( Por Raúl Hutin ) Hasta ahora, gran parte de la sociedad vivía con miedo: de no llegar a fin de mes, perder el trabajo y no conseguir otro, de los precios de los alimentos y su incertidumbre, de los ladrones sueltos, etc. Pero resulta que los ladrones están en la Casa Rosada, no tienen la menor idea de cómo salir del atolladero económico, los números no cierran ni con ayuda del “padrino del norte” , la inflación, su principal bandera, se está haciendo pedazos, llevamos 10 meses en alza y el ultimo marzo batió todos los record marcando un mentiroso 3,4% sobre la base de cálculo de 20 años atrás y además las peleas internas ya están demasiado a la vista para aquellos que quieran escuchar.
El miedo les está entrando por las ventanas, sus funcionarios no pueden caminar por la calle sin provocar la reacción ciudadana y ya no hay sitio o nivel social en el que no se hable de la situación temeraria por la que está pasando el país. En el discurso de Amcham se vio a un Presidente desencajado, tratando de inventar argumentos para explicarle al círculo rojo que vamos maravillosamente bien y que este número de marzo “no es inflación sino ajuste en los precios relativos??? Tarea titánica si tenemos en cuenta que se mantiene un dólar ficticio y los sueldos congelados desde hace meses. Algunos funcionarios ya miran de reojo donde está la salida más cercana en caso de emergencia y su debilidad queda demostrada cuando deben mantener en pie a un personaje como Adorni, seguramente porque sabe más de la cuenta en cuestiones delicadas.
La caótica situación del Estado en su conjunto se ve reflejada transparentemente en el lenguaje con que se expresan diputados y senadores con agresiones verbales del nivel más grosero, mientras que con la hipocresía más asentada sacan leyes, como la de “Los Glaciares” que comprometerá a nuestra generación y a las que nos precedan, solo a cambio de unos pesos y de probables buenos negocios a futuro para algún caudillo de provincia. Pero más se ve reflejada cuando trata el Ministro Caputo y lo reafirma el Sr. Presidente que la situación económica va a pasar los mejores 180 días de nuestra memoria, cuando los empresarios sabemos con claridad que es una ficción la política económica, que tenemos una inflación reprimida y un estado que sigue endeudándose a tasas siderales, tanto localmente como internacionalmente.
Están tan perdidos que a esta altura el Presidente sale a pedir más paciencia… ¿El presidente entiende que en 30 meses de gestión la sociedad toda no hizo más que el sacrificio necesario y suficiente contra resultados nulos? ¿O que parámetro a favor del pueblo se puede exhibir como un logro? ¿Mejoro el trabajo, la educación, la salud, los jubilados, el transporte, los servicios, la ciencia y tecnología, la inversión, la inflación que sigue aumentando mes a mes y en el primer trimestre del año ya agotamos lo que Milei proyecto para todo el 2.026? Volvimos a Alsogaray y su recordada frase de “Hay que pasar el invierno”, o ya se ve la luz al final del túnel, o vienen los brotes verdes. No se equivoque Sr. Presidente, somos bastante ingenuos pero no estúpidos y estamos hartos y cansados de tantas promesas incumplidas.
Venimos sufriendo estos ensayos neo-liberales, libertarios o el título que le quieran dar, desde Martinez de Hoz hasta aquí y en cada ciclo los resultados se fueron agravando y las condiciones de vida deteriorándose a la vez que aumentaba la deuda externa y la pérdida de soberanía nacional. Por el mismo camino no llegaremos a un lugar distinto, por eso reclamamos con urgencia: Emergencia productiva, cambiaria y social, utilización de la soberanía energética para recuperar la industria nacional, utilización de la soberanía alimentaria para recuperar la economía familiar, en ambos casos desprendiéndonos de los precios internacionales que nada tienen que ver con nuestros costos internos y menos con la guerra de Irán cuyo resultado no debería incidir en nuestra economía interna. Frente a esta situación es fatalmente injusto que el Gobierno utilice la situación internacional para plantear más ajustes regresivos.
Hay un germen de resistencia ciudadana que se está expresando en las calles y en las rutas cada día con más fuerza, los camiones parados a la vera del camino, los colectivos inmovilizados, el anuncio de movilizaciones populares de magnitud para las próximas semanas y cierres de fábricas y paros todos los días a lo largo y ancho del país. Esperemos que el Gobierno sepa escuchar el grito agudo de la calle antes que sea demasiado tarde…Y el tiempo apremia
Raul Hutin Empresario PYME 11 6224 3216