Edición n° 2736 . 19/05/2024

Juan Fera: “El desacople de precios en las materias primas es necesario para alcanzar la soberanía alimentaria”

(Por Estefanía Cendón / #motorcumple6Soberanias) El presidente de Marolio S.A, Juan Fera, analizó las principales variables que afectan a la industria alimenticia en la Argentina y las medidas adoptadas por el actual gobierno. Inflación, consumo, congelamiento de precios, Ley de Góndolas y soberanía alimentaria. “Hay una gran base de trabajo y la Argentina está dispuesta a ser un país de primer mundo, sólo falta que arranquemos. El plano internacional pega más de lo que debería, dependemos mucho de lo que sucede afuera”, afirmó.

El presidente de la Unión Industrial de General Rodríguez se refirió a la inflación como “un problema que afecta a nivel global” y analizó el congelamiento de precios, una de las medidas instrumentadas. “Cada país va tomando alternativas para intentar anclar la escalada de precios de la forma que considera más correcta. Con respecto al tema trigo hay que ser bastante claros: después de la pandemia vino una guerra y el trigo pasó de valer 165 a 400 dólares. La forma de contener es generando programas, tomando medidas”, distinguió.

Cuando uno que está en la góndola quiere vender, que su marca sea reconocida. Para eso hay que lograr que todos tengan acceso a ese punto de venta”, sostuvo Fera al ponderar como “necesaria” una efectiva instrumentación de la Ley de Góndolas. Al referirse a las limitaciones para alcanzar la soberanía alimentaria, confirmó: “El desacople de precios de materias primas a nivel nacional es el número uno. Tenemos que empezar a mirar hacia atrás en la cadena de costos de los valores de los productos: ver qué pasa con el cartón, el plástico, qué pasa con los insumos, a qué valores se vende en el mercado nacional y qué valor en el mercado internacional”.

Quien está al frente de la empresa alimenticia destacó la gestión de Augusto Costa, ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica en PBA, como“un funcionario que abre el juego al debate, escucha, entiende y lanza políticas chequeadas por muchos industriales”. “Yo que recorro muchas industrias, no sólo de alimentos, reconozco que están muy bien tecnificadas en la Argentina. Hay maquinaria de última generación y la calidad de nuestros productos nos coloca a nivel internacional cómodamente”, subrayó.

Fábrica de productos alimenticios «Marolio»

“Hay una gran base de trabajo y la Argentina está dispuesta a ser un país de primer mundo, sólo falta que arranquemos. Tristemente, el plano internacional pega más de lo que debería, entonces dependemos mucho de lo que sucede afuera.Creo que Brasil será un socio estratégico el año siguiente, lo que se convertirá en una ventaja para nosotros”, aseguró Fera, al cierre de la entrevista exclusiva junto a Motor Económico.

MOTOR ECONOMICO: La variable consumo debería ser un ítem importante al momento de pensar la producción industrial. ¿Por qué una empresa como Marolio puede sostener sus precios, sin resignar ganancia, mientras que otras empresas no lo hacen?

Juan Fera: Es una política comercial que sostenemos desde hace tiempo. Primero por nuestro origen,somos del barrio Villa Unión en la Matanza, y todo lo que hizo nuestra familia, nuestra empresa, fue trabajando.

Siempre aclaro que nosotros tomamos la decisión de trabajar devolviendo un poco lo que nos dio la Argentina. Crecimos trabajando, todo lo que se logró fue desde el trabajo y con un grupo de colaboradores que nos acompañan desde el día uno.

ME: ¿Cuál es su percepción de medidas como el programa «Precios Justos» lanzado en noviembre?

JF: Son momentos particulares de una economía que está golpeada a nivel mundial, regional y, por supuesto, nacional. Hace poco estuve en la Feria SIAL París 2022, la feria de alimentación más importante del mundo, y era imposible no advertir que la inflación es un problema que afecta a nivel global. Cada país va tomando medidas, alternativas para intentar anclar la escalada de precios de la forma que considera más correcta. De hecho, Inglaterra tiene un programa muy parecido a Precios Cuidados que apunta a que la evolución en el precio de los alimentos sea menor a la inflación y que los sueldos recuperen el poder adquisitivo. Son medidas que, a mi criterio, funcionan en el corto plazo y que sirven de anclaje ante la disparada de precios internacionales.

ME: ¿Qué rol cumplen este tipo de medidas? ¿Cómo influye el panorama internacional?

JF: Con respecto al tema trigo hay que ser bastante claros: después de la pandemia vino una guerra y el trigo pasó de valer 165 a 400 dólares en la actualidad. Los argentinos tenemos una dieta con mucho consumo de trigo y, para que no se traslade el aumento a los precios, se deben tomar medidas. Al respecto se hizo bastante, se pudieron correr los compromisos de exportación. Se viene una sequía importante y hay un combo perfecto para que los precios se disparen, por lo que la forma de contener es generando programas.

ME: ¿Cómo analiza experiencias de venta casi directa entre el productor y el consumidor, como es el caso de los almacenes instrumentados por la Unión de trabajadores de la Tierra (UTT), que buscan acercar a la población alimentos de calidad y a precio accesible?

