Edición n° 3451 . 04/05/2026
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INDUSTRIA ALIMENTICIA/Morcillo: «El gobierno incentiva a las empresas a importar y comercializar, en vez de producir en el país»

(Por Estefanía Cendón/ESPECIALES DE MOTOR ECONMÓMICO ) El secretario general de la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA), Héctor Morcillo, señaló la apertura de importaciones, la caída del consumo y de la producción industrial, así como la falta del políticas de incentivo al sector, como los principales factores que afectan al rubro alimenticio. «Estamos convencidos de que un país sin industria y sin producción es un país que no tiene futuro», sostuvo.

«Si el gobierno nacional favorece la apertura indiscriminada de la economía, la industria de la alimentación va a reducirse drásticamente. Además, si consideramos que en general es una industria de mano de obra intensiva, esto resulta en una destrucción del empleo nacional», aseguró Morcillo, en diálogo exclusivo con Motor Económico. 

Un fenómeno a destacar, indicó quien fue reelecto por unanimidad como referente nacional de FTIA para el período 2026/2030, es que «algunas empresas del sector, con presencia en otros países, están optando por importar sus productos terminados, elaborados en el exterior, y limitan o eliminan líneas de producción en las plantas industriales argentinas». 

«La apertura indiscriminada de las importaciones, sin el control sanitario que existía antes, sumado a que vemos una industria que no está en capacidades de competir, cuando no hay políticas activas de fomento a la producción, de créditos accesibles para producir, son factores que nos preocupan», aportó el dirigente.

La caída del consumo constituye otro de los alertas que impactan de lleno sobre la actividad: «El derrumbe del poder adquisitivo de los salarios en general, trae aparejada una abrupta caída de la demanda. Claramente en los indicadores que brinda el INDEC, las cámaras de comercio y supermercados se observa la caída de la actividad, mucha capacidad ociosa que va en incremento».

«Junto al Centro de Economía Política Argentina (CEPA) hemos avanzado en la sistematización de datos y variables relevantes del sector alimenticio. Esto favorece el conocimiento de la situación para fortalecer la defensa de los intereses y derechos de los trabajadores», señaló el referente acerca del reciente lanzamiento del Observatorio de Datos de la FTIA, que tuvo su presentación en el marco del Congreso Nacional Ordinario de Delegados y Delegadas de la entidad, el pasado 22 de abril. 

«El Observatorio es una herramienta más que desde ahora sostenemos para la defensa del empleo y del salario digno, aportando mayores elementos en las discusiones paritarias, en la actualización de los convenios colectivos. Si nuestra industria, la de los alimentos, está complicada con el actual modelo económico, en un país donde existen materias primas de primera calidad, ¿qué podemos esperar para el resto de las industrias?», concluyó el secretario general de STIA Córdoba.

MOTOR ECONÓMICO: ¿Cómo definiría la situación de la industria alimenticia?

Héctor Morcillo: La situación es preocupante. El sector alimentación es una de las industrias que menor elasticidad presenta frente a la suba de precios o restricciones de consumo. En general, ante las crisis de consumo, como la que estamos viviendo, las familias prefieren mantener las pautas de consumo alimentario y postergar otros gastos familiares, como suelen ser la vestimenta o recreación. 

Aún contemplando las consideraciones mencionadas, los bajos niveles de consumo reducen notablemente la producción en las plantas industriales y esto trae aparejado el adelanto de vacacaciones, trabajos de temporada por menos meses, ausencia de horas extras y, en algunos casos, hasta el cierre de establecimientos. Sin dudas, todo lo descripto se traduce en menos empleo y reducción de adicionales salariales que claramente perjudican el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras. 

ME: ¿Qué problemas enfrenta el sector alimenticio?

HM: El mayor problema que observamos es la apertura indiscriminada de la economía, sumado a la ausencia de políticas activas para sostener la industria nacional. Esto hace que hoy se estén procesando insumos importados descuidando los nacionales, o que se presenten en góndolas de supermercado hasta productos alimenticios finales directamente elaborados fuera del país e, incluso, algunos de países sin protección social, lo que constituye un verdadero dumping social.

