Fuentes Seguras. Cierre del año, persistencia del rumbo

Por Gabriel Fernández *

Kissinger anticipó consecuencias desastrosas para Europa si persiste el conflicto. Un repaso por la historia para absorber las claves del presente. El texto completo del estratega. China desembarcó en Arabia Saudita: Franja, Ruta, Petróleo y bastante más. La era del petroyuán, mientras el rublo y las monedas nacionales hacen pie. Gracias, lector. Y Feliz Navidad.

El ex secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, llamó a Occidente a dejar de intentar la derrota de las fuerzas rusas en Ucrania; advirtió que esa insistencia tendrá consecuencias desastrosas para la estabilidad de Europa a largo plazo. Es preciso entender el porqué de la observación y también algunos elementos que confluyen para que las preocupaciones del estratega se desplieguen. Factores que, curiosamente, enlazan su pasado con este presente.

El veterano estadista, arquitecto del acercamiento entre su país y China durante la Guerra Fría, dijo hace pocos días en Davos que sería fatal para Occidente dejarse llevar por impulsos y olvidar el lugar adecuado de Rusia en el equilibrio de poder europeo. Las negociaciones deben comenzar, antes de que se produzcan trastornos y tensiones que no serán fáciles de superarindicó.

Añadió que, más allá del “heroísmo” ucraniano, hay que ver la situación desde la “realpolitik”: el ideal sería que Ucrania se convirtiera un estado neutral de amortiguación y no la frontera de Europa. Recordó que Rusia ha sido una parte esencial de Europa durante 400 años y garante de la estructura de equilibrio de poder en momentos críticos. Los comentarios de Kissinger hacia el Foro Económico Mundial se dan en un contexto de cruces con sordina y contradicciones entre los Estados europeos sobre el bloqueo a Rusia.

Kissinger había formulado, ocho años atrás, un análisis sobre el conflicto ruso ucraniano, y a pesar del tiempo que ya pasó desde su primera publicación, sus puntos se encuentran vigentes. Lo hace saber, lo enrostra.

LAS PREDICCIONES. Sin dogmatismos, precisó en aquel entonces que los incentivos de la Federación de Rusa para volver a ser un “imperio” son cada vez menores. El mapa mundial actual le impide proyectarse nuevamente en territorio que hace un centenar de años le pertenecía. “Rusia debe aceptar que tratar de forzar a Ucrania a convertirse en un estado satélite, y por lo tanto, mover nuevamente las fronteras de Rusia, condenaría a Moscú a repetir sus históricos procesos recíprocos de presión con Europa y los Estados Unidos”.

Sin embargo el significado de Ucrania para Occidente y Oriente es distinto. Mientras que Occidente ve a ese país como parte del “mundo libre”Rusia nunca va a considerar a Ucrania como un país “extranjero”: su historia comenzó ahí y se extendió durante varios siglos. “Algunas de las más importantes luchas por la libertad rusa- comenzando por la Batalla de Poltava en 1709- fueron libradas en suelo ucraniano. La Flota del Mar Negro -el medio de Rusia para proyectar poder en el Mar Mediterráneo- tiene su base a largo plazo en Sebastopool, en Crimea”, recordó el ex funcionario.

En aquél ensayo, Kissinger indicó que la composición ucraniana estaba dividida entre esos parámetros: Ellos viven en un país con una historia compleja y una composición políglota. La parte occidental se incorporó a la Unión Soviética en 1939, cuando Stalin y Hitler repartieron el botín. Crimea, el 60 por ciento de su población es rusa, pasó a formar parte de Ucrania recién en 1954,cuando Nikita Jruschov, ucraniano de nacimiento, la otorgó a Ucrania como parte de la celebración del tricentenario de un acuerdo ruso con los cosacos”.

A pesar de esta división, las poblaciones ucranianas y rusas comparten gran parte de sus valores culturales. “Occidente es mayoritariamente católico; Oriente (el este) es gran parte ortodoxo rusoEl occidente habla ucraniano; el oriente habla principalmente ruso. Cualquier intento de un ala de Ucrania de dominar a la otra, como ha sido el patrón y la tendencia histórica; conduciría eventualmente a una guerra civil o una rupturaTratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hundiría durante décadas cualquier posibilidad de llevar a Rusia y Occidente, es decir a Rusia y Europa, a un sistema internacional cooperativo”.

Vale subrayar mentalmente esa última palabra.

