Edición n° 2653 . 26/02/2024

EL PENSAMIENTO EMANCIPATORIO

Cavilaciones frente a las elecciones / Avances de las derechas (Parte II)

( RoxanaYattah*/ Especial para Motor Económico) Preocupados por el avance de la ultraderecha, en la Parte I de estas series de notas, realizadas para Motor Económico, propusimos revisar el enfrentamiento entre dos tipos de pensamiento: el autoritario y el emancipatorio, haciendo hincapié en la descripción del primero. Conscientes de que a las cuestiones ideológicas se suman las grandes maquinarias tecnológicas al servicio de multiplicar poder, seguimos aquí poniendo el foco en los procesos mentales, el deseo inconsciente, y en particular en la vertiente emancipatoria.

¿Cuán maleables pueden ser nuestras mentes? ¿Cuánto hay de sugestión en las masas que van para un lado o para el otro? Masas y no pueblo, ya que habría un elemento de irracionalidad como efectos de estas maquinarias “comunicacionales”, a diferencia del pueblo inspirado por causas emancipatorias.

Para algunos analistas políticos, más grave que los candidatos de ultraderecha resulta la conducta de una parte importante de la población de nuestro país , que está perdida, indecisa, sin participación. Como si se encontraran en un limbo donde no hay referencias para pensar. Este vacío es sintomático. Quizás no tenemos autorizado el pensamiento; quizás nos borran las huellas cada vez que avanzamos. Por eso es importante revisar el Pensamiento Emancipatorio, una rica historia donde los pueblos se han expresado, han peleado y defendido sus ideas y sus sueños. Todo esto parece estar anestesiado y peor, dirigido sin escrúpulos hacia espacios peligrosos. Las maquinarias modernas parecen invencibles. Pero el deseo humano también tiene algo de inquebrantable, una vez que se ha dado con esta pista.

  • ENTRE DIGNIDAD Y DESEO

El pensamiento emancipatorio supone la intención de salir de situaciones de sometimiento, dominación, explotación, opresión o simple incomodidad. Posición a la cual se llega por varias vías, pero que implica poner un deseo en juego. Este deseo no tiene que ver con “querer esto o aquello”, caprichosamente, sino que surge de la necesidad profunda de liberar estas ataduras y ganar autonomía. Es algo que compromete la propia existencia; supone un largo rodeo hasta llegar a él y una decisión que habrá que sostener. Un proceso que no carecerá de escollos e interrupciones.

Qué decir de las luchas emancipatorias que han marcado el destino del siglo XX…

La primera columna vertebral fueron las revueltas de los obreros en las fábricas; hacia finales de los 60 los movimientos estudiantiles ganaron protagonismo. Paralelamente surgió el movimiento hippie, con sus proclamas de pacifismo, rechazo a la guerra y a la industria armamentista. Del corazón de estos movimientos nacieron los planteos de la liberación sexual, que fueron directo a cuestionar la estructura de la familia burguesa tradicional, en auge en aquel momento. Esto trajo consecuencias importantísimas para la mujer: el placer en lugar del dolor, la liberación de la domesticidad absoluta. Los primeros movimientos feministas culminaron, entrando al siglo XXI, con los reclamos multitudinarios de mujeres y disidencias constituidos en el nuevo eje de las protestas. 

Estos procesos revolucionarios, que hemos nombrado sucintamente, son las huellas que luego las NOVEDADES REACCIONARIAS se encargarán de borrar una por una.El enemigo anda atrás de todas las transformaciones producidas en la sociedad. Estas revoluciones ya habían logrado modificar en forma profunda nuestros modos de pensar y habitar el planeta.Pero las derechas niegan estos cambios. Y lo hacen con intensidad, utilizando todos sus recursos para hacer como si no hubieran existido (son mecanismos de desmentida, “¡Lo sé y sin embargo…!”). Los que vienen atrás, no se enteran de estas transformaciones.

  • EL SUJETO, UNA PIEZA CLAVE

Los tratamientos psicológicos permiten hoy que millares de personas puedan tener un espacio donde dirimir sus conflictos. Se trata de desarmar tramas inconscientes que, de otro modo, tienen el destino de la repetición, con el sufrimiento que ésta conlleva. “Lo que no se elabora, se repite” es una consigna que ya forma parte de nuestro acervo cultural. Hacerles frente a las dificultades, una vez que se logra, trae alivio y oxígeno a la estructura.

El discurso emancipatorio también está presente en la clínica, en los consultorios. Por ejemplo, al haber armado un dispositivo diferente para escuchar la violencia en una institución pública,[i] aparecía el sufrimiento frente a situaciones de opresión o sometimiento en las que primaba la impotencia o imposibilidad de una salida. Solo un vínculo transferencial de confianza da lugar a que aparezca el padecimiento.

Introducir la noción de sujeto es una novedad en la que es preciso detenerse. A partir de este concepto, el ser humano deja de ser un número manipulable y tiene la capacidad de tomar posición en la historia que le toca vivir. Allí se introduce algo así como una molécula donde el sujeto procesa, elabora, tamiza la información de lo que le sucede. No recibe pasivamente, sino que su aparato psíquico tiene la capacidad de soñar, asociar, pensar, etc. Al hablar, se equivoca, trastabilla. En los pliegues de su discurso, se encuentra el deseo inconsciente. Es sin duda una vía de liberación; la expresión del dolor, las emociones retenidas; ponerle palabras al sufrimiento producirá luego vivencias de placer. Muchas veces este placer se desprende de los mismos procesos de transformación. La dialéctica entre lo colectivo y lo singular es un paso fundamental en los procesos emancipatorios, especialmente cuando se trata de casos complejos o de violencia. De otro modo, es imposible remover ciertas estructuras de poder. 

