(Por Estefanía Cendón) La psicóloga y directora de Nodal, Emilia Trabucco, junto al periodista y director de Motor Económico, Raúl Dellatorre, participaron del Foro de Ideas Transformar Argentina. Los proyectos estratégicos de China y Estados Unidos, la soberanía regional y la conformación de nuevas alianzas en debate.
Bajo el nombre «China-BRICS nuevos escenarios», la nueva convocatoria del Foro de Ideas Transformar Argentina fue desarrollada en el marco de los 10 años que cumple Motor Económico. «¿Qué Argentina queremos y podremos construir después de Milei?», señaló al inicio de la charla Marcelo Cabeza, integrante de la coordinación del encuentro junto a los periodistas Antonio Muñiz y Héctor Sosa.
«Somos un multimedio que logró alcanzar a más de 300.000 seguidores entre todas sus plataformas. Es interesante analizar la experiencia de Emilia Trabucco y Raúl Dellatorre en su viaje a China para ayudar a desentrañar qué representa hoy China para la Argentina», expresó Sosa, editor general de Motor Económico, y quien estuvo a cargo de la presentación de ambos expositores.
*Mirada local, proyección global
«Conocemos el esfuerzo político y militante de sostener espacios como Motor», destacó Trabucco al comienzo de su intervención. «Desde Nodal venimos planteando esta disputa entre dos proyectos estratégicos como el de Estados Unidos y China, un proceso que excede a los estados nación. También, estamos muy atentos a lo que sucederá este domingo en las elecciones en Brasil, lo que implicará transformaciones para toda la región», contextualizó.
La analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) remarcó la necesidad de «profundizar en el análisis de qué rol cumplen las nuevas tecnologías». «La primera pregunta que debemos hacernos es cuán lejos estamos de construir soberanía en términos regionales. Tenemos que pensar cómo

América Latina se posiciona en este mundo, cómo hacerlo con proyectos políticos orientados al bienestar de las mayorías trabajadoras», remarcó.
«Estamos terminando de procesar todo lo que vimos en China. Un país que logró sacar a millones de la pobreza y posicionarse a nivel mundial mediante un desarrollo industrial atado a las nuevas tecnologías, integrado a la vida de 1.400 millones de personas», puntualizó la psicóloga.

*China-Estados Unidos
Con respecto a la disputa China-Estados Unidos, aportó Trabucco: «Estados Unidos sigue siendo una potencia mundial, pero en crisis. China no tiene un posicionamiento imperialista en términos bélicos, no viene a resolver los problemas internos de ninguna nación. Con respecto a la Argentina, China es el segundo socio comercial para nuestro país después de Brasil».
A continuación, la Magíster en Seguridad compartió una serie de gráficos bajo el título «Nuevas tecnologías a favor de los procesos productivos». En el mismo se analizan diversos eslabones, seis en total, que van desde los insumos; energía; semiconductores; cómputos; redes y datos; hasta la definición de modelos. A partir de estos apuntes la analista arrojó una serie de conclusiones sobre el posicionamiento Chino y Norteamericano en términos tecnológicos.
«China trabaja sobre el ‘estado plataforma’, un estado que centraliza las decisiones sobre cómo se conduce la revolución científico- tecnológica. En contraposición, en el caso de USA vemos una mayor participación del sector privado», señaló la referente de Nodal, para luego añadir: «Si analizamos cada uno de los seis eslabones, hay una especie de empate técnico entre Estados Unidos y China. Si bien cada eslabón tiene su cuello de botella, el estado Chino en su último plan quinquenal trabaja el pensamiento estratégico en el largo plazo, mediante un estado claramente accionista».
«Más allá de las disputas en términos discursivos, es importante conocer la penetración China en nuestra región. De hecho, hoy la disputa de USA a nivel local es contra China, el control de tecnologías, la instalación de bases militares y el control de los puertos», indicó Trabucco. Finalmente, la especialista concluyó: «En este contexto, China se destaca porque logró ser un país donde el estado se preocupa por disminuir las desigualdades sociales: la tecnología puesta al servicio de la política pública».
*¿Y Argentina?
«Es importante pensar estratégicamente tanto la región como lo que sucede en el mundo.
Hoy vivimos un proceso de desinversión absoluto en el gobierno de Milei, estamos yendo a contramano. Poder reflexionar sobre estos temas marca la importancia de pensar en términos de soberanía política y tecnológica un país donde quepamos todos los argentinos», aportó María de los Ángeles Sacnun,la ex senadora nacional por el FDT y fundadora del espacio Modelo Santafesino, quien participó del encuentro.

