La máxima instancia de la justicia le negó el recurso al Gobierno y el caso seguirá su curso en las cámaras del Trabajo y Contencioso Administrativo Federal. El golpe llega en el momento de mayor debilidad para el presidente, acorralado por el Adornigate.

Si algo le faltaba al Gobierno nacional esta semana era que la Corte Suprema diera alguna señal de que la justicia empieza a soltarle la mano. En medio de una crisis sin fin por los casos de corrupción de las máximas figuras del oficialismo, entre los que resaltan los inexplicables gastos de Manuel Adorni, finalmente esa mala noticia para los Milei llegó en la tarde del jueves.
El máximo tribunal del país rechazó el recurso de per saltum que el Gobierno había solicitado para que la reforma laboral pasara a tratarse directamente en la Corte. En la demanda que la CGT presentó contra el Estado Nacional, los supremos se pronunciaron en favor de que el caso siga su curso en las cámaras del Trabajo y Contencioso Administrativo Federal y se negó a tratarlo antes de que haya un fallo de cámara.
La Corte declaró improcedente el pedido del Gobierno para que el Supremo Tribunal asumiera la responsabilidad de saldar la discusión sobre la constitucionalidad de los artículos de la reforma que la CGT objetó en la justicia. La Corte calificó como «inadmisible» el pedido de per saltum, por lo que el caso continuará su curso legal y no habrá una sentencia de fondo en el corto plazo como esperaba el oficialismo.
Es sabido el tiempismo político de la justicia en general y de la Corte en particular. De haber admitido el recurso del per saltum, la Corte hubiera dado una señal política en el sentido de asumir la responsabilidad de definir una de las discusiones político sociales más profundas que encaró el gobierno libertario en sus casi dos años y medio en el poder. Pero la decisión de los supremos fue completamente opuesta: rechazar el pedido el Gobierno y estirar la discusión, evitando darle una sentencia definitiva, y enviando así un potente mensaje hacia el conjunto del sistema político.
Milei y la cúpula oficialista necesitan tener la reforma laboral aprobada y sin cuestionamientos cuanto antes para consolidar sus acuerdos con el sector empresario nacional e internacional. Este jueves la Corte Suprema de Justicia les dijo que deberán seguir esperando.
DIAGONALES