La Ucrania independiente tiene pocos años y fue conformada como una sola Nación bajo decisiones no consensuadas. “La política de la Ucrania posterior a la independencia demuestra claramente que la raíz del problema radica en los esfuerzos de los políticos ucranianos por imponer su voluntad a las partes recalcitrantes del país, primero por una facción, luego por la otra” a lo que Kissinger agregó: “esa es la esencia del conflicto entre Viktor Yanukovich y su principal rival, Yulia Tymoshenko. Representan las dos alas de Ucrania y no han estado dispuestos a compartir el poder. Una política sabia de EEUU hacia Ucrania buscaría una manera de que las dos partes internas del país cooperen entre sí. Debemos buscar la reconciliación, no la dominación de una facción”.

Sin embargo, el enfrentamiento entre Rusia y Occidente, encabezado por los Estados Unidos, propone una acción de contraste interno, arremetiendo contra la política soberana ucraniana, y atrasando con lineamientos de Guerra Fría que no se adecuan al nuevo tablero mundial. “Putin debería darse cuenta de que, cualesquiera que sean sus quejas, una política de imposiciones militares produciría otra Guerra Fría. Por su parte, Estados Unidos necesita evitar tratar a Rusia como un rival aberrante y maligno para pasar a enseñar diplomática y pacientemente las reglas de conducta establecidas por Washington”.

RUSIA, Y EUROPA. Cabe señalar, desde estas Fuentes, que con el ataque de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra las fronteras rusas, se disparó un enfrentamiento militar con graves consecuencias económicas pero con posturas distintas a las que los enfrentaron en el pasado. La nueva situación evidencia una pulseada entre la economía financiera encarnada por el bloque anglosajón y la multipolar cuya cúspide es el bloque euroasiático. En ese marco, la economía europea ha quedado enlazada a la táctica militar ¿advenida en estrategia?

Las sanciones impulsadas por los Estados Unidos contra Rusia pueden interpretarse como un impacto sobre Europa. Lo hemos visto en estas páginas.

Las últimas horas nos demuestran que el análisis del estratega se encontraba acertado (si se percibe el panorama desde el Norte), pues ha quedado de lado la diplomacia política para dar lugar a ataques militares y sanciones económicas, que vuelven a proponer dividir a la nación ucraniana, haciendo uso de sus diferencias internas en favor de la acumulación rentística.

Tras recorrer las advertencias, leamos juntos el nuevo material impuesto por el objetable y lúcido pensador. Como sabemos de la pasión del lector por estos asuntos, incluimos el texto completo:

CÓMO EVITAR UNA GUERRA MUNDIAL

Por Henry Kissinger *

La Primera Guerra Mundial fue una especie de suicidio cultural que destruyó la eminencia de Europa. Los líderes europeos caminaron sonámbulos –en palabras del historiador Christopher Clark– hacia un conflicto en el que ninguno de ellos habría entrado si hubieran previsto el final de la guerra mundial en 1918. En las décadas anteriores, habían expresado sus rivalidades creando dos conjuntos de alianzas cuyas estrategias se habían vinculado por sus respectivos calendarios de movilización. Como resultado, en 1914, se permitió que el asesinato del príncipe heredero de Austria en SarajevoBosnia, a manos de un nacionalista serbio, se convirtiera en una guerra general que comenzó cuando Alemania ejecutó su plan general para derrotar a Francia atacando a la neutral Bélgica en el otro lado. Fin de Europa.

Las naciones de Europa, insuficientemente familiarizadas con la forma en que la tecnología había mejorado sus respectivas fuerzas militares, procedieron a infligirse una devastación sin precedentes entre sí. En agosto de 1916, después de dos años de guerra y millones de bajas, los principales combatientes de Occidente (Gran Bretaña, Francia y Alemania) comenzaron a explorar perspectivas para poner fin a la carnicería. En el Este, los rivales Austria y Rusia habían extendido antenas similares. Debido a que ningún compromiso concebible podía justificar los sacrificios ya realizados y porque nadie quería transmitir una impresión de debilidad, los distintos líderes dudaron en iniciar un proceso de paz formal. Por lo tanto, buscaron la mediación estadounidense. Las exploraciones realizadas por el coronel Edward House, emisario personal del presidente Woodrow Wilson, revelaron que una paz basada en el statu quo ante modificado estaba al alcance de la mano. Sin embargo, Wilson, aunque dispuesto y eventualmente ansioso por emprender la mediación, estuvo retrasado hasta después de las elecciones presidenciales en noviembre. Para entonces, la ofensiva británica de Somme y la ofensiva alemana de Verdun habían sumado otros dos millones de bajas.

