Edición n° 2761 . 13/06/2024

La industria completó casi un año de caídas: se desplomó otro 16,6% anual en abril

La producción industrial mejoró levemente respecto de marzo y logró asi cortar una racha de seis caídas mensuales consecutivas. Aun así, en el primer cuatrimestre el desplome fue del 15,4%.

De acuerdo con los datos publicados este miércoles por el INDECla industria manufacturera acumuló su 11° caída interanual consecutiva al derrumbarse un 16,6% en abril, respecto del mismo mes del año pasado. Si bien hubo una desaceleracion respecto de la baja de marzo, se trató del segundo mayor declive desde mayo de 2020, cuando la economía estaba casi paralizada por la pandemia de Covid-19.

Según encuestas a empresarios industriales, el menor consumo interno fue el factor que más apareció como causante de esta crisis. También tuvieron impacto problemas en el acceso a insumos importados, como en el caso de la maquinaria agrícola o de la producción automotriz.

«Siempre que la economía en general y la industria en particular crezcan con respecto al mes anterior es un dato positivo», afirmó en diálogo con Ámbito Tomás Canosa, economista de Fundar, aunque aclaró que hay que tomar con cautela este dato ya que no implica que los sectores industriales estén creciendo a la misma velocidad que venían cayendo.

Por su parte, Agostina Monti Salías, especialista en desarrollo productivo, no consideró que el rebote mensual haya sido significativo. «La industria venía cayendo muy fuertemente y de repente este mes no le fue tan mal como el mes pasado. Antes estaban todas las actividades en rojo y ahora no, pero eso no quiere decir que esto haya repuntado y nos lleve a un rebote en V», se explayó.

¿Cuáles son los rubros industriales que más explican la crisis del sector?

Pese a que registró una contracción anual por debajo del promedio (-9%), la producción de alimentos y bebidas fue la que explicó la mayor parte de la caída general en abril, dado que representa casi un cuarto del IPÍ. La principal incidencia negativa dentro de este rubro fue la fabricación de bebidas no alcohólicas, que se desplomó 27%.

Del resto de los rubros resaltaron las variaciones negativas en maquinaria y equipo (-29%), insumos para la construcción (-35,2%) e industrias metálicas básicas (-19,3%).

En cuanto a maquinaria y equipo, la pobre performance estuvo explicada principalmente por la crisis en la fabricación de maquinaria agrícola y electrodomésticos.

Respecto de los insumos para la construcción, o productos minerales no métalicos en términos formales, la dinámica estuvo estrechamente vinculada con el derrumbe del 37,2% que sufríó la actividad de la construcción en abril.

Asimismo, el mal dato de las industrias metálicas básicas respondió fundamentalmente a una caída de casi 27% en la industria siderúrgica.

Con estos magros números, en el primer cuatrimestre la producción industrial acumuló un desplome del 15,4% versus los primeros cuatro meses de 2023. La particularidad es que la crisis atraviesa de manera cruda a casi todos los rubros industriales; la refinación de petróleo es el único que muestra una baja mucho menor en términos relativos, salvado en parte por lo escindido que está el sector hidrocarburífero respecto de la actividad económica general.

¿Llegó a su piso la industria manufacturera? ¿Cuán sostenible es el rebote?

Partiendo desde un piso no tan lejano al de los meses de pandemia, la actividad del sector mejoró igualmente de manera leve respecto de marzo y pudo cortar una racha de seis bajas mensuales consecutivas.

Para Canosa la sostenibilidad de este rebote depende de múltiples factores, vinculados a la evolución de la demanda interna, las exportaciones, el financiamiento y la obra pública.

Sobre la demanda interna, Montí Salias no avizora una mejora debido a los salarios reales deprimidos, fundamentalmente en el segmento de los trabajadores informales.

Respecto de las trabas para importar, la especialista remarcó que, si bien «se están respetando cronograma de pagos», su flexibilización dependerá en buena parte de la evolución de las reservas, que están viendo presionadas por la demora en la liquidación de la cosecha y los pagos de gas a contrarreloj.

En ese sentido, la politóloga solo ve a la obra pública como un posible motor de la reactivación debido a que el «Gobierno está negociando con las provincias el traspaso de este tipo de obras», aunque advirtió que no cree que se trate de grandes obras salvo que esto implique un desbloqueo de algún financiamiento internacional.

Por último, Canosa le dio relevancia también a la capacidad que el Gobierno pueda llegar a tener para impulsar modificaciones estructurales que contemplen una reforma tributaria que fomente la agregación de valor, un esquema laboral que incentive la creación de empleo sin quitar derechos y un sistema financiero que sea capaz de captar ahorros y destinarlos a financiar la inversión «que es lo que impulsará el cambio en la matriz productiva».

En resumen, hay cierto consenso de que la actividad económica en general y la industria manufacturera en particular estarían llegando a un piso. Lo que no está para nada claro es que el rebote vaya a ser en «V» como había asegurado el Gobierno ni que este repunte sea sostenible.