Las cámaras industriales denunciaron la “competencia fraudulenta” avalada por las políticas del gobierno libertario. En un informe alertaron que apenas 4 de cada 10 máquinas siguen funcionando.
A través de un duro informe, la industria textil reveló que el 70 por ciento del mercado de ese sector se abastece de importaciones favorecidas por la “competencia fraudulenta” generada a partir las políticas del gobierno de Javier Milei. Producto de ello, las empresas registraron una caída de casi el 25 por ciento en el primer semestre de este año y apenas 4 de cada 10 máquinas siguen funcionando en los talleres.
El grave mapa de situación fue trazado por la Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentina (FITA), que le reclamaron a la administración nacional el cumplimiento de la normativa de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones para la competencia justa en favor de la industria argentina.
Industria paralizada, importaciones a tope
A contramano de la reactivación que pregona el Gobierno, los datos de la realidad son contundentes: la producción textil cayó el 24,4 por ciento respecto a 2025 y 34 respecto a 2023, y el uso de la capacidad instalada actualmente es del 39 por ciento.
La consecuencia son los cambios en la política de apertura comercial que no compensa su impacto en la industria local. El informe indica que el daño lo hicieron “la veloz apertura comercial, la desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real”.
“Históricamente el mercado interno se abastecía en partes iguales por producción nacional e importaciones”, pero “en la actualidad, las importaciones ya explican cerca del 70 por ciento del mercado”, cuestionó el estudio que le puso precisiones a la crisis.
En el primer semestre de 2026, las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron 177.356 toneladas y 911 millones de dólares, lo cual habla de una caída del 20 por ciento interanual en cantidades y 5 en valores.
En detalle, la contracción concentra en los primeros eslabones de la cadena: materias primas (-33 por ciento), hilados (-43), tejidos planos (-52) y tejidos de punto (- 34). Todo, según Pro Tejer, es “reflejo de la menor actividad y el exceso de oferta en el mercado local”.
En sentido contrario, las importaciones de productos finales continúan en niveles de récord histórico: indumentaria creció 62 por ciento en toneladas y 36 en dólares. En tanto, las confecciones para el hogar (sábanas, toallas, etc.) aumentó 26 por ciento en toneladas y 7 en dólares.
Competencia fraudulenta
La FITA advirtió que esto se debe a la “competencia fraudulenta” posibilitada por la política de apertura comercial, ya que las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización de los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones.
En contraste, “la producción nacional sigue enfrentando una elevada carga tributaria, altos costos, deficiencias logísticas y falta de financiamiento para sostener la inversión y el empleo, al tiempo que compite con plataformas como Shein y Temu, que comercializan productos sin pagar aranceles”.
Respecto al comercio exterior, la federación subrayó que el sector textil argentino siempre fue competitivo. Por ello aclararon que la problemática actual no radica en la apertura, sino en la subfacturación de importaciones, donde más del 70 por ciento de los productos ingresa por valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector, en muchos casos sin cubrir siquiera el costo de la materia prima principal.