Edición n° 3380 . 22/02/2026
Logos finales-01

El falso boom de las inversiones en minería/Crece la exportación por aumento del oro pero cae la producción

La minería acumula grandes proyectos en el RIGI pero retrasa inversiones esperando mejores condiciones. Inestabilidad de precios. Ley de Glaciares. Litio, el fenómeno que no fue

( Por Raúl Dellatore/ Página 12 / Motor Económico) Las exportaciones de minerales en 2025 marcaron un récord estadístico de casi 6000 millones de dólares, con un incremento de más del 25 por ciento en relaciòn al año anterior. Más del 80 por ciento de esas exportaciones lo representa el oro y la plata, pero cuya producción cayó. Sin embargo, el impresionante salto en el valor exportado está fundamentado exclusivamente en el vigoroso aumento del precio de esos minerales en el mundo. No es, precisamente, un éxito del modelo económico la causa de ese resultado, como parece querer atribuirselo el discurso oficial.

La brutal variación de los precios internacionales de los minerales preciosos tienen mucho que ver con la volatilidad financiera, en la cual el papel de “refugio de valor” que se le asigna al oro, principalmente, lo hizo atractivo para inversiones que huían de los sobresaltos que provoca la política de Donald Trump.

De ello se benefició circunstancialmente la valorización de las exportaciones mineras argentinas. Pero ese factor no debiera ocultar una realidad que va en contra del relato oficial: la producción de oro y plata cae (principalmente por la madurez de los yacimientos en operación, sin nuevas inversiones que lo compensen), la del cobre sigue paralizada (a la espera de grandes proyectos que se prometen pero se postergan) y la de litio se incrementa pero con grandes dudas hacia el futuro (por un derrumbe del precio mundial, que de 80 mil dólares la tonelada se cayó a 12 mil, y ahora pugna por recuperar un nivel de 20.000 dólares).

¿Qué pasó con las inversiones que debería haber atraído el Régimen de Incentivos a grandes emprendimientos, el RIGI? Que a casi dos años de vigencia, muchos se prometieron, algunos se adhirieron pero las inversiones se siguen postergando. Por condiciones del mercado mundial cambiante, en algiunos casos, y en otros casos porque se esperan definiciones institucionales locales más firmes.

Un ejemplo de ellos el famoso debate sobre la Ley de Glaciares, el cual el sector minero es el principal interesado en que salga. El tratamiento legislativo sigue sufriendo demoras por las dificultades del gobierno en garantizar el suficiente apoyo. El Ejecutivo le propuso a las principales corporaciones mineras sacar las normas que necesitan por decreto. La respuesta fue contundente: “Así, no nos sirve. Necesitamos la ley”.

Caputo y el RIGI

“La minería es el mayor inversor del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), concentrando casi el 65% del total de aplicaciones al régimen”, señála CAEM (la cámara de empresas mineras), pero refiriéndose a proyectos a futuro, todavía sin ninguna concreciòn en inversiones efectivas.

En la última semana, el ministro de Economía anunció la extensión del plazo para adherir al RIGI hsta el 8 de julio de 2027, centrando la justificación en la necesidad de potenciales inversores en nuevos desarrollos de petróleo y gas. La razón no confesada es que la generosa norma en materia de beneficios ficales, aduaneros y cambiarios, no arrojó los espectaculares resultados que se imaginó el clan Caputo-Milei-Sturzenegger en su lanzamiento.

Al presentar el flamante decreto 105/26 de prórroga, Caputo expresó que “ya hay diez proyectos aprobados por 