Edición n° 2739 . 22/05/2024

El Ministerio Público de Milán pidió una condena de cuatro años y medio de prisión para los hermanos Gian Felice y Paolo Rocca

El Ministerio Público de Milán pidió hoy una condena de cuatro años y medio de prisión para los hermanos Gian Felice y Paolo Rocca, y para Roberto Bonatti, que en su momento fueron directores y socios de la firma San Faustin, un holding luxemburgués de la multinacional ítalo-argentina Techint, en el marco de una investigación de un supuesto caso de corrupción internacional cometido en Brasil.

Según las investigaciones de la Guardia di Finanza, los tres imputados cerraron -entre los años 2009 y 2012- un «acuerdo corrupto» con el entonces director de servicios de la empresa brasileña Petrobras para favorecer a Confab Industrial «al no lanzar concursos públicos internacionales para el suministro de tuberías industriales a Petrobras», según consigna el diario La Stampa.

Tras la presentación hecha por la fiscalía, en San Faustin, a través de un comunicado de prensa, dijeron estar «sorprendidos por la acusación del Ministerio Público Fiscal de Milán, en virtud de que en el juicio no hubo pruebas de la participación de la empresa ni de sus directores».

«Estamos sorprendidos por la acusación formulada hoy por la fiscalía contra Roberto Bonatti, Gianfelice Rocca, Paolo Rocca y la empresa San Faustin sobre presuntos hechos de corrupción, en los años 2009-2013, que relacionan a la empresa brasileña Confab y a algunos funcionarios de Petrobras», agregaron.

«Reiteramos que en el curso del juicio y en los documentos de la investigación preliminar nunca se probó la participación de San Faustin, ni de sus directores, ni de cualquier empresa italiana en la supuesta corrupción en Brasil. Por lo tanto, confiamos que la sentencia del Tribunal reconozca la conducta correcta de la compañía y la ausencia de vinculación entre los hechos alegados y los miembros de su Consejo de administración», subrayaron desde la firma subsidiaria del Grupo Techint.

El Ministerio Público de Milán, en su presentación, sostuvo que los hechos se habrían producido «entre 2009 y 2012», a través de «22 contratos con negociaciones privadas por más de 3.000 millones de reales brasileños (más de 1.400 millones de euros)».

A cambio, el directivo del gigante brasileño habría recibido sobornos equivalentes al 0,5% por cada contrato estipulado, recibiendo un total de casi 6,6 millones de euros de cuentas corrientes a nombre de San Faustin Lugano, alimentados con los beneficios producidos por San Faustin y otras compañías.

La fiscalía pidió a los jueces Malatesta-Fiorentini-Clemente que decomisen esa cantidad como «suma equivalente de corrupción» y que impongan una sanción de 1.239 millones de euros.