Edición n° 2648 . 21/02/2024

Fuentes Seguras. El eje de la guerra

Finanzas, evasión, pueblos, estados y multipolaridad. Los intereses profundos.

El sentido de los impuestos. Las quejas de los poderosos. De la reducción de gravámenes hasta la construcción de espacios exentos de control fiscal. Suiza, territorios coloniales insulares y grandes potencias. El robo de paraísos. El rol del Reino Unido y de los Estados Unidos. Los planes de ajuste y la transferencia de recursos. El costo para la humanidad. Los intereses financieros y los intereses sociales. Estados y Multipolaridad.

Por Gabriel Fernández *

El control alcanzado por las corporaciones financieras en los cuarenta años recientes, con antecedentes muy palpables e imbricados en los esquemas previos, ha originado una extraordinaria desarticulación de aquello que la humanidad suele caracterizar como economía.

A raíz del texto precedente en esta secuencia, surgieron muchos interrogantes. En especial, referidos al funcionamiento de los Paraísos Fiscales. Como se trata de uno de los ejes de la pugna planetaria presente, nos lanzamos a investigar y aquí plantamos los elementos obtenidos, y corroborados.

IMPUESTOS. Durante largo tiempo y con desajustes, se registró consenso mundial relativo acerca del derecho y la obligación de los Estados, de recaudar impuestos en las sociedades que gobiernan para re direccionar ingresos sobre las mismas. No se trata de los únicos recursos, claro, pero si de los más apreciables.

Ese es el modo que halló la civilización para promover obras de infraestructura, investigación científico técnica, sostener salud y educación públicas, seguridad, defensa, servicios esenciales, impulso a la producción en áreas variadas y una secuencia de rubros que implican mejorías en la vida cotidiana de la población involucrada.

Como asegura el tango, el que no llora… Desde el primer tramo de la instauración del capitalismo avanzado, para hablar de los últimos 300 años, las capas adineradas de cada país comenzaron a bramar contra la tributación e intentaron, debido a la universalidad del compromiso, fingir que su queja incluía al conjunto de los ciudadanos.

En las dos décadas recientes esa prédica fue rindiendo sus frutos. Por un lado lograron disminuir la dimensión de los gravámenes y alzar la del conjunto social. Así se fue instaurando un modelo impositivo retrógrado que invierte las proporciones y descarga el peso de la estructura estatal sobre los hombros de los sectores de menores recursos.

LIBERTAD. Pero por otro desplegaron un proceso de creación de zonas exentas de contralor fiscal y fueron depositando sus fortunas allí. En primera instancia, casi como respondiendo a un gesto instintivo de ocultar la acción, en islas y regiones aisladas. Luego, en el seno mismo de las grandes potencias occidentales y algunos aliados permeables. Para lograrlo, nunca lo admitirán, abonan gigantescas sumas a los responsables políticos y jurídicos de esos países o combaten sin piedad a quienes se niegan a aceptar el beneficio.

Todo esto quedó evidenciado a través de los Panamá Papers, los Paradise Papers y los Pandora Papers, investigaciones que entre 2014 y 2021 revelaron el comportamiento de las franjas más empinadas del sistema rentístico presente.

En el análisis económico sincero, que no suele difundirse en grandes medios (siempre preocupados por la mano en la lata de algún político o por impulsar el desprestigio de quienes exigen el despliegue de una economía productiva), es posible comprender que un puñado de países tiene un régimen legal destinado a favorecer un fluido traspaso de capitales hacia las instituciones financieras allí “radicadas”.

El ducto genera una gigantesca evasión tributaria que vacía de recursos a los mismos Estados que lo admiten o no logran bloquearlo. Desde estas Fuentes, se ha llamado a ese proceso, desterritorialización. Y, aunque tiene más componentes, el descripto resulta básico. El volumen de recursos que se inmoviliza en los “Paraísos Fiscales” daña el circuito económico pues no retorna a las comunidades que lo generan a través del mecanismo impositivo antes citado.

Se trata de un sistema que canaliza las realizaciones de pueblos y naciones (producción de bienes de producción y consumo, inclusive culturales) hacia el agujero negro de las mega corporaciones que acumulan en los distritos “liberados” de carga impositiva.

Para colmo las agencias estatales encargadas de la recaudación no tienen acceso a la información certera sobre los evasores y los montos transferidos, pues esas zonas, muchas ubicadas en apenas un puñado de kilómetros pues ¿para qué más? guardan estricta reserva de identidades y valores. Las naciones ¿o ex naciones? que se benefician y perjudican simultáneamente con este esquema son aquellas que lideran Occidente, como el Reino Unido y los Estados Unidos.

