Edición n° 3488 . 10/06/2026
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Investigadores de la UBA descubren que el mate podría retrasar el Parkinson

Estudiaron las propiedades neuroprotectoras de la yerba mate, y los resultados preliminares apuntan a que podría postergar la aparición de los síntomas de la enfermedad.

Un equipo de investigación de la Universidad de Buenos Aires (UBA) descubrió que un compuesto en la yerba mate puede reducir la aparición de la enfermedad de Parkinson.

En diálogo con Víctor Hugo Morales y el equipo de La Mañana por Radio 750, el investigador y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, responsable del Laboratorio de Neurobiología de la enfermedad de Parkinson en el Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (iB3), Juan Ferrario, explicó cómo llegaron a estas conclusiones.

“Este es un tema que empezó hace 10 años en Uruguay, con una observación que después se formalizó por un grupo de neurólogos en Argentina y donde observaron que entre tomadores de mate hay menos riesgo, menos incidencias o probabilidades, en desarrollar la enfermedad de Parkinson”, sostuvo.

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Según señaló, lo mismo se pudo observar hace décadas en estudios realizados a tomadores de café. “Se conoce lo mismo desde hace más de 40 años en los tomadores de café y esto es lo que nos da fuerza a nosotros, porque somos poquitos los que lo hemos estudiado acá”, continuó.

Ferrario explicó que, a partir de los resultados en su laboratorio de la UBA, se comenzó a “tratar de entender los mecanismos por los que el mate podría estar beneficiando las neuronas para que no mueran, que es lo que pasa en el Parkinson”.

En estos últimos 10 años hemos hecho varios avances, hemos publicado un artículo científico y ahora estamos terminando otro que es un poco la investigación que hace cuenta la nota de la UBA”, dijo.

La yerba mate tiene múltiples compuestos interesantes. Además de la cafeína, popularmente llamada mateína, contiene teobromina y teofilina, moléculas similares que también tienen efectos sobre el sistema nervioso.

Pero hay un compuesto que llamó especialmente la atención de Ferrario y su equipo, el ácido clorogénico, un polifenol antioxidante que representa el 40 por ciento de los compuestos químicos de la yerba mate y que parece que activa la autofagia.

“Hay un proceso que se conoce como autofagia que se dispara cuando dormimos o hacemos ayuno intermitente. Creemos que este proceso se está disparando por el mate y está ayudando a las neuronas a que tengan una vida un poco mejor”, aclaró.

“Hay bastante evidencia que el ácido clorogénico -compuesto que está tanto en el mate como en el café- activa la autofagia”, agregó.

Por último, reveló cuáles fueron los estudios que se realizaron para llegar a esta prometedora conclusión.

“Trabajamos con cultivos celulares -las neuronas sueltas en placas de Petri-, en moscas de las frutas y una compañera en Entre Ríos lo hizo con ratones, a los que les hizo tomar mate durante tres meses. Allí vio que la muerte de las neuronas era de un 10% menos. Es un montón por lo que significa para la muerte de las neuronas”, cerró.