Edición n° 2742 . 25/05/2024

Fuentes Seguras. La pulseada europea

Por Gabriel Fernández *

Nace la Comunidad Política Europea, a favor y en contra de la Unión Europea. Sus componentes y sus objetivos, cercanos y en proyección. El Día de Europa y la vieja línea franco germana. ¡Esos turcos! Eh, inviten a Rusia. La caída interior en los Estados Unidos y el Reino Unido. Mientras tanto, otros indicadores suben.

CPE. Europa cruje. Ante las ostensibles dificultades para unificar una política común y mientras lidian con la intensa presión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) destinado a disciplinar la Unión Europea (UE), 44 países –iniciativa francesa mediante- se congregaron la semana que concluye en Praga para formar la Comunidad Política Europea (CPE). Es preciso agudizar la mirada, traspasar las neblinas locales e internacionales, para intentar aprehender el sentido de la novedad.

¿Qué es esto? Por lo pronto, se trata de una entidad que no releva a las anteriores pero busca integrar a quienes vienen quedando fuera por discrepancias más político económicas que administrativas. Es evidente que los intereses aplastados por las decisiones virulentas de las corporaciones financieras intentan desplegarse de algún modo y retomar, aunque más no sea parcialmente, el control de los propios territorios. La Comunidad en cuestión se inauguró el reciente jueves.

Vale recordar que la sede, la República Checa, ostenta la presidencia del Consejo de la UE. Surge allí el primer interrogante: su designación ¿es un intento de hilván o un desafío? Por lo pronto, entre los invitados se observaron el agua, el aceite, la cal y la arena: Reino Unido, Turquía, Ucrania, los Balcanes occidentales, Armenia y Azerbaiyán. Con razonable espíritu contenedor, el objetivo declamado por el presidente Emmanuel Macron es  “fomentar el diálogo político y la cooperación” y “reforzar la seguridad, la estabilidad y la prosperidad del continente europeo”.

La idea de la Comunidad Política Europea es proyectar un bloque más amplio, que incluya a países que no están en la UE, ya sea porque están esperando entrar (como Ucrania), porque no quieren entrar (como Turquía) o porque se han ido (como el Reino Unido) para que debatan temas vinculados con “el clima, la energía, la migración, la paz o la seguridad”. Es probable que los ítems 2 y 5 configuren la verdad en medio de una formulación borroneada. Si de enunciación se trata, los anhelos sólo reproducen otros, ya formulados en el Consejo Europeo y la misma UE.

La iniciativa había surgido el 9 de Mayo –Dia de Europa-. Por entonces, Macron sugirió gestar una organización más vasta que la existente para articular una nueva estructura política. Este periodista menciona la fecha pues no es inocua. La celebración se remonta a 1950, cuando Robert Schuman, entonces ministro francés de Asuntos Exteriores, pronunció su declaración en la que proponía que Francia y Alemania -dos naciones con una larga y sangrienta historia- unieran su producción de carbón y acero. Es decir, el nuevo llamado vindica el histórico eje franco alemán.

En este presente, ambas naciones son las más damnificadas por el alineamiento a que se han visto forzadas ante la extraordinaria canalización de recursos hacia el conglomerado rentístico con el argumento de bregar por alguna libertad de Ucrania. Aunque ya lo sabían, los ataques norteamericanos al gasoducto Nord Stream resultaron disparadores de nuevas desavenencias. De hecho, varios analistas internacionales admitieron que las acciones ameritan catalogarse como “actos de guerra de los Estados Unidos contra Alemania en principio, y el continente en general en segundo término”.

TENSIÓN. “Para reunir a nuestra Europa en la verdad de su geografía, sobre la base de sus valores democráticos, la Unión Europea no puede ser la única respuesta. Para estructurar políticamente nuestro continente, deseo iniciar una reflexión sobre una Comunidad Política Europea”, declaró Macron ante el Parlamento Europeo. Enseguida saltó la liebre: el Consejo Europeo debatió la propuesta y advirtió  que el foro “no sustituirá a las políticas e instrumentos actuales de la UE, en particular la ampliación, y respetará plenamente su  autonomía decisoria”.