DELLATORRE
«¿Desde qué lugar Argentina se integrará al mundo? No terminamos de entender que hemos perdido hasta los valores más básicos y qué queremos como sociedad, una sociedad rota e individualista. Es necesario analizar la relación Argentina-América Latina y nuestra integración al mundo», indicó Raúl Dellatorre al comenzar su intervención.
El director de este medio señaló la primera década del S.XXI como «uno de los procesos más ambiciosos de integración regional, con figuras claves como Chávez, Lula, Evo Morales y Néstor Kirchner». «Aquel proceso no se agotó en el ‘No al ALCA», el concepto de independencia económica y soberanía política estaban compenetrados en esta alianza regional.

Una alianza de países que buscaban salir de la trampa de la dependencia económica de Estados Unidos», puntualizó.
«Por entonces se habló mucho de lo financiero y también de infraestructura, así como de conexion teritorrial a través de obras. Esta alianza quedó frustrada: USA utilizó fuerzas locales y externas para destruir esos modelos de crecimiento. Lula es el único que sobrevive a ese proceso, pero pagando un costo enorme. Esta es una etapa para analizar a fondo como proceso de integración», distinguió el periodista.
*Estrategias de dominación
El editor de Página 12 marcó que la misma derrota del modelo de integración regional que prosperó a inicios del S.XXI hizo que «el propio
Estados Unidos cambiara su método de intervención en nuestro país: utilizó un arma más letal que es dominar la cabeza de la gente».
«Tras el fracaso de la integración regional, hay tres factores centrales en la dependencia con Estados Unidos. En primer lugar, la dependencia de los capitales extranjeros, algo que se ve claro en el gobierno de Milei: conseguir dólares para pagar la deuda. En segundo lugar, el aporte norteamericano fue eliminar la capacidad de generar infraestructura que pueda brindar servicios a la población en general», referenció el analista internacional.
«Desarrollar la propia infraestructura es uno de los pilares de la construcción de un nuevo país integrado y de conexión con el mundo», aseguró el economista, para luego identificar: «El tercer pilar que marca la dependencia con Estados Unidos es de índole tecnológico. La dependencia de capitales internacionales que desarrollan su propia tecnología. Recordemos que un país con energía barata es necesario para el desarrollo de una nación».
*¿Cómo nos posicionamos?
Una vez anunciados los ejes que sostienen la dependencia con Estados Unidos, Dellatorre contextualizó: «Para Argentina China es una potencia financiera y tecnológica muy grande. En otro orden, hasta ahora no se ha logrado la participación que se deseaba en relación a los BRICS». «Otro tema a debatir es cómo se plantea la deuda con el FMI, por lo que es importante lograr una salida política del endeudamiento, cortando así la dependencia de nuestro país», agregó.
«Este modelo y el actual presidente nos llevan a plantear un debate profundo que debería conducir a que la Argentina abra nuevas alternativas de solidaridad internacional»,
aseguró el periodista, tras lo que mencionó a los BRICS, China, Rusia y los países árabes. Finalmente, concluyó: «Debemos construir un proyecto nacional de desarrollo, de independencia económica y soberanía política».
Al cierre de la charla Cabeza aseguró que se requieren «audacia e imaginación» para construir un proyecto de desarrollo nacional. En sintonía, Muñiz abrió un interrogante al público: «¿Cómo encaramos un modelo que pueda contrarrestar la influencia de EE.UU sobre nuestro país? ¿Cómo lo hacemos desde un proyecto de desarrollo popular?».