Elecciones en Chile: Gabriel Boric, el candidato de los jóvenes

A horas de las elecciones presidenciales en el país trasandino el 50 por ciento de los 15 millones de electores está indeciso sobre si acudirá a las urnas.

Por Miguel Sánchez*

«Yo voy a votar pero bastante desilusionado», declara uno de los jóvenes que participó de la revuelta social de octubre de 2019 y que hoy siente que ninguno de los siete candidatos a las elecciones de este domingo recoge las demandas de la calle. Danilo Panes, un sociólogo de 26 años, recuerda que participó de las protestas que estallaron el 18 de octubre de 2019. Después de varios días de manifestaciones secundarias por el alza del precio del pasaje de metro, se fueron sumando más personas hasta generarse una potente revuelta social que dio un giro a la política del país.

En 2011, cuando empezaron las protestas sociales con más fuerza en Chile, Panes también participó de las masivas manifestaciones estudiantiles que se levantaron durante el primer gobierno del conservador Sebastián Piñera (2010-2014) en reclamo de una educación «pública, gratuita y de calidad» para uno de los países donde la gratuidad universitaria no existía.

Cinco años antes, los estudiantes secundarios y su «Revolución pingüina» habían dado un primer aviso de que los jóvenes iban a ser los protagonistas de los cambios sociales en una nación considerada por años un ejemplo de estabilidad económica y social. Pero ahora, a las puertas de una elección presidencial, los candidatos «no logran expresar una alternativa a la medida de lo que el pueblo exigió en octubre», agrega este sociólogo.

Se estima que en Chile el 50 por ciento de los 15 millones de electores está indeciso sobre si acudirá a votar. Con siete candidatos en disputa y propuestas que van desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, ninguno logra convencer de que será capaz de impulsar un cambio para lograr una mayor equidad social, mejor acceso a la salud y la educación, pensiones e igualdad de género.

«Los jóvenes deberíamos ir a votar principalmente porque ya ha sido mucho tiempo de ausencia en lo político al respecto de la juventud, y se entiende porque como juventud estamos decepcionados y decepcionadas de lo que ha sido hasta ahora el modelo», declara Débora Pinto, una psicóloga de 27 años.

Boric, la alternativa 

En medio de un hastío hacia la mayoría de los candidatos, Gabriel Boric, el diputado de izquierda de 35 años, es quien despierta una mayor adhesión entre los jóvenes. Exlíder estudiantil, este ‘milenial’ cambió su imagen de político rockero por una más seria y hoy es uno de los favoritos para ganar la elección.

«Es un candidato que tiene además propuestas nuevas que a los jóvenes les interesan, como por ejemplo, el feminismo y los cambios medioambientales«, señala la actriz Francesca Santoro, en la plaza Italia, rebautizada como «Plaza Dignidad» por los manifestantes que aún se reúnen ahí todos los viernes.  «Boric tiene una fuerza inusitada en los sectores ABC1 (los más acomodados) y particularmente los jóvenes», coincide Mauricio Morales, analista político de la Universidad de Talca.

 El ultraconservador José Antonio Kast -contrario al aborto y al matrimonio igualitario- podría disputar con Boric una segunda vuelta, de acuerdo a sondeos previos. Completan la lista de candidatos la senadora Yasna Provoste, del Nuevo Pacto Social heredero de la Concertación de Michelle Bachelet, Gabriel Sichel, el candidato oficialista de Chile Podemos, Macro Enríquez-Ominami del Partido Progresita (PRO), Eduardo Artés (Unión Patriótica, izquierda) y el libertario Franco Parisi (Partido de la Gente).

El gran despertar 

Redactar una nueva Constitución que reemplace a la heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) fue una de las grandes demandas de las manifestaciones de 2019, canalizadas en un acuerdo político que convocó a un plebiscito para decidir el cambio de la Carta Magna.

«Las movilizaciones del 2019 significaron el gran despertar de nuestro pueblo», sostuvo Rodrigo Hidalgo, un profesor de 28 años, quien junto a Danilo y Débora participan del Movimiento Minga, una organización juvenil que realiza actividades culturales y busca soluciones de vivienda para personas del barrio de San Miguel, en Santiago.

La posibilidad de cambiar el actual modelo neoliberal chileno por medio de una nueva Constitución impulsó a los jóvenes a votar masivamente en el plebiscito que se llevó a cabo el 25 de octubre de 2020, cuando la opción «apruebo» el cambio se impuso con 79 por ciento. Siete meses después, el pasado 15 de mayo, fueron electos los 155 miembros de la Convención Constitucional que el pasado 4 de julio comenzó a redactar la nueva Carta.

«Pero votar por presidente o parlamentarios es menos sexy para los jóvenes. Tenemos puntos suspensivos, porque no sabemos si esos jóvenes que entraron a votar por primera vez (para el plebiscito), que son 1,2 millones, van a volver a votar» el próximo domingo, señaló Axel Callis, analista y director del sitio TuInfluyes.com.

Por su parte Rodrigo Hidalgo, un profesor de historia de 28 años, opinó: «si las propuestas no apuntan a generar un cambio y una transformación en el sistema económico y político también no van a convocar» a muchos jóvenes, dice. 

Fuente: Página 12