Qué interesante. La UE de rodillas no pudo impedir la nueva formación pero logró que se desarrolle como un mero espacio de debate ya que las propuestas que se alcancen no tendrán ningún poder vinculante. Así están las cosas. En cualquier caso, el emerger de la CPE contiene tantas contradicciones y cruces que los avances serán casi imposibles. Es sabido que una organización internacional necesita que todos los miembros que la conformen estén de acuerdo en los objetivos comunes para los que se crea. Entonces, nuevo interrogante, ¿para qué?

Quien escribe considera que para lograr, aún en discrepancia y aún en contraste, alejar la influencia de la OTAN. El profundo control alcanzado por la entidad belicista sobre la UE ha dejado inermes a los estados políticos, les ha diluido la territorialidad, les ha impedido acciones financieras soberanas, los ha privado de los mejores socios comerciales externos y los ha obligado a traspasar recursos originalmente destinados a sus mercados locales rumbo a la “Defensa”. Que no es otra cosa que un eufemismo para sostener las algaradas violentistas.

Es probable que la nueva entidad se encuentre, el año venidero, ante disyuntivas semejantes a la UE. Deberá optar por independizarse o aceptar los lineamientos conocidos. Los medios occidentales vienen haciendo esfuerzos singulares para tensionar sobre los protagonistas y recordarles quién manda. Al “informar” descuentan que la CPE respaldará el hostigamiento a Rusia –aunque varios de los invitados originales no participan de las sanciones- y que persistirán en las políticas económicas destructoras que se les han impuesto –pese a que los convocantes, en especial Francia y Alemania, son los perjudicados-.

El galimatías está planteado. Las naciones ofuscadas con la UE han utilizado a sus analistas para deslizar, en comentarios periodísticos, que “hay que incluir a Rusia como un vecino más del continente europeo”. Claro: para hacer lo mismo que hasta ahora, con los resultados a la vista, mejor seguir con la institucionalidad raída pero vigente. Pero las complicaciones están expuestas pues el tablero es muy complejo. ¿Cómo piensa Macron articular los planteos del Reino Unido y Turquía, Serbia, Armenia, Azerbaiyan?

Si el objetivo de la Comunidad naciente es conversar, fomentar un diálogo, es probable que las delegaciones peleen, se cansen, se retiren. Por un lado, claro, está la guerra en Ucrania. Por otro, el vínculo entre el Reino Unido y la UE desde el Brexit. Por otro, las exigencias de Turquía sobre el ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN, sus acuerdos con Rusia e Irán en materia de seguridad y comercio. También, el litigio en Nagorno Karabaj (narrado en ediciones previas de esta secuencia), la región considerada azerí pero de población mayoritariamente armenia. Y hay más: Serbia, cuyas recientes decisiones la presentan más cercana a Moscú. ¿Y que resolverán sobre Transnistria, la zona de Moldavia que mantiene décadas un gobierno prorruso semi independiente? Realidad semejante a la de Osetia del Sur y Abjasia, los dos estados pro multipolares que preocupan a Georgia.

La Comunidad Política Europea tiene sus antecedentes. Macron se inspira en varios proyectos barajados en otras ocasiones pero nunca llevados a término. La Comunidad Europea de Defensa. es uno de ellos, también impulsada por Francia y por otros cinco países fundadores de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), el embrión de la actual UE. La idea también se asienta en la Confederación Europea, un proyecto lanzado sin éxito por otro jefe de Estado francés en 1989, François Mitterrand. En este caso, el objetivo era organizar Europa tras la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética. Esa idea pretendía integrar a Rusia.

Si limpiamos la declamación, podemos ver que Macron ha crecido como referencia al aprender de las exigencias electorales recientes, cuando Jean-Luc Melenchon y Marine Le Pen lo complicaron con posturas anti OTAN. Es probable que estime la CPE como un lugar de acumulación de poder político con base económica real que le permita mostrarse, andando el tiempo, como el representante de la Europa productiva frente a la ruina que promueve la UE sojuzgada. En cierto punto, ese lugar lo había labrado Angela Merkel, pero su mandato terminó en el momento clave.

La historia se sigue abriendo y los senderos que la atraviesan no son claros. Pero el surgimiento de los mismos da cuenta de las fisuras en el Antiguo Régimen.

