Edición n° 2649 . 22/02/2024

El programa de Milei para el campo

En representación de Javier Milei, el equipo de transición de agricultura está compuesto por Fernando Vilella, Pedro Vigneau y Germán Paats. ¿Cuál será la direccionalidad en materia de política de gobierno para el sector agropecuario argentino?

Por Matías Strasorier y María Rizzo

Fernando Vilella, un Ing. Agrónomo de 68 años, ex Decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), estuvo a cargo de la dirección del Programa de Bioeconomía y de la cátedra de agronegocios. Es parte del consejo de MAIZAR; es miembro de las Comisiones Directivas de EticAGRO; participa de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno; preside la Fundación Alimentos Argentinos; fue miembro del directorio de IFAMA o IAMA (International Food and Agribusiness Management Association Board of Directors o en español Asociación Internacional de Gestión de Alimentos y Agronegocios).

Aunque posiblemente lo más relevante de su currículum vitae, sea su vínculo con Héctor “Negro” Ordoñez, para muchos el padre del modelo de agronegocios argentino, autor del pensamiento de la Nueva Economía y Negocios Agroalimentarios (NENA). Ambos fueron protagonista de la reforma del plan de estudio de la carrera ingeniería agronómica, para reorientarla en función de los agronegocios; crearon el Programa de Agronegocios y Alimentos y la Maestría de agronegocios y alimentos.

Ordoñez se desempeñó en el ámbito privado gestionando y asesorando empresas como Pioneer, Agrolatina, Novartos, entre otras. También lo hizo en el ámbito estatal, como asesor de Felipe Solá en los ’90, donde se destacó como negociador internacional, creó el Instituto Nacional de Semillas (INASE) en 1991, también fue el creador y coordinador de la Unidad de Agronegocios y Alimentos en dicha Secretaria, en 1994.

Ordóñez fue un adelantado a sus tiempos, observó la economía del conocimiento, el funcionamiento en redes, la irrupción de las nuevas tecnologías y las nuevas formas de gestión e información aplicadas al sector agropecuario. La innovación ocupó un lugar central en su visión del agro, concibiéndola como una responsabilidad del individuo y su capacidad de innovar. Tuvo una postura firme en contra de la intervención estatal, creyendo que el rol del Estado es ser garante de la institucionalidad y legislación para facilitar los agronegocios.

Héctor “El Negro” Ordoñez, falleció en 2006, probablemente nunca imaginó la llegada al gobierno nacional de un presidente como Javier Milei, que exprese tan contundentemente el pensamiento liberal de repulsión a cualquier tipo de intervención estatal, y la defensa de la libertad de mercado como única forma de organización de la sociedad.

La llegada de Vilella a la Secretaría de Agricultura de la Nación, con un programa basado en los agronegocios, la bioeconomía, los biocombustibles y el impulso para una nueva ley de germoplasma, es la llegada del pensamiento de Ordoñez al gobierno nacional.

El equipo de Vilella

En esta etapa de transición de gobierno, el equipo que acompaña a Vilella está compuesto por el Lic. Germán Paats y el Lic. Pedro Vigneau. El primero es economista y productor agropecuario (dueño de Pampa Pork S.A., con su socio Lucas Bullrich); ex presidente de Barbechando y de la Sociedad Rural de Tapalqué; fundador de la red Ser Fiscal. Mientras, Vigneua, licenciado en economía agropecuaria, fue Presidente de la AAPRESID (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa); es miembro de Global Farmmers Network y actual Presidente de MAIZAR (Asociación Maíz y Sorgo Argentino).

La fundación Barbechando es una organización de la sociedad civil (OSC) surgida en 2008 post conflicto agropecuario por la Resolución 125, que trabaja “junto a diputados y senadores nacionales para incidir positivamente en leyes y políticas públicas para el desarrollo del sistema AgroBioIndustrial”, aportando información, propuestas y conocimiento técnico. Su rol fue fundamental en la articulación política en la Legislatura Nacional, lo que se conoce como rosca, básicamente.