LEYES. Por tanto tiempo, casi como polémica excepción, Suiza comandó las operaciones. Luego, los territorios coloniales insulares fueron los predilectos. En los años recientes se han efectuado disposiciones equivalentes a las que regían allí, en zonas interiores de los campeones de la democracia, la transparencia y los derechos humanos. En buena medida, el Brexit tuvo como objetivo evitar regulaciones, no dar cuenta a ninguna institución supranacional de los movimientos económicos internos y disponer una absorción de capitales en base al establecimiento de leyes favorables.

El supra poder norteamericano instituyó el mecanismo en su propio seno. Lo hemos dicho: se trata de Delaware, Nevada, Montana, Wyoming y Dakota del Sur. El Lobo de Wall Street se hubiera ahorrado ese conflictivo vuelo al país de los chocolates. Fíjese, lector: la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, afirmó que “ahora mismo, el mejor lugar para ocultar y blanquear las ganancias indebidas es en realidad Estados Unidos. Y eso se debe a la forma en que permitimos que la gente establezca empresas ficticias, sin revelar quién es el verdadero propietario”.

Vale subrayar que no se trata de una denuncia anti imperialista, sino de la confesión efectuada por la responsable de la economía norteña.  Aunque introduzca una nota disonante en el artículo, este narrador desea apuntar: los medios argentinos insisten, desde hace tanto, en que las dificultades de nuestro país se asientan en la corruptela y el populismo. Claro, si los gobiernos nacional populares se emperran en cobrar impuestos, jamás atraerán “inversores”. Lo curioso es que surgen otros, dispuestos a fabricar cosas. Qué antigüedad.

Con imaginación digna de disfrutar, el historiador y economista Mario Rapoport, dio vuelo a la idea: Dios debe estar preocupado, o al menos su delegado en la tierra, el criollo papa Francisco. Desde hace tiempo alguien se está robando los paraísos. Claro, no se trata de los bíblicos, pero puede prestarse a confusión. Hablamos de otro tipo de paraísos, los fiscales. Por supuesto sólo roban parte del nombre, que no es lo más importante, el robo principal se hace a los gobiernos de sus respectivos países a través de la evasión fiscal o de manera más criminal por el lavado de dinero que también allí se efectúa”.

DAVOS. Añade: “Pero de qué estamos hablando: ¿de islotes perdidos cerca de la Antártida? Nada de eso. Por ejemplo, empezando por barrios protegidos del centro de Londres, el Reino Unido va a la cabeza de esos paraísos (en este caso protestantes) en islitas como las Bermudas, las Vírgenes, Caimán, Guernesey, Isla de Man, Jersey, Gibraltar. Países enteros como Suiza, Irlanda, Luxemburgo son también paraísos fiscales, y Estados Unidos tiene un estado, Delaware, que cumple las mismas funciones. En esos lugares se apretujan bancos, hedge funds, financieras de todo tipo, sanctas y non sanctas. Por otra parte, muchas de esas mismas instituciones que evaden su obligaciones en su país de origen reciben y guardan el dinero evadido o lavado de cientos de miles de personas”.

¿Quiénes son los responsables? Rapoport explica “Si en Davos se reúne la elite de los empresarios, uno puede encontrar las mismas caras, o quizá son clones, en los paraísos fiscales”. Y completa que el ranking de los mayores veinte bancos radicados en esos paraísos lo encabeza el UBS de Suiza con 732 mil millones de dólares, seguido por el Crédit Suisse con 720 mil millones, el HSBC del Reino Unido con 508 mil millones, Morgan Chase de Estados Unidos, el celebérrimo Goldman Sachs, que desde la crisis de los años ’30 viene haciendo de las suyas incluida su actuación en Grecia, que desató allí la crisis con sus maniobras y, entre otros, nuestro conocido Banco Santander. Hay más.

Si las Constituciones de cada nación se aplicaran, los fundamentos para anular las maniobras estarían a disposición. “En un informe revelado por la Red de Justicia Fiscal, que ha logrado revolucionar la metodología en la detección de este tipo de flujos de capitales al relacionar estadísticas del Banco Mundial, el FMI, el Banco Internacional de Pagos, analizada por expertos con información propia extraída de la banca privada y a cargo de dos ex asesores de esos lugares, las revelaciones aturden los oídos. El estudio muestra que los principales clientes de los paraísos no son los dictadorzuelos, traficantes de droga o algún pirata que todavía navega los mares (aunque también los hay), sino los ricos del mundo”.

AJUSTES. El dinero que no absorben los Estados es relevado por los planes de ajuste, es decir, por los trabajadores y las franjas populares en general. De allí la prédica insistente sobre el orden fiscal y el gasto público que martiriza pueblos enteros. Si se da un paso atrás para observar el panorama de conjunto, es posible percibir la irracionalidad profunda del sistema instalado. ¿Por qué?