ESTADOS UNIDOS, TASAS Y SALARIOS. En tanto, los objetivos del poder atlantista que ahoga a la cansada Europa se muestran conjugados con su propia interioridad. El Producto Bruto Interno (PBI) cae desde principios de año. Las ventas, desde el segundo trimestre. Los pronósticos de las consultoras anticipan una “recesión técnica” cada vez menos técnica y más concreta; y también la caída en los bonos así como el incremento de la deuda.

La Reserva Federal (FED) realizó gran inversión, la semana reciente, ¡en los medios, para negar la existencia de una recesión! Pero también anunció que en breve habrá otra suba de tasas de interés “inusualmente grande” según el mismo titular de la entidad, Jerome Hayden «Jay» Powell. En la creativa ironía ideada por quienes dialogan con un hipotético Gordon Gekko, el panorama es estrepitoso: “Hay que ajustar más para que la inflación desensille”, aunque es el ñudo porque “al final la inflación no es transitoria, ni temporaria, y encima pretende establecer residencia. A la política monetaria se le exige una  vuelta de rosca extra”.

Los resultados de esta tercermundización de los programas económicos internos de las potencias gobernadas por el espacio financiero concentrado, son nítidos: los salarios en los Estados Unidos padecieron su mayor caída en 25 años. ¿En qué período? Desde la asunción del promotor de la guerra en Ucrania, Joseph Biden.  En el último año, para colmo,  experimentaron el ajuste más pronunciado en un cuarto de siglo: perdieron cerca de un 8,5%, según datos publicados por la misma FED.

Cuando llegan las malas noticias, llegan en caravana: Pocas semanas atrás la Reserva Estratégica de Petróleo de EE.UU. se redujo a 416,4 millones de barriles, según los datos  publicados por el Departamento de Energía. De ese modo, cayeron al nivel más bajo en casi 40 años, desde 1984. La administración Biden ha recurrido al crudo saudí. En Washington temen que la reducción de la producción provoque un aumento de los precios del petróleo y la nafta en un momento inoportuno:  vísperas de las elecciones de medio mandato que se celebrarán el 8 de noviembre.

Pero los árabes ya no son lo que eran. “Con el debido respeto, la razón de los altos precios en Estados Unidos es porque tiene una escasez de refinación que ha existido durante décadas”, declaró el ministro de Asuntos Exteriores saudí Adel Jubeir. “La idea de que Arabia Saudí perjudica a los Estados Unidos o para implicarse políticamente de alguna manera es totalmente falsa”, aseveró. Mientras lo decía, todos pensaban en el giro de Ryad durante el año en curso. El 5 de octubre, los países miembros de la OPEP+ decidieron recortar la producción de petróleo en dos millones de barriles por día.

El presidente Biden lamentó el anuncio y dijo estar “decepcionado por la decisión miope” del organismo internacional y que “consultará con el Congreso sobre herramientas que podrían ayudar a reducir el control de la OPEP+ sobre los precios de la energía”, según una declaración en la página oficial de la Casa Blanca. El 7 de octubre, el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, aseguró que Estados Unidos está considerando diferentes opciones de respuesta en sus relaciones con Arabia Saudita a raíz de las bajas en la producción de crudo anunciadas por la OPEP+.

Es difícil explicar la enorme importancia que ha tenido, en las décadas precedentes, la alianza entre el país del Norte y el violento reino árabe. El cese de semejante asociación es otro indicio, desde adentro del bloque anglosajón, del cambio de época. La contra réplica de la monarquía, encima, tuvo un clima semejante a las consideraciones rusas sobre los combustibles: “Arabia Saudita no politiza el petróleo. El crudo no es un arma, no es un caza, no es un tanque, no se puede disparar con esto o algo por estilo. Percibimos el petróleo como una mercancía muy importante para la economía global donde tenemos una enorme participación”.

EL CRECIMIENTO SEGÚN TRUSS. Entre abril y junio de este año, cinco mil 629 compañías del Reino Unido se declararon insolventes. La cantidad supera los registros durante la pandemia de coronavirus. Según los datos oficiales, el alza persistente de los precios de la energía es el principal factor, pero también enfoca la influencia del aumento de los costes de las materias primas y las interrupciones en las cadenas de suministro. Sin embargo, la simpática Liz Truss (como te digo una cosa, te digo la otra) ratificó el rumbo.