Mientras que MAIZAR y AAPRESID son organizaciones de nuevo tipo por cadena, que nuclea actores del sector, en una estructura en red y con la centralidad en la innovación y la tecnología. La cuales presentan un formato diferente las gremiales de la mesa de enlace (SRA, CRA, FAA y CONINAGRO), estructuras del antiguo modelo de producción agropecuaria.

El Programa Agropecuario de Milei y nuestros contrapuntos

El programa que impulsa, o impulsaría, el gobierno electo, está direccionado en los agronegocios, la bioeconomía, la propiedad intelectual, la sustentabilidad y el desarrollo económico. Basado en una estructura productiva de nuevo tipo, en la que conjuga lo virtual, lo real y lo biológico, en función de la producción agroalimentaria. También tiene un asiento principal en el aprovechamiento de la biósfera territorial (clima, suelo, relieve, etc.) y de la proximidad a la Cuenca del Plata como salida al mercado internacional. A lo cual se suma la estructura pública del conocimiento como articulación con universidades y organismos o instituciones públicas (CONICET, INTA, etc.), por más que se reniegue del Estado.

Ante lo cual se presentan algunos contrapuntos de este programa respecto a nuestra propuesta de programa Argentina Productiva, Sustentable, Federal e Inclusiva.

El primer contrapunto es el pensamiento liberal basado en las individualidades o capacidades individuales. En realidad es una apariencia que no deja ver, que lo que hay detrás de cada “producto” es el trabajo social (conocimiento y fuerza de trabajo combinados). Trabajadoras y trabajadores rurales, o “farmmers” (productores) son subordinados a una lógica de extracción cual si fuera una máquina, un robot, o una “starup”,  individualizándolo y enajenándolo de todo lo que lo rodea.

Un segundo contrapunto es el rol del Estado. El programa liberal rechaza la intervención del Estado, relegándolo a un rol de garante de la seguridad jurídica y promotor de innovaciones organizacionales y tecnológicas, las cuales deben desarrollarse exclusivamente en el sector privado, aun cuando se sirve de su estructura pública de I+D. En contraposición con un Estado interviniendo inteligentemente en la economía y el desarrollo, promoviendo derechos y garantizando el acceso al conocimiento, los alimentos, la vivienda y la salud, entre otras garantías para una vida digna de cada argentino y argentina. Pero sobre todo corrigiendo los desequilibrios del mercado en cuanto a distribución de las riquezas socialmente generadas, muchas veces apropiadas por la posición dominante de las grandes empresas (por ejemplo las agroexportadoras).

En tercer lugar, el contrapunto del espacio territorial sobre el cual acciona. El programa liberal, continuado con la disputa histórica, propone el desarrollo agroalimentario en la región central o la Argentina viable, en referencia a las provincias de Buenos Aires, Córdoba (en particular el sureste cordobés), Santa Fe (con centralidad en Rosario) y Entre Ríos. En esta parte del territorio nacional es donde promueven el desarrollo agroalimentario en función de las necesidades del sistema capitalista global, el cual en sus diferentes fases mantuvo el rol de Argentina como proveedor de materias primas baratas. Al ser este territorio el de mayor competitividad en el comercio internacional, subordina el desarrollo económico, político y social del resto de la Nación.

Estos contrapuntos son en realidad la contradicción profunda de la Patria: Una Argentina liberal, centralizada, dominada por el mercado versus una Argentina organizada en comunidad,  humanista, federal, con un Estado interviniendo inteligentemente.

El mundo está disputando el control de las nuevas tecnologías, del 5G, la Big Data, la robótica, la nanotecnología, la edición génica, las Startups, el Blockchain, en definitiva, los nuevos medios de producción estratégicos, aquellos que determinan el control de lo Real, lo Biológico y lo Virtual, los que dan el salto de escala reduciendo los tiempos sociales de producción. En esta disputa global, nuestro país, una vez más, se encuentra en su dilema histórico SOBERANÍA o DOMINACIÓN.

*Strasorier es Director del Centro de Estudios Agrarios, Argentina. Maestrando en Estudios Sociales Agrarios (FLACSO) y Analista agropecuario. Rizzo es co-Directora del Centro de Estudios Agrarios, Médica Veterinaria, maestranda en Desarrollo Regional y Políticas Públicas de FLACSO y analista agropecuaria.