Edición n° 3345 . 18/01/2026

El plan ecómico de Milei ya provocó la pérdida de más de 270 mil empleos registrados, sobre todo en construcción e industria

En base a datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma Luis Campos hizo público desde sus redes un análisis del mercado laboral argentino, que muestra que en octubre 2025 se siguió profundizando la caída del trabajo formal. El balance de los dos años de gestión del presidente Javier Milei es contundente: se perdieron 270.852 puestos de trabajo asalariados formales. El golpe se sintió con mayor fuerza en el sector privado, mientras que el empleo público mostró un deterioro más concentrado en 2024.

En el ámbito privado registrado, octubre de 2025 fue el peor mes desde el primer trimestre de 2024. La destrucción de empleo formal, que se había reactivado en junio tras un período de estancamiento, volvió a acelerarse. Según el análisis de Campos, el recorrido del empleo privado bajo el gobierno de La Libertad Avanza tuvo tres etapas claras: una fuerte caída en el primer semestre de 2024, un amesetamiento relativo hasta mediados de 2025 y, a partir de entonces, un nuevo retroceso que aún no encuentra su piso, pese a las continuas promesas oficiales de reactivación económica.

El deterioro fue prácticamente generalizado a nivel sectorial, en una debacle productiva en la que solamente la pesca logró esquivar la tendencia negativa. La industria manufacturera y la construcción encabezaron las pérdidas, con retrocesos superiores al 0,5% mensual. Si se compara con noviembre de 2023, la industria acumula una caída del 4,7% y la construcción del 15,1%, una sangría que explica buena parte del derrumbe del empleo formal. Dentro de la industria, el panorama es particularmente crítico. En los últimos dos años se perdieron más de 60.000 puestos de trabajo registrados. La única rama que logró sostenerse fue alimentos y bebidas, mientras que el resto presenta caídas que en algunos casos alcanzan el 15%, como ocurre con la industria textil. La pérdida de empleo industrial aparece así como uno de los rasgos más alarmantes del actual modelo económico.

El sector público también tuvo un octubre negativo, aunque a lo largo de 2025 mostró una relativa estabilidad, muy lejos del ajuste profundo sufrido durante 2024. En contraste, el empleo formal en casas particulares continúa cayendo por encima del promedio general. A la falta de incentivos para registrar a las trabajadoras del sector (en su absoluta mayoría mujeres) se suma el deterioro del poder adquisitivo de los propios empleadores, que en su mayoría son otros trabajadores que también sufrieron la pérdida de poder adquisitivo de sus salarios. En este segmento, por ahora, tampoco se vislumbra un piso.

En materia salarial, el ingreso real de los trabajadores registrados del sector privado cayó en noviembre por tercer mes consecutivo, aunque todavía se mantiene levemente por encima de los niveles de noviembre de 2023. Sin embargo, el impacto más duro sigue llegando por el lado del empleo. Los primeros datos de noviembre no ofrecen señales de recuperación: la Encuesta de Indicadores Laborales marcó un nuevo retroceso y la actividad continúa lejos de arrancar. Hacia adelante, el diagnóstico es sombrío. No hay razones para esperar una reversión rápida del deterioro, los sectores ganadores del modelo no demandan grandes volúmenes de mano de obra y el crecimiento económico sigue siendo una incógnita. En ese marco, Campos advierte dos cuestiones clave a seguir: una eventual reforma laboral solo tendría efectos marginales sobre esta dinámica y, más temprano que tarde, se agotará la capacidad de absorber población excedente a través de plataformas como Uber o Rappi.