Un informe de C-P Consultora reveló que el 11,5% de la población ocupada tiene más de un trabajo para llegar a fin de mes. Los trabajadores de «cuello azul» (industria, comercio, gastronomía) explican el 53% del crecimiento de este fenómeno desde 2017 y el 22% de ellos trabaja más de 60 horas semanales. La recuperación del PBI no se tradujo en una mejora del empleo registrado.

A pesar de las promesas oficiales de que la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei generaría «más y mejores puestos de trabajo formales», la realidad del mercado laboral muestra un fenómeno cada vez más extendido: la necesidad de tener múltiples empleos para subsistir. A finales de 2025, unos 2,25 millones de argentinos (el 11,5% de la población ocupada) se encontraban en situación de pluriempleo, según una investigación de C-P Consultora. El dato más alarmante es que los trabajadores de menores ingresos explican más de la mitad del crecimiento de esta problemática, consolidando al pluriempleo como una estrategia de supervivencia antes que una elección de flexibilidad laboral.
La paradoja del modelo económico actual se refleja en los datos del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). Entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, el PBI creció un 4,8%, pero el empleo urbano total se redujo en unos 60.000 puestos y la cantidad de asalariados registrados en empresas privadas cayó en casi 190.000. Es decir, la recuperación de los indicadores macroeconómicos y la baja de la inflación no estuvieron acompañadas por una mejora en el mercado de trabajo formal, empujando a miles de personas a buscar ingresos extra en la informalidad o en múltiples ocupaciones.
El informe de C-P Consultora distingue entre el pluriempleo «tradicional» (docencia, salud, servicio doméstico) y el «emergente» (comercio, industria, construcción, servicios). Este último es el que más ha crecido y el que presenta las condiciones más preocupantes: el 56% de los pluriempleados en estos sectores trabaja más de 45 horas por semana, y un 22% (más de uno de cada cinco) supera las 60 horas semanales, lo que equivale a jornadas de 12 horas diarias. Casi la mitad de los trabajadores con múltiples empleos (1,07 millones) ya se desempeña fuera de las actividades donde esta práctica era históricamente habitual.

Dentro de este universo emergente, los trabajadores de «cuello azul», vinculados a la industria, la administración pública y la gastronomía, con menores ingresos relativos, son los principales protagonistas de esta expansión. Entre 2017 y 2025, este grupo aumentó un 77%, representando a unas 777.000 personas y explicando el 53% de todo el crecimiento del pluriempleo en el país. En promedio, acumulan 50 horas semanales de trabajo y presentan una tasa de informalidad del 39%. En el otro extremo, los trabajadores de «cuello blanco» (servicios profesionales, finanzas, tecnología) también crecieron un 91%, pero con jornadas promedio de 45 horas y una informalidad del 30,5%.
El trasfondo de esta realidad es la pérdida de poder adquisitivo. Para muchos trabajadores, sumar una segunda o tercera ocupación es la única forma de compensar lo que el salario principal ya no alcanza a cubrir. Un estudio de la Fundación Encuentro revela que el 63% de los pluriempleados son jefes o jefas de hogar y que el 35,2% no cuenta con aportes jubilatorios. Mientras el Gobierno nacional presenta a la flexibilización laboral como una oportunidad de desarrollo y organización individual, los datos demuestran que, para la mayoría de los trabajadores, el pluriempleo es la respuesta obligada a un mercado laboral que destruye empleo de calidad y licúa los ingresos.