Edición n° 3563 . 24/08/2026
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La deuda es con las familias

La convocatoria no conmovió al oficialismo. El viernes pasado, el presidente Javier Milei insistió, en la Bolsa de Comercio de Rosario, que la situación se debe a la “avivada” del deudor. “Se compraban televisores para ver el mundial y después veían si lo pagaban o no”, bramó. Justificó, además, que las tasas de usura se deben al “alto riesgo” local. “¿Quién determina cual es la tasa normal?”, se preguntó.

El caso Galperin

Mientras los endeudados y las centrales sindicales se movilizaban, irrumpieron en las redes sociales una serie de tweets que afirmaban que la tasa de créditos del Banco Provincia era más alta que la de Mercado Pago. La cuenta @ConsultoraMc, por ejemplo, posteó: “El tema del día en los medios es la protesta de endeudados. Frente a esta situación desde varios sectores apuntan contra la “usura” de @MercadoPago. Comparamos un supuesto crédito de 1.5000.000 en 12 cuotas entre esa billetera y @bancoprovincia. Y la mejor opción es…..”, acompañando el texto con una imagen de un aparente ejemplo de crédito de Mercado Pago más económico que el del Banco Provincia. El propio Galperin reposteó al twittero libertario Juan Doe, que escribió en X: “Kicillof lanzó toda una campaña contra Mercado Libre por “usura” pero en su propio banco te cobra una tasa MÁS ALTA por el mismo préstamo JAJAJAJAJAJA”.

Los posteos, evidentemente planificados, tenían, como primer objetivo, embarrar la cancha: si Galperin es usurero, los demás también lo son. Pero el objetivo era más profundo: ocultar, no sólo el costo financiero total (CFT) que cobra Mercado Pago sino, sobre todo, que customiza la tasa, es decir, te cobra según “la cara” del deudor. De hecho, la captura de pantalla que los libertarios circularon en redes era de una oferta, es decir, no mostraba, deliberadamente, el perfil de riesgo del caso.

Mercado Pago define la tasa de cada crédito según el perfil del tomador del mismo. La propia app de la compañía lo reconoce: “El CFT no está disponible en la información actual: la tasa es personalizada y el valor se muestra al simular el préstamo, según el plazo que elijas” indica. El dato no es un tema secundario dado que el rango del CFT de Mercado Pago va de 76,36% a 1.375,94%. Una ganga. Allí se entiende por qué Mercado Libre ofrece en infinidad de oportunidades para el pago de una compra tomando crédito de Mercado Pago y resulta una odisea pagar con la plata de tu propia caja de ahorro bancaria. Operando sobre la necesidad y desesperación de las personas, hace uso de su rol cuasi monopólico y cobra a gusto y piacere. Con semejante arbitrariedad y tasas, el negocio se vuelve particularmente atractivo.

Pero hay más. Un par de meses atrás, en un aparente rapto de generosidad, algunas Fintech (entre ellas Mercado Pago) ofrecían viajes gratis a los usuarios si pagaban el boleto con la billetera. ¿A qué se debía la decisión? El objetivo: construir perfiles crediticios a partir de consumos, horarios, recorridos, y con ello, un scoring para prestar, y definir a que tasa. Así funcionan las Fintech: no controlan el nivel de ingreso del tomador del crédito, sino que construyen perfiles para poder ganar más plata conociendo necesidades, gustos, estructura familiar y consumos. Por cierto, mientras leés esta nota probablemente te aparezcan, entre párrafos, ofertas de créditos. Parece una broma de mal gusto, pero así funciona: la IA identifica que el tema en cuestión es el endeudamiento y sugiere el auspicio.

Precarización del endeudamiento

El 3 de agosto la consultora 1816 publicó un especial titulado “La mora dejó de subir en junio”. El Presidente, entusiasta, se apresuró a repostear la noticia. Pero el festejo no tenía sustento: sólo refería a la moderación del ratio de irregularidad en los bancos, mientras, a la par, la morosidad crecía en billeteras. La explicación del fenómeno es sencilla: el freno al otorgamiento de créditos de estas entidades, junto con la venta de irrecuperables a agencias de cobranza y las refinanciaciones impulsadas por la banca pública (que implica pasar el crédito de situación 3, 4 o 5 a situación 2, automáticamente). Es decir, frente al alto nivel de morosidad, los bancos impulsaron medidas para resolver su problema. Pero la situación de las familias no sólo no mejora, sino que se complejiza aún más. Veamos.

