Edición n° 3389 . 03/03/2026
Logos finales-01

Enchastrados

“Yo al pecado no le tengo miedo,le tengo miedo a la corrupción,que te va viciando el alma y el cuerpo”.
Papa Francisco

(por Carlos Caramello/ Motor Económico ) Peones de un puñadito de amos. Todos. Asalariados que registran en esa escueta nómina que gatillan los poderosos. Las identidades políticas no tienen nada que ver (esa te la debo); las ideologías -si pudiesen existir en estos tiempos líquidos-, menos. Es ahí donde se oficia la obediencia de vida, en las oficinas de torres con vidrios espejados y alfombras mullidas. Ahí los pasos no se escuchan, pero se graban todas las conversaciones.

Legisladores golondrinas; jueces a sola firma; periodistas desmemoriados…todos más sucios que factura de mecánico; todosclavados como mariposas a una plancha de corcho para ser utilizados o exhibidos en el instante preciso. Células dormidasde una Guerra Fría contra el pueblo usados como el cuento del Hombre de la Bolsa a la hora de aterrorizar niños. Pedagogía del apriete.

Porque no sólo con divisas se corrompe al hombre. Debe haber grabaciones, fotos, videos, mensajes de texto rescatados, vicios… Material probatorio de ese instante en el que,el objeto de cohecho, es seducido y vencido por el poder. Plata y data yuxtapuestos para ejercer la presión necesaria que obligue a entregarse. La manzana rodeada.

Ese es el mundo en el que se mueven las grandes decisiones. Las que afectan a la mayoría y, sin embargo, son tomadas por unos pocos, a favor de otros menos. El advenimiento de las técnicas de marketing a la política y lo cada vez más oneroso de las campañas para las elecciones ha logrado que a esos puestos de decisión lleguen sólo aquellos “dirigentes” que el poder financia y apaña. A eso, súmale los consumos problemáticos y la ecuación cierra perfecta.Palo, billetera y merca.

El resto de los dirigentes son raras avis que, por falta genuina de recursos, limitaciones de número y, en algún caso, por malas decisiones tácticas o estratégicas, van viendo disminuida su capacidad de moderar siquiera la voracidad de los poderes fácticos y la genuflexión de quienes los sirven.

Siempre pasó, dirán. Desde el Congreso de Tucumán a esta parte. Mentira. Había corruptelas, seguramente. Es muy probable que pasaran algunas cosas en el fondo. Pero en las formas no se ha visto nunca nada como hoy:esa falta de vergüenza a cielo abierto, esa corrupción exhibida como un blasón no existía hasta hace bien poco. Y tampoco el laissez fairede la sociedad. El siga siga. Los hombros encogidos frente a absolutamente todo. A mí no me va a pasar… Ahhhh, no sé, a mí no me interesa la política.

En el mismo lodo

Cuando luego de romper el bloque opositor, la senadora Carolina Moisés, de origen justicialista, fue elegida vicepresidenta primera del Senado, los observadores creyeron haberlo visto todo pero hicieron bien en no irse porque dos días más tarde, en la Cámara alta, hubo peronistas votando la nueva Ley de Glaciares. Personas íntimamente ligadas al partido. Por ejemplo, el ex gobernador sanjuanino Sergio Uñac. Reitero:sólo por citar un ejemplo.

¿Ejemplo de qué?, preguntará usted. De lo que se sostiene desde el comienzo de la nota: los compromisos que adquieren los dirigentes políticos cuando son “convencidos” por las grandes corporaciones o los Fondos Buitre. Compromisos que son “para siempre”. Seguramente Uñac no le pudo decir a la Barrick Gold, “Bueno, che. Hasta acá llegamos… yo ya no soy gobernador, me abro, amigos como siempre”. Hay un jueguito perverso. Y uno imagina que es lo mismo que intentar decirle a Pablo Escobar Gaviria: “no, che, no vendo más… algún gramo los fines de semana pero, el resto, no… tengo ganas de volver a estudiar danza, ¿viste?”. Hay pactos que son para siempre. Que te acompañan hasta la tumba. Plata o plomo. ¿Usted cree que hay mucha diferencia entre el Cartel de Tijuana y una Mega Petrolera? Mire lo que está pasando en el mundo… en Venezuela, en Irán…

Cuento esto para pensar por dónde pasa esa macro corrupción que no provoca que la sociedad se santigüe como lo hace frente a un dealer barrial o a un pibe chorro. El affaire fentanilo contaminado, del que el ministro de Salud, Mario Lugones, es responsable directo, le costó la vida a 124 personas. Los asesinados por menores de 16 años en 2025 fueron cinco. Ah, pero, lo que hay que tratar es la baja en la edad de imputabilidad. Y es que la mayor parte de los dirigentes políticos están sobregirados en la columna del debe y, por lo tanto, se vuelvan lábiles y mansos.