En palabras del libro sobre el tema de Philip Zelikow, la diplomacia se convirtió en el camino menos transitado. La Gran Guerra se prolongó durante dos años más y cobró millones de víctimas más, dañando irremediablemente el equilibrio establecido en EuropaAlemania y Rusia fueron desgarradas por la revolución; el estado austrohúngaro desapareció del mapa. Francia se había desangrado. Gran Bretaña había sacrificado una parte significativa de su joven generación y de sus capacidades económicas a los requisitos de la victoria. El punitivo Tratado de Versalles que puso fin a la guerra resultó mucho más frágil que la estructura que reemplazó.

¿Se encuentra el mundo de hoy en un punto de inflexión comparable en Ucrania, ya que el invierno impone una pausa en las operaciones militares a gran escala allí? He expresado repetidamente mi apoyo al esfuerzo militar aliado para frustrar la agresión de Rusia en Ucrania. Pero se acerca el momento de construir sobre los cambios estratégicos que ya se han logrado e integrarlos en una nueva estructura para lograr la paz a través de la negociación.

Ucrania se ha convertido en un estado importante en Europa Central por primera vez en la historia moderna. Con la ayuda de sus aliados e inspirada por su presidente, Volodymyr ZelenskyUcrania ha bloqueado a las fuerzas convencionales rusas que han estado dominando Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Y el sistema internacional, incluida China, se opone a la amenaza de Rusia o al uso de sus armas nucleares.

Este proceso ha discutido los problemas originales relacionados con la membresía de Ucrania en la OTAN. Ucrania ha adquirido uno de los ejércitos terrestres más grandes y efectivos de Europa, equipado por Estados Unidos y sus aliados. Un proceso de paz debería vincular a Ucrania con la OTAN, como quiera que se exprese. La alternativa de la neutralidad ya no tiene sentido, especialmente después de que Finlandia y Suecia se unieran a la OTAN. Por eso, en mayo pasado, recomendé establecer una línea de alto el fuego a lo largo de las fronteras existentes donde comenzó la guerra el 24 de febrero. Rusia arrojaría allí sus conquistas, pero no el territorio que ocupaba hace casi una década, incluida Crimea. Ese territorio podría ser objeto de una negociación tras un alto el fuego.

Si la línea divisoria de antes de la guerra entre Ucrania y Rusia no puede lograrse mediante el combate o la negociación, podría explorarse el recurso al principio de autodeterminación. Los referéndums supervisados ​​internacionalmente sobre la autodeterminación podrían aplicarse a territorios particularmente divisivos que han cambiado de manos repetidamente a lo largo de los siglos.

El objetivo de un proceso de paz sería doble: confirmar la libertad de Ucrania y definir una nueva estructura internacional, especialmente para Europa Central y Oriental.

Eventualmente, Rusia debería encontrar un lugar en tal orden.

El resultado preferido por algunos es una Rusia impotente por la guerra. No estoy de acuerdo. A pesar de toda su propensión a la violencia, Rusia ha hecho contribuciones decisivas al equilibrio global y al equilibrio de poder durante más de medio milenio. Su papel histórico no debe ser degradado. Los reveses militares de Rusia no han eliminado su alcance nuclear mundial, lo que le permite amenazar con una escalada en Ucrania. Incluso si esta capacidad disminuye, la disolución de Rusia o la destrucción de su capacidad para la política estratégica podría convertir su territorio que abarca 11 zonas horarias en un vacío disputado. Sus sociedades competidoras podrían decidir resolver sus disputas por medio de la violencia. Otros países podrían buscar expandir sus reclamos por la fuerza.

Mientras los líderes mundiales se esfuerzan por poner fin a la guerra en la que dos potencias nucleares se enfrentan en un país con armamento convencional, también deben reflexionar sobre el impacto de este conflicto y sobre la estrategia a largo plazo de la incipiente inteligencia artificial y de alta tecnología. Ya existen armas autónomas, capaces de definir, evaluar y apuntar a sus propias amenazas percibidas y, por lo tanto, en condiciones de comenzar su propia guerra.

Una vez que se cruce la línea en este ámbito y la alta tecnología se convierta en armamento estándar, y las computadoras se conviertan en los principales ejecutores de la estrategia, el mundo se encontrará en una condición para la cual aún no tiene un concepto establecido. ¿Cómo pueden los líderes ejercer el control cuando las computadoras prescriben instrucciones estratégicas en una escala y de una manera que inherentemente limita y amenaza el aporte humano? ¿Cómo se puede preservar la civilización en medio de tal vorágine de información, percepciones y capacidades destructivas contradictorias?

  • Ex secretario de Estado de los Estados Unidos. Autor de los libros Orden Mundial y China, entre otros.