Una persona endeudada con una entidad bancaria enfrenta un CFT de hasta 180% anual y posibilidades de renegociación. Si, por ejemplo, frente a la no renovación del crédito por parte del banco, el deudor toma un crédito en una billetera, pasa a enfrentar una deuda con hasta 1.375% de CFT y el riesgo de que una empresa de cobranzas le reclame el pago con métodos poco amigables como llamar a familiares, al dueño de la empresa en la que el deudor trabaja, mensajes amenazantes, etc (de hecho, empezó a aparecer no estar endeudado como requisito para contratarte en un empleo). Si, peor aún, bajo presión el deudor decide endeudarse con un prestamista, ahora enfrenta una tasa infinita y el riesgo de cobro con mecanismos absolutamente informales, como que se lleven la heladera, la cocina, el horno, acompañado de amenazas y presiones.  

Negar la realidad

Hace unos días la diputada libertaria Daiana Fernández Molero sostuvo que las personas morosas “antes tenían que ir al prestamista, pero ahora pueden ir a Mercado Pago”. Intentó, en la misma declaración, defender a Galperin y reivindicar las políticas del gobierno. El planteo fue tan insólito, que los periodistas de la señal TN se agarraban la cabeza. Pero más allá de la inverosimilitud del planteo, la diputada apeló a una estratagema habitual del mileísmo: ocultar la realidad. En este caso, pretendió hacer incomparable la serie de endeudamiento: dado que los deudores con prestamistas informales no están, justamente, registrados, resulta imposible afirmar que existe un incremento en la morosidad. Este argumento será esgrimido en el futuro por el gobierno: mientras baje la morosidad en bancos, considerarán que la realidad se está acomodando y que el problema ya no existe.

El planteo choca de frente con los datos oficiales, que son contundentes: uno de cada tres deudores de billeteras está en condición irregular y en las entidades bancarias llega al 15%.  Incluso, en esta misma semana, se confirmó que ni los créditos UVA se salvan del magro derrotero. La morosidad en este segmento de créditos pasó de 1,6% en abril de 2025 a 19,1% en junio de 2026, superando incluso la morosidad en tarjetas y créditos personales.

Que las personas endeudadas pierdan la vergüenza y la culpa promovida por el propio presidente y cuenten su problemática y que los medios y analistas, aunque sin autocrítica, aborden el principal problema de la argentina, es el único aspecto positivo de la etapa. Revisé en estos días cuando hablé por primera vez de la morosidad. Fue en mayo de 2025, cuando twittee advirtiendo sobre el incremento de la irregularidad en familias. Lo de la autocrítica no es una cuestión menor: es difícil entender cómo tanto libertarios como analistas coreacentristas realizaron análisis económicos durante un año y medio sin identificar el principal problema que aquejaba a la gente, cocinándose a fuego lento. Sería un buen momento para revisar preconceptos y escuchar a quienes estudian todos los días.

La solución

A esta altura del partido, el problema del endeudamiento no es sólo un tema financiero y de renegociación de tasa. Requiere algo más que un refinanciamiento generalizado. Hace sólo unos días, Carlos Rodríguez, el economista que elaboró uno de los programas económicos para el gobierno de Milei, sostuvo que “una solución sería una fuerte recuperación de la economía –y en particular de la economía de los deudores– que facilite el servicio de la deuda”. Es decir, los argentinos, el sistema financiero y la economía necesitan, indefectiblemente, que los endeudados tengan, progresivamente, mayor poder adquisitivo. Este argumento, aunque sencillo, parece complejo para un gobierno que se caracteriza por su crueldad. La movilización popular de la última semana debería ayudar a resolver este camino.