Una aclaración importante: este sujeto del inconsciente está en las antípodas del “individuo” que defiende calurosamente el neoliberalismo: el ciudadano consumidor y adaptado a las demandas. El famoso “emprendedor”, estandarte del individualismo capitalista. Por el contrario, el sujeto intentará des-alienarse de la palabra del Otro, sus mandatos, exigencias, imposiciones, con más razón si se trata de discursos dominantes, lo que le permitirá poner en marcha el pensamiento.[ii]

  • LA MILITANCIA: CORRER LA RAYA

Raquel Gutiérrez Aguilar, militante y escritora feminista, de origen mejicano, que vivió en Bolivia, remarca el carácter de movilidad en las luchas.[iii] No se trata de quedar fijado a una identidad: ¡Esto soy!, sino más bien sostener una presencia: ¡Aquí estoy! Y desde allí, dirigirse hacia un lugar: ¡Hacia allá voy! Esto marca una dirección, un horizonte de sentido.

En resumen, tenemos hasta acá dos modalidades de pensamiento: una que busca el orden, exacerba las figuras del amo y la autoridad, refuerza los mecanismos de control para que todo marche. Es la custodia de lo establecido, aunque se camuflen y usen términos que pertenecen al campo de las luchas. Otra modalidad se propone transformar el estado de situación, no eludir el conflicto, salir de la dependencia, ir hacia la autonomía, cortar amarras, avanzando paso a paso.

Lo interesante de estos dos modelos antagónicos es que conviven en los mismos espacios, se dan en forma paralela, como debates, discusiones acaloradas en las calles, bares, mesas familiares, grupos, trabajos. Están muy presentes en la vida cotidiana. Estamos habituados a pensar en términos de derechas e izquierdas, convivimos a diario con estas diferencias; pero tal y como se precipitan los acontecimientos, se imponen nuevas hipótesis.  

El problema no estaría tanto allí, como en los extremos a los que puede llegar el pensamiento autoritario, que, por su propia naturaleza, si fracasa no frena, no se detiene. No está dispuesto a hacerlo. Abandona su humanismo y sus altos principios y va por la fuerza. El problema entonces es la pulsión de destrucción, la muerte desatada, la cuota de maldad justificada como necesaria, los dispositivos de crueldad activados.

Acá podría estar la raya divisoria. No tanto para acentuar diferencias derechas/ izquierdas, sino para marcar un límite a partir de esta relación con la crueldad: de un lado, aquellos que negocian con la muerte, los que reciben órdenes y las ejecutan sin medir las consecuencias; y del otro, quienes nos mantenemos dentro de los límites de lo que Freud llamaba “los diques culturales”, preservando el pacto democrático y haciendo posible la vida en sociedad, a pesar del malestar reinante.

  • A LOS PIES DE UNA NUEVA REPETICIÓN

Poblaciones enteras quedan atrapadas en las maquinarias de última generación.  Pretender hacerle frente a la omnipotencia del poder económico y mediático parece una lucha muy desigual. Nuestra dimensión humana contra un gigante tecnológico. Pero sabemos que el problema no está en las maquinas en sí, sino en la instrumentación que ha hecho el poder con estos avances. Para decirlo rápido: el poder omnímodo del dinero. La defensa del dinero por el dinero mismo. Allí se aloja un germen de violencia, ya que detrás de estos propósitos va la obediencia ciega que no respeta límites y está dispuesta a todo. Son realidades de las que existen testimonios.

Todos los mecanismos ideológicos dominantes vuelven a ponerse en marcha. Conocemos bien esta historia, es preciso desenmascarar estos sistemas en cuyo reverso se anuncia muerte y destrucción.Aparecen para nosotros los fantasmas del pasado, una historia que está demasiado cargada, porque ya la hemos vivido. Esto es lo que nos está pasando trágicamente. Dijimos NUNCA MÁS, gritamos en las calles NI UNA MENOS, y sin embargo…

Como dijo el filósofo George Gusdorf: “Es preciso deshabituarnos de la existencia geometrizada por el sentido común para coincidir con el sentido de inspiración vital que nos habita…”.

*Psicoanalista, investigadora en temáticas de violencia. Periodismo en medios


[i]Centro de Salud Mental nº1, CABA, Proyecto especial de asistencia e investigación en violencia. (años 1994 a 2006)

[ii]León Pomer, Blog De Vagos y Vagas Peronistas, del libro inédito De la dominación consentida, capítulo: Lenguaje,“La manera como la dominación usa la lengua hace de ella el instrumento de la conformidad, pero también de la confusión, no un instrumento válido para penetrar en los laberínticos fenómenos sociales”.

[iii] Entrevista a Raquel Aguilar, “Política del deseo” por Verónica Gago, Suplemento “Las 12”, Página 12, 18 de marzo, 2018.