¿Qué rumbo? La primera ministra británica está aplicando un rígido plan fiscal orientado a bajar la inflación que (solo) ella denomina “Paquete de crecimiento”. La baja de impuestos a los más empinados y los recortes en el gasto público vienen logrando que la economía real no aprecie la fase “crecimiento” de la enunciación. Allí también la suba de las tasas de interés está orientando las inversiones hacia la especulación. La tarea de la thatcherista Truss quebró la incipiente mejoría detectada en el tramo liderado por el divertido Boris Johnson, cuya eyección fue informada en estas páginas oportunamente.

LA “AYUDA” PARA KIEV. ¿Vió cuantas cosas pasaron esta semana en el mundo, lector? Falta citar varios episodios, claro, pero no cabe dejar fuera una decisión que suena a sarcasmo: El Fondo monetario Internacional (FMI) aprobó este último viernes un nuevo crédito de mil 300 millones de dólares para Ucrania. En un comunicado, el organismo financiero internacional explicó que, tras siete meses de guerra, Ucrania se encuentra en una situación de “tremendo sufrimiento humano y dolor económico”, por lo que necesita ayuda financiera urgente.

El crédito del FMI se canalizará a través del Instrumento de Financiación Rápida (IFR), diseñado precisamente para ocasiones así, en las que un país se enfrenta a un impacto externo que si no es aplacado con urgencia derivaría en una implosión de la economía. El Fondo alabó el “importante nivel” de estabilidad macroeconómica logrado por las autoridades ucranianas pese a la guerra, aunque inevitablemente el Producto Bruto Interno (PBI) se contraerá un 35 por ciento este año con respecto al anterior, según las estimaciones del propio organismo.

En este caso vamos a obviar las consideraciones pues quien desee mirar, hallará tal claridad en los hechos, que puede cegarse.

RUSIA, CHINA E INDIA, LOS MEJORES AMIGOS.  El comercio entre Rusia y China y entre Rusia y la India está en aumento pese a las restricciones occidentales, informó el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. “Nuestro intercambio comercial con China en ocho meses (del año en curso) casi se triplicó, mientras que el comercio con la India durante seis meses creció un 120%”, declaró en medio de las preocupaciones europeas y estadounidenses, el dúctil canciller.

También apuntó que ninguna restricción “interfiere con estos procesos objetivos, que reflejan las realidades modernas”. Agregó que el crecimiento del comercio se debe no solo al aumento de los precios de las materias primas que forman parte de las exportaciones, sino también a la ampliación de la gama de productos comercializados. Lavrov calificó esta situación de obvia, dado que “muchos operadores económicos extranjeros de países amigos buscan reemplazar los nichos formados después de la salida de las empresas occidentales del mercado ruso”.

EL ARBOL Y EL BOSQUE. Esta semana resultó ser demasiado ajetreada para quien redacta. Mientras surge el tramo final de la presente nota, el pueblo gimnasista clama justicia por los ataques policiales que recibió en casa, en el Bosque, y grandes franjas de la comunidad exigen una solución adecuada a lo que parece una deuda eterna: la vertebración de fuerzas de seguridad –especialmente en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, pero no sólo allí- que cuiden y resguarden a la población en vez de atacarla.

Los ejes de lo ocurrido están reflejados en el texto Estuve Ahí, publicado en este medio y otros que se animaron a considerar una mirada surgida desde el interior de los sucesos. No vamos a abundar en esta columna al respecto. Apenas deslizar que sea quien fuere el responsable de la brutal represión –además de los uniformados que la ejercieron directamente- resolvió utilizar al pueblo como chivo expiatorio para sus objetivos.

Gracias por la lectura. La información internacional volcada en estas líneas contribuye a entender el proceso que atraviesa este planeta. Lo intenta con datos concretos, corroborables. De su comprensión depende, en cierta medida, la identificación de los proyectos locales y su sentido. Están aquellos que retraen este Sur hacia un pasado deformado y monstruoso, y los que enlazan con una Multipolaridad que se abre camino hacia un equilibrio más razonable y un poco más justo.

  • Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal

Imágenes. Pintura abstracta europea. Salvo la última, claro.

Fuente: Radio Grafica