Si el gobierno nacional favore la apertura indiscriminada de la economía, la industria de la alimentación va a reducirse drásticamente. Además, si consideramos que en general es una industria mano de obra intensiva, esto resulta en una destrucción de empleo nacional. 

Cabe destacar que algunas empresas del sector, con presencia en otros países están optando por importar sus productos terminados elaborados en el exterior y limitan o eliminan líneas de producción en las plantas industriales argentinas. El incentivo que plantea el gobierno a las empresas es importar y comercializar, en vez de producir en el país.

La apertura indiscriminada de las importaciones, sin el control sanitario que existía antes, sumado a que vemos una industria que no está en capacidades de competir cuando no hay políticas activas de fomento de la producción, de créditos accesibles para producir, 

ME: ¿Podría ejemplificar?

HM: Sí. Cuando uno compara con respecto al 2023 vemos productos que antes no se importaban y ahora sí se importan, y hablo entre un 40 y un 50% más. Se observa un manifiesto aumento de las importaciones en rubros como galletitas y chocolates. Las grandes cadenas de supermercados como Cencosud o COTO están importando alimentos, reemplazando trabajo argentino por trabajo de otro lugar. 

Generalmente las importaciones provienen de Brasil o de China. Se están importando galletitas y chocolates, como mencioné, también chicles y hasta caramelos de China, siendo que acá se les produce el envoltorio y se les da la marca. Esto lo vemos en góndola, hasta se importan fideos de Albania.

ME: ¿Cuáles son los principales desafíos que atraviesa el sector en el actual contexto económico y laboral?

HM: La caída consumo es un problema preocupante. La caída del poder adquisitivo de los salarios en general, trae aparejado una abrupta caída de la demanda. Claramente en los indicadores que brinda el INDEC, las cámaras de comercio y supermercados se observa la caída de la actividad, mucha capacidad ociosa que se traduce en menor actividad que cada día crece más. 

Esta capacidad ociosa creciente hace que en plantas donde hay cuatro líneas estén funcionando dos y, si bien no tenemos despidos en forma masiva,se está produciendo una reducción de las jornadas de trabajo, fundamentalmente de productos de temporada. Hay productos que tienen una estacionalidad específica en algunos rubros, como los frutihortícolas, dulces o chocolates, panificación industrializada, que se refleja en que haya menos volúmenes de producción. Por ejemplo, durante la temporada de Pascuas se produjo entre un 10 y 15% menos en volúmen. 

El sector empresario está privilligiando precio/volúmen: vender menos y tratar de recuperarse la rentabilidad con mayores precios. Esta es una realidad preocupante ya que se produce lo justo, no hay capacidad financiera para producir sobrestock o stock acumulado. Se produce lo mínimo que demanda el mercado.

Si bien no hay una reducción importante en la cantidad de trabajadores, poco a poco se producen situaciones como retiros voluntarios, trabajadores que optan por dejar la actividad y cobrar una indemnización. Otro factor que nos hace acordar mucho a los 90’s, cuando el dólar está barato como ahora, es que esos puestos de trabajo son reemplazados por nueva tecnología, más moderna, con mayor productividad para las empresas.

ME: ¿Qué función cumplirá el Observatorio de Datos de FTIA, lanzado recientemente?, ¿quiénes lo integran?

HM: La sistematización de datos, la elaboración y generación del conocimiento resulta una herramienta insustituible para el desarrollo social y productivo. En este sentido, tenemos un trabajo sostenido en la capacitación, formación profesional y conocimiento del sector y el Observatorio es una paso más.