UN DÓLAR FRÍO. Bien, verá que se trata de una pieza sin desperdicio. Los dos últimos párrafos, certeros, erizan la piel. Pero vamos a insertar algunos elementos significativos que contribuyen a entender, desde otro perfil.

Por un lado, el presidente Xi Jingpin acaba de realizar una visita a Arabia Saudita. Allí enlazó a la monarquía con la Franja y la Ruta. Se trata de una conexión clave que aproxima al hasta poco tiempo atrás aliado de los Estados Unidos a la Organización de Cooperación de Shangai (OCS). Y también asumió el compromiso de “importar petróleo crudo de manera constante y en grandes cantidades”.

Eso no es todo: A partir de ahora, dijo el jefe de Estado, China utilizará el yuan para el comercio de petróleo a través de la Bolsa Nacional de Gas y Petróleo de Shangai. Mientras el balón cautivaba todas las miradas en QatarXi aprovechó el acuerdo con los saudíes para hablar a la región: invitó a los países del Golfo Pérsico a seguir ese camino. Sin dejar de mirar los partidos, todos los referentes con turbante, lo escucharon. Esto fue calificado por algunos analistas como “El inicio de la era del petroyuán”.

La evolución de los acontecimientos nos remite al primer párrafo de este texto. Pues, paradoja de paradojas, el lector recordará que fue Henry Kissinger, junto a su presidente Richard Nixon, el que hace tanto tiempo (1971) impuso al dólar como moneda de intercambio mundial. Durante todas estas décadas, a punta de pistola, el Norte recibió un fenomenal ingreso extra; ahora, como el mismo bloque anglosajón devaluó la idea euroasiática de relevar la moneda estadounidense por el euro, hacen su irrupción el yuan y, claro, el rublo. No sólo para los combustibles: Xi coincidió con el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz Al Saud, en el Palacio Al-Yamamah, en abordar conjuntamente “comunicaciones 5G, nueva energía, actividades espaciales y economía digital”.

Desde otro lugar físico, ya que no espiritual, el presidente Vladimir Putin metió la cuchara. Mientras Xi hacía de las suyas en Ryad, el ruso afirmaba en Biskek, capital de Kirguistán, que “El trabajo se ha acelerado en la transición a las monedas nacionales en acuerdos mutuos. Ha comenzado el proceso de creación de una infraestructura de pago común e integración de los sistemas nacionales para la transmisión de información financiera”. Lo hizo ante el Consejo Económico Supremo de Eurasia, el órgano práctico de la Unión Económica Euroasiática (UEE). Allí le prestaron mucha atención sus colegas de Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Armenia.

¿Y el dólar frío? No sólo está empezando el invierno en el Hemisferio Norte. Se trata de uno de los más potentes de la historia, con mínimos peligrosos muy por debajo de cero, suficiente para causar congelación en cuestión de minutos. Cuando usted lea esta nota, tras las celebraciones navideñas, varias regiones estarán disfrutando de temperaturas menores a los 20 grados bajo cero. Sin el gas ruso, los pueblos se verán en problemas para afrontarlas. Los Estados miembros de la Unión Europea (UE) dicen estar desplegando un arsenal de medidas para reducir el consumo y ofrecer opciones, aunque les cuesta informar sobre un programa integral que satisfaga al conjunto.

GRACIAS. Seguramente ya es tiempo de alguna infusión alejada del alcohol que campeó en los brindis de las últimas horas. Esto implica cierta introspección después de un año bien variado. Quien escribe desea saludar con el corazón, aunque a través del teclado, a todos aquellos que disfrutaron, coincidieron y polemizaron con estas Fuentes Seguras durante el 2022. Este periodista, recorriendo el material ofrecido semana a semana con el objetivo de preparar una edición libro para Fabbro, evalúa que no es necesario desdecirse ni aclarar porque las coberturas, los análisis y los anticipos, pueden releerse sin generar rubor.

Como colofón, a modo de presente navideño, quien escribe ofrece escuchar los más recientes diálogos sobre el panorama internacional. Con Walter Formento aquí y con Hernando Kleimans acá. Haga click y fíjese. 

Estamos mirando juntos un mundo en construcción. Y lo hacemos desde esta región; desde el Pueblo y desde el Sur.

Feliz Navidad.

  • Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal

Pinturas. Banderas de la Organización de las Naciones Unidas, de la Federación de Rusia, de la República Popular China, del reino de Arabia Saudí, de Kirguistán y de la Argentina. Para pensar: por qué la nota abre con el emblema de la ONU y cierra con la albiceleste.

Fuente: Radio Gráfica