impuesto país, el dólar agro, provocan una serie de aumentos que nadie termina controlando y se termina perdiendo en el maremágnum la noción de precio. La brutalidad de posición dominante de los productores de insumos difundidos, están remarcando a diestra y siniestra y a los PYMES no nos cabe otra actitud que decir “sí señor, sí señor, si señor”.

Falta la mano firme del estado controlando a los formadores de precio. Falta un criterio acorde para levantar el precio del maíz que se sabe va actuar de inmediato sobre la canasta básica. Falta transparencia y ejecutividad en la aprobación de las SIRA y el posterior desembolso de los pagos a través del BCRA.

Estamos absolutamente convencidos de la necesidad de defender al gobierno nacional y popular, de darle la continuidad necesaria, pero es muy difícil sobrevivir como PYMES es un panorama sembrado de incertidumbre y de decisiones incomprensibles, o al menos no explicadas con claridad. El pueblo, los PYMES, como sector indivisible del mismo, exigimos transparencia en las decisiones de gobierno, solo con el fin de acompañar para llegar al objetivo añorado por todos y por todas.