Junto al Centro de Economía Política Argentina (CEPA) hemos avanzado en la sistematización de datos y variables relevantes del sector alimenticio. Esto favorece el conocimiento de la situación para fortalecer la defensa de los intereses y derechos de los trabajadores. Es una herramienta más que desde ahora sostenemos para la defensa del empleo y del salario digno, aportando mayores elementos en las discusiones paritarias, en la actualización de los convenios colectivos. También, permite poner en igualdad de condiciones a la organización gremial que, muchas veces, debe enfrentar a grupos de poder económico concentrados, con información privilegiada y capacidad de generación de estrategias en función de sus intereses. 

ME: ¿Existió una motivación específica para la creación de este espacio?

HM: El año pasado nos llamó la atención ya que entre los productos que se importaban observamos que las empresas de nuestro sector que producen galletitas ya estaban importando galletitas.

Inclusive, si bien algunas empresas han tomado la decisión de seguir priorizando la industria nacional, tienen sucursales en otros lugares de Latinoamérica donde el costo de producción es muy inferior al de producir aquí en el país. Por lo tanto, están en condiciones de importar galletitas, chocolates y hasta caramelos.

Hay productos que están ingresando y llaman la atención, como la pulpa de tomates de China, la misma que se procesa en nuestra industria en las provincias de Cuyo.

Por este motivo surgió la idea del Observatorio junto a los compañeros del CEPA. Hace varios años que venimos trabajando con ellos y se nos ocurrió este desafío de ir registrando y midiendo permanentemente la actividad y la capacidad ociosa de la industria. Todo con datos oficiales, tanto del INDEC, como de la Secretaría de Comercio, como la Aduana. 

ME: ¿Cuáles son los datos más significativos que han logrado recabar y a qué conclusiones llegaron?

HM: Las variables que muestra el Observatorio son amplias y abarcativas de toda la industria considerando datos de producción, consumo, salarios, empleo, importaciones, exportaciones, etc. Siguiendo esta línea, uno de los primeros informes elaborados a partir del Observatorio FTIA muestran lo que mencionamos anteriormente: cómo empresas importantes del sector, con plantas industriales en el país, están dejando de producir en Argentina para importar productos finales desde sus otras plantas en el exterior. 

Estas precisiones surgen de datos oficiales, con fuentes sólidas de información, por lo cual no es una expresión vertida como una “sensación de góndola” sino con la certeza, lamentablemente, de mostrar una realidad que nos preocupa y, sin dudas, hace peligrar los puestos de trabajo de nuestras compañeras y compañeros.

Otro de los datos de importancia es el sostenimiento del poder adquisitivo del salario. El contar con datos precisos nos permite hacer una mejor defensa del salarios y discutir además la distribución de los excedentes generados en el sector. Las y los trabajadores aportamos día a día en la generación de estas riquezas y nuestro justo reclamo es que sean reconocidos estos esfuerzos en una justa retribución a los trabajadores/as.

Hoy seguimos muy de cerca el nivel de actividad, en los niveles de importación y, fundamentalmente, siempre buscando tender a llegar en algún momento a poder dilucidar cómo es la estructura de la rentabilidad de las empresas del sector que es muy difícil acceder con precisión a ese dato.

ME: ¿Qué rol ocupa la producción industrial en el desarrollo de un país como la Argentina?

HM: Estamos convencidos de que un país sin industria y sin producción es un país que no tiene futuro. Si nuestra industria, la de los alimentos, está complicada con el actual modelo económico, en un país donde existen materias primas de primera calidad, qué podemos esperar para la industria metalmecánica, metalúrgica, textil o la del calzado que están sufriendo peores consecuencias hoy.

Por todo lo mencionado surgió nuestra preocupación de estar informados, siempre siguiendo el objetivo de que debe haber un proceso económico de desarrollo industrial, lo que se debe fortalecer con la discusión de las convenciones colectivas de trabajo, manteniendo un convenio colectivo de trabajo único y a nivel nacional, por industria y por sector. Entendiendo que el convenio colectivo es el núcleo o el motor del ascenso social de los trabajadores de nuestro país.