JF: Es una buena medida pero que ayuda en un determinado lugar, muy acotado. Lo ideal es que la Ley de góndolas se cumpla y que haya acceso a todas las góndolas del país, lo que generaría mayor competencia.

Cuando uno que está en la góndola quiere vender, que su marca sea reconocida. Para eso hay que lograr que todos tengan acceso a ese punto de venta. Al respecto, la Ley de Góndolas es un gran paso.

ME: A partir del caso Vicentin se ha debatido la posibilidad de generar una empresa nacional del alimentos que fijes precios de referencia. ¿Considera que es viable una medida como tal?

JF: Es muy difícil. Yo armaría distintos esquemas con créditos orientados a las empresas Pymes que puedan acceder, que puedan formalizar su comercialización, que hasta puedan jugar en el mercado de consumo masivo. Esto va a ayudar mucho a la reducción de precios.

Nosotros venimos con una experiencia en la industria y nos cuesta entender a veces algunos movimientos. No es simple generar una industria de alimentos.

ME: ¿Hablamos de una medida necesaria de alcanzar en el largo plazo? 

JF: Debería estar muy bien hecha. Lo ideal sería que el mercado privado se regule en el sentido de que todos tengan acceso a todos los puntos de venta, eso ayuda muchísimo. A nosotros nos costó mucho ingresar, tenemos un esquema de precios que permite que la competencia no tenga una evolución distinta de precios.

ME: ¿Esto se lograría a través de una efectiva instrumentación de la Ley de góndolas?

JF: Totalmente. Antes que una empresa nacional de alimentos es importante que se instrumente de manera correcta la Ley de góndolas.

ME: ¿Qué elementos son necesarios para alcanzar la soberanía alimentaria a nivel nacional y que no se han logrado aún?

JF: El desacople de precios de materias primas a nivel nacional es el número uno. Tenemos que empezar a mirar hacia atrás en la cadena de costos de los valores de los productos, ver también qué está pasando antes de la industria de la alimentación: qué pasa con el cartón, el plástico, qué pasa con los insumos, qué valores se venden en el mercado nacional y qué valor en el mercado internacional. Desde ahí se puede comprender dónde están los desfasajes.

ME: ¿Qué políticas productivas es necesario incentivar en PBA, el corazón de la producción industrial en la Argentina, y a nivel país?

JF: Con respecto a las políticas de producción Augusto Costa, ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica en PBA, es un funcionario que abre el juego al debate, escucha, entiende y lanza políticas chequeadas por muchos industriales.

Contamos con un ministro que comprende y conoce bien el rubro, qué es conveniente y qué no para la industria. Se han desarrollado muchas herramientas como la baja de ingresos brutos a las Pymes en momentos de pandemia, algo impresionante pensando sólo en PBA; los créditos a tasas subsidiadas para las empresas chicas, los que también permitieron comprar maquinaria, adquirir materia prima. “Producción Bonaerense” es un programa que ayuda a las Pymes a formalizar sus productos para que puedan salir al mercado comercial formal.

El Consejo Consultivo en el que nos reunimos mensualmente, nos permite debatir y decir lo que pensamos, algo que debería ser normal.Este trabajo que se genera codo a codo con las industrias y el Ministerio de Producción es importante.

ME: ¿Considera que la estructura crediticia es lo suficientemente diversificada teniendo en cuenta el mundo productivo?

JF: Con los créditos que se asignaron lograron llegar a un montón de industrias que antes no tenían acceso. La formalización de la industria es fundamental para el acceso a las carpetas, también existe el Fondo de garantías Buenos Aires (Fogaba) que permitió asegurar eso créditos.

ME: ¿Cómo es la situación en términos de tecnificación?

JF: Yo que recorro muchas industrias, no sólo de alimentos, reconozco que están muy bien tecnificadas en la Argentina. Hay maquinaria de última generación y la calidad de nuestros productos nos coloca a nivel internacional cómodamente. En las Ferias de alimentación, cuando comparamos con marcas de otros espacios del mundo, lo comprobamos. Inclusive, las empresas Pyme son las que más ofertaban. Es sorprendente la calidad, cantidad de los productos argentinos.

ME: ¿Qué perspectivas tienen a futuro los industriales con respecto al tema tarifas?

JF: Cuando discutimos en Argentina el precio del gasoil a $200 pesos, mientras que en Europa está casi 2 euros, todo lo que suba de precio en materia de energía se va a trasladar a precios, es inevitable.

Se suele hablar muy mal de los subsidios, pero considero que son importantes y necesarios cuando están bien aplicados y enfocados.

ME: ¿Qué expectativas tiene con respecto a la industria bonaerense para los próximos años?

JF: Hay una gran base de trabajo y laArgentina está dispuesta a ser un país de primer mundo, sólo falta que arranquemos. Tristemente, el plano internacional pega más de lo que debería, entonces dependemos mucho de lo que sucede afuera.

Creo que Brasil será un socio estratégico el año siguiente, lo que se convertiráen una ventaja para nosotros. Empezar a trabajar de nuevo, codo a codo, con Brasil será muy útil para la industria pyme y generará más negocios.