En plena crisis energética Europa llena los tanques de sus coches con aceite de cocina

A pesar de que sus impactos ambientales pueden ser peores que los de los combustibles fósiles, Europa está vertiendo 17.000 toneladas diarias de aceite de cocina en los tanques de sus vehículos en medio de la crisis de energéticos y alimenticia que vive el mundo.

Es un total de alrededor de 19 millones de botellas de este aceite usado como combustible a pesar de que su precio ha aumentado más que en 2021, como derivación del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Además, un equivalente de 14 millones diarios de botellas de aceite de palma y de soya también son consumidos en Europa y el Reino Unido, principalmente provenientes de Sudamérica e Indonesia, identificó una investigación de la organización Transporte y Medioambiente, aludida en un reportaje de The Guardian.

Los precios de los aceites vegetales se han disparado como consecuencia del conflicto entre Kiev y Moscú, pues Ucrania es el principal suministro de canola de Europa y el principal exportador de semilla de girasol del planeta.

El 58% de la canola y el 9% del aceite de semilla de girasol fueron usados en Europa entre 2015 y 2019 como combustible de vehículos como automóviles y camiones, a pesar de su impacto ambiental mayor al de fuentes energéticas fósiles, como el petróleo.

Uno de los integrantes de la organización, Maik Marahrens, considera que en tiempos de escasez, debería priorizarse la alimentación por sobre el combustible.

Algunas estimaciones, expresa The Guardian, calculan que la cantidad del biocombustible actualmente utilizado podría alimentar a 1.900 millones de personas en el mundo durante un año.

Un estudio de la Alianza Verde identificó, además, que si las tierras del Reino Unido utilizadas para el bioetanol se abrieran a cultivos alimenticios, más de 3,5 millones de personas podrían ser alimentadas al año, lo que reduciría la desnutrición mundial vinculada al conflicto en Ucrania entre un 25 y un 40%.

Las exportaciones ucranianas de granos antes del conflicto con Rusia alcanzaban a alimentar a 125 millones de personas, por lo que sustituir esos volúmenes requeriría el uso de los biocombustibles de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea.

«En un momento en que la guerra de Rusia amenaza a las personas de países menos desarrollados con la inanición, es indefendible seguir aumentando el uso de biocombustible, cortar los biocombustibles es la vía más rápida para atender el hambre global en esta crisis», estimó el director de políticas de la Alianza Verde.

The Guardian también identificó que son decenas los estudios que vinculan la demanda de biocombustibles con el disparo de los precios de los alimentos, debido a que los cultivos dedicados al combustible aumentan la demanda de tierra y reducen el suministro.

Alrededor del 18% de los aceites vegetales del mundo son utilizados para la elaboración del biodiésel, cuyo impacto ambiental podría ser mayor al de los combustibles fósiles por su ligadura con la deforestación.

«El costo de los biocombustibles es mayor que el beneficio de reducir en cualquier medida el aceite. El error que Europa y otros han cometido es que ignoran este costo completamente, actúan como si el uso de la tierra fuera gratuito. La crisis de alimentos en que nos encontramos nos recuerda que esto no es verdad», subrayó el miembro destacado del Instituto de Recursos Globales de la Universidad de Princeton Timothy Searchinger.

Un vocero del Gobierno británico señaló a The Guardian que si bien sólo el presidente de Rusia, Vladimir Putin, puede detener su acción militar en Ucrania, el G7, la Commonwealth y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) deberían aprovechar sus reuniones para buscar soluciones que alivien esta crisis alimentaria.