La Justicia Miope

Lo mismo pasa en la Justicia. Y no voy a hablar del fiscal Storcionelli, imputado por extorsión y asociación ilícita; un tipo que fue capaz de espiar a un abogado amigo para armarle una causa y que hoy anda sonando para ocupar el Ministerio que va a dejar Cúneo Libarona (bueno che, alguna vez lo va a dejar). Digo de los Supremos, sin ir más lejos. Dos de ellos puestos a dedo por Macri (y por Clarín), que entraron por la ventana de un DNU pero luego fueron confirmados por el Senado gracias a los buenos oficios de Miguel Pichetto, y el tercero con pasado turbio.

Empecemos por el actual presidente de la Corte, Horacio Rosatti, denunciado oportunamente por enriquecimiento ilícito, causa en la que, luego de muchas vueltas, fue sobreseídopor la Cámara Federal de Casación Penala cuyos jueces y vocales, Rosatti había favorecido con decisiones. Recordemos también que Rosatti y su vocero y operador Silvio Robles estuvieroncomplicadospor unos chats con Marcelo D’Alessandro, por entonces ministro de Justicia y Seguridad porteño, en los que conspiraban para que el senador rionegrino Martín Doñate no integrara el Consejo de la Magistratura y también para favorecer a la Ciudad con un fallo de la Corte sobre coparticipación.

Carlos Rosenkrantz, hombre de Clarín si lo hay (fue el abogado del diario en el litigio por la Ley de Medios ante la Corte) tiene una vastísima trayectoria … de contactos. El más sobresaliente, su amistad con Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, célebre prófugo de la Justicia nacional que luego de vivir 4 años en el Uruguay, fue sobreseído de la causa por amenazas a dos empresarios.

Para terminar, Ricardo Lorenzetti, un hombre que en los años ´90s fue denunciado por haber sido apoderado y socio de las gerenciadoras que saquearon la mayor obra social del país, el PAMI, en beneficio propio. También en su haber tiene un accidente de tránsito en 2016 en el cual murió un joven de 25 años. En esa oportunidad, la madre y la pareja de la víctima manifestaron su voluntad de que no continuara la acción penal.

Políticos, empresarios, periodistas (no voy a volver sobre las imágenes de Yoni Viale interrumpiendo una entrevista con el Presidente porque Santiago Caputo lo amonesta por una pregunta y él pide disculpas). Botones de muestra de una democracia herida en su costado más íntimo y a la vez significativo, que es el honor. Mientras las campañas políticas se vuelvan cada vez más caras y las operaciones más y más necesarias, la posibilidad de participar del ajedrez democrático sin un buen sponsores lejana, casi nula. Y, entonces, mandan los que pagan. Y a esos les convienen brutos, inútiles, codiciosos, frágiles, enfermos, adictos, quebrados… sencillos de manejar. Los que nunca van a decir que no, no importa el tamaño del crimen político que tengan que cometer.

Las nuevas monarquías

Hay que soltar. Esa desesperación por conservar el poder a como dé,es demencial. Y lastima, hiere. A la credibilidad. A la política. A la democracia… o lo que queda de ella. No se puede estar todo el tiempo hilando e hilando. La rueca se recalienta. La lana empieza a quemarse. El olor es desagradable. Bajo el paraguas de encontrar soluciones para el pueblo, dirigentes de todos los partidos, incluso de esa entente extravagante que es La Libertad Avanza, se juntan para rosquear, y más. Auto-conservación le dicen.

Personas que no podían ni verse, hacen pactos. Dirigentes que no pasan por el tamiz del olvido, piden al pueblo una especie de indulto o de amnesia; veteranos de varios saltos con garrocha de un Partido a otro nos explican los valores de la lealtad. ¡Larguen, muchachos! No les creen ni el bendito. Han sido excomulgados. Es inútil que se arrodillen ante la hostia.

La encuesta Latam Pulse, iniciativa de AtlasIntel y Bloomberg, aparecida esta semana y realizada sobre 4.761 casos muestra que no hay ningún dirigente, ni en funciones ni que haya gobernado en la última década, que no de negativo en la sumatoria. El mejor posicionado es Axel Kicillof con menos 13 puntos porcentuales pero en una meseta de imagen negativa y un crecimiento positivo de 4 puntos en un mes. Mientras que la imagen negativa del presidente Milei, 57%, es 5 puntos más alta que el mes anterior.