Es sano, al llegar a este punto, recurrir al pensamiento cotidiano sin sentirse ingenuo. Indagar, digamos, por qué no se vuelca parte de esos “ahorros” sobre las sociedades para dinamizarlas, ya que los propietarios de las mismas no empobrecerán por el hecho de abonar los gravámenes legales. No hay otra respuesta que la plata llama a la plata, o con más esplendor, que el modelo de acumulación rentístico es quien orienta a sus regentes.

Rapoport sintetiza: “La razón del éxito de estos ´paraísos´ es la existencia de una armadura legal que asegura el anonimato de las firmas o de los individuos, poniéndolos a cubierto de sus propias legislaciones nacionales y facilitando así la evasión fiscal y el blanqueo de dinero. El principal activo de esos lugares, dice irónicamente The Economist, es el derecho de dictar la ley. Y no nos olvidemos de que esa ley permitió a los nazis durante la guerra proteger sus fondos en Suiza”.

QUIENES. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es la entidad sucesora de la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE), derivada del Plan Marshall destinado a la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. En su gestación, entre 1960 y 1961, participaron una veintena de países (europeos, más los Estados Unidos y Canadá),  y fue creciendo hasta la cifra actual, con 37 miembros plenos.

Gran parte de las políticas económicas, comerciales y tributarias mundiales, que deberían ser atribución de la Organización de las Naciones Unidas (donde en la Asamblea General se contabiliza un país un voto), han quedado, en los hechos, colocadas en manos de instancias externas como la propia OCDE o las reuniones del «G-20». Ahí, entre este grupo selecto de países, dominados notoriamente por los más poderosos en todos los sentidos, se resuelven cuestiones de relevancia global. El tema de la evasión tributaria y los paraísos fiscales es uno de estos.

La OCDE y sus dependencias son responsables del 68.3 por ciento del abuso fiscal corporativo a nivel mundial. Así, es posible afirmar que los países que configuran la entidad  cuestan al mundo más de 166 mil millones de dólares en impuestos corporativos perdidos cada año – el equivalente a resignar la circulación más de 26 millones de salarios anuales promedio, o a perder los salarios anuales de 50 trabajadores por minuto. ¿Capitalismo? Esos recursos quedan fuera de los circuitos comerciales.

El Índice de Paraísos Fiscales Corporativos indica que la mayor responsabilidad del abuso fiscal entre el grupo de países líderes recae en el Reino Unido y su red de territorios de ultramar y dependencias de la Corona, en los que cuenta con plenos poderes para imponer o vetar la legislación y designar a los principales funcionarios. Conocida como la “telaraña del Reino Unido”, es un entramado de Paraísos Fiscales centrados en la City de Londres; el Reino Unido es responsable del 31 por ciento del abuso fiscal corporativo en el mundo – o casi la mitad (45 por ciento) del abuso fiscal corporativo facilitado por los países de la OCDE y sus dependencias.

MULTIPOLARES. Semejante situación opera como disparador del entendimiento. Se comprende por qué la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), herramienta militar del poder financiero articulada políticamente desde el bloque anglosajón, se encuentra en una compulsiva guerra contra la Multipolaridad.

No es fácil de aprehender. La mente humana está razonablemente acostumbrada a identificar los conflictos bélicos con diferencias fronterizas y, en procesos de comprensión más complejos, con la toma de riquezas materiales contantes y sonantes. En este período de la civilización, la pugna incluye esos factores, pero se condensa en el modelo económico y financiero a establecer.

Las naciones emergentes, muchas de las cuales están relacionadas con la trama delictiva expuesta en estas líneas, han profundizado el vínculo de sus Estados con sus sociedades y con otros Estados de intereses confluyentes. Por eso, voluntaria (conceptualmente) o no, están ligadas al destino económico de sus pueblos. Es decir, son conglomerados de naciones territoriales. Necesitan alta tecnología para la producción, realización de bienes materiales, mano de obra, compradores (naciones y ciudadanos).

Entonces canalizan los recursos generados por sus comunidades en acciones públicas que las benefician. Vale persistir para evitar idealizaciones: por convicción o por exigencia de las mismas estructuras que las sostienen. La diferencia suscitada entre esas visiones puertas adentro de los multipolares es y será motivo de debates y luchas internas, pero forja una confluencia masiva que ya congrega cerca de la mitad de la humanidad. En ese sentido, el contraste de intereses surge naturalmente intenso y, aunque la resolución recién se observe en el mediano plazo, parece indetenible.

Los modelos se excluyen porque uno de ellos necesita aniquilar los Estados desde adentro (canalización de recursos descripta) o desde afuera (guerras, invasiones, golpes), mientras el otro precisa fortalecer esa entidad para encarnar con vigor la sociedad y los recursos que contiene.

Esa es la pelea.

  • Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal

Pinturas. Remedios Varo. España. Banqueros en Acción y El Alquimista

Fuente: www.radiografica.org.ar