Edición n° 2702 . 15/04/2024

El valor de la tierra, el agua y la organización colectiva

Las familias productoras campesinas se organizan para trabajar en condiciones adversas por la crisis climática pero también por el acceso a la tierra.

La distribución de la tierra y el acceso a los diferentes bienes comunes siempre es una problemática en todo el país. En este sentido, la organización y las redes colectivas son las alternativas para superar obstáculos y defender los derechos de quienes producen en las zonas rurales.

Como parte de la Unión de Trabajadores sin Tierra (UST) – Somos Tierra Vía Campesina de Mendoza, Raúl Araujo, dialogó con la radio pública para contar su trabajo como parte de la Federación de Cooperativas Campesinas y de la Agricultura Familiar (Fecocaf): “La Federación pertenece a la línea, tanto administrativa como comercial, de la UST que se inició en el norte de Mendoza, en la localidad de Jocolí, departamento de Lavalle”.

A su vez, explicó cómo han ido creciendo a lo largo de su lucha: “La UST – Somos Tierra Vía Campesina ha seguido progresando, la organización ya va a cumplir 20 años y se ha ido distribuyendo en el resto de la provincia. Es una organización que viene trabajando en todo el territorio de Mendoza con diferentes Cooperativas. Estas Cooperativas forman a su vez la Federación, que es un organismo de segundo grado de asociativismo”.

Al ser consultado sobre la conformación de esta entidad, Raúl Araujo compartió: “Estamos hablando de 7 Cooperativas que forman la Federación, cada Cooperativa está integrada por 12 familias y la organización está conformada por 200 familias en todo el territorio de la provincia. La Cooperativa viene a ser un elemento para poder formalizar el trabajo o la comercialización de lo que producimos”.

El agua y la tierra, bienes escasos

Los orígenes de la UST – Somos Tierra Vía Campesina están vinculados a luchas en defensa de sus territorios, el acceso a la tierra y a los bienes comunes. En este sentido, Araujo contó: “Las banderas iniciales de la organización se fueron trabajando alrededor de poder conseguir tierras para el pequeño productor, para el campesinado”. Porque el problema es la tierra y el agua, entonces muchas familias campesinas o son arrendatarias o son chacareros; o sea pagan un porcentaje por la producción. Para generar producción a largo plazo o para llevar a cabo la agroecología se necesita justamente tierra para que el productor o productora esté asentado a largo plazo. Hace 20 años que venimos trabajando en pos de eso”.

Una de las herramientas fundamentales de la organización, tal como explicó Raúl Araujo, se trata de un logro que les permitió trabajar la tierra de manera cooperativa: “Dentro de la organización tenemos las fincas recuperadas, en las cuales las familias pueden trabajar esas tierras, sin una figura de alquiler o de contrato. Este es otro elemento para poder seguir trabajando la tierra y poder seguir produciendo”.

Finalmente, Araujo describió la situación de la Mendoza que, como muchas regiones del país, se encuentra con problemas hídricos: “Estamos en una región donde el agua es un limitante, hace 12 años que estamos en crisis hídrica, de modo que casi no tenemos agua en los diferentes ríos. Esta problemática no solamente cruza a nuestros productores y productoras, sino también al resto de la provincia. Tengamos en cuenta que todas las actividades productivas e industriales se vienen desarrollando en el 3% del territorio, conocidos como los oasis. Entonces no solamente hay poco sector para producir, sino que también es una limitante la cantidad de agua”.

Fuente: El Portal de las Cooperativas