Mauricio Macri, que ha vuelto a las andadas haciendo producciones especiales para mostrar como que está cerca del pueblo, tiene 41 puntos porcentuales negativos. Karina Milei, que sueña con una presidencia luego de la segunda de su hermano, tiene -48 puntos porcentuales. Y Alberto Fernández, que anda por ahí opinando después de realizar un gobierno para el olvido, tiene 74 puntos porcentuales negativos. Pero, lo más preocupante, el 78,7% de los entrevistados (casi 4000 personas) creen“que las organizaciones criminales controlan esferas importantes de la política y del sistema judicial en su país”.

Así que larguen. La gente ya se avivó. Se les nota mucho. Al poder hay que abrazarlo y ejercerlo dentro de los límites constitucionales, si de verdadsonlos republicanos que dicen ser. El resto navega entrelos resabios monárquicos, donde el poder hereditario no atraviesa las instancias de legitimación y los intentos autoritarios de llevarse puestoscualquier lógica de legalidad y justicia. Y eso no puede terminar bien.

El Mini Me de Trump

Así como el Dr. Evil, mítico enemigo del agente Austin Powers (la sátira sobre espías creada por Mike Myers) tiene una versión reducida de sí mismo conocida como Mini Me, Donald Trump, archienemigo del mundo todo, ha conseguido su propia copia minúscula conocida como Javier Milei. “Yo hago puchero, ella hace puchero, yo hago ravioles, ella hace ravioles… ¡Qué país!”, decía la querida China Zorrilla en “Esperando la Carroza”. Y perdón por andar tan cinematográfico pero ocurre que la apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso resultóun paso de comedia con visos patéticos, calcada del discurso del Estado de la Unión que la semana pasada presentó el presidente de los Estados Unidos.

Titula el New York Times: “En un discurso en el que abundó la teatralidad, el presidente Trump tachó a los demócratas de locos y antipatriotas”, poniendo el acento en el acting del Blondo Mandatario y no en la información ni en las cifras ya que mintió descaradamente.Dijo, por ejemplo, que los medicamentos habían bajado “un 300%, 400%, 500%, 600% y más”, cosa matemáticamente imposible, además de que los precios siguieron subiendo. También que “En 12 meses, he logrado más de 18 billones de inversiones globales”, dato que desmiente la oficina de prensa de la Casa Blanca que tiene el cálculo en 9,7 billones de dólares), incorporando, claro, muchos logros de la gestión anterior.

La verdad es que uno no sabe si el Papadas lo copia a Trump o viceversa. Pero lo del domingo a la noche podría haberse titulado “En un discurso en el que abundó el stand up, el presidente Milei tachó a los opositores decavernícolas, ignorantes, chorros, parásitos y hasta golpistas”. Además insistió en que Cristina Fernández iba a seguir “presa” (ante la cara impávida de los tres miembros de la Corte Suprema que, por sus ausencia de gestos, debían tener una buena mano de póker); falseó datos de la economía; interpretó otros a su favor a pesar de que demuestran la profundidad de la crisis (como los del crecimiento de la AUH a la que el gobierno incorporó 600.000 criaturas) y se peleó como un chico con algunos diputados como la socialista Miryam Bergman.

Hago el show para no tener que hablar del desastre”, parecía anunciar el Presidente desde la altura que le conferían dos tarimas superpuestas, mientras la claque libertaria que ocupaba los balcones, deliraba a cada insulto y cantaba “tobillera, tobillera”. Al respecto, Mario Riorda, experto en comunicación política y docente internacional sobre esa temática, definió el de Milei como un “discurso de incivilidad” y explicó que ese tipo de alocuciones “abarcan desde conductas que obstaculizan el intercambio argumentativo, como interrumpir, gritar o hablar por encima de otros impidiendo el debate, hasta el uso de lenguaje vulgar o insultante dirigido a oponentes políticos”. Dijo además que “se expresan en la utilización de epítetos racistas, sexistas, religiosos o políticos, en la negación del derecho a la expresión de minorías, o en la descalificación pública de adversarios”.

Sucios. Embarrados. Corrompidos. Brutales. Eso parecen ser, porque así se exhiben, parte importante de los que hoy llevan las riendas de la Argentina, al menos en la superficie. Y puede que la pátina les dure un ratito. Pero déjenme creer que el pueblo no es eso y que, tarde o temprano, habrá de tronar el escarmiento. “Ojala Dio quiera”.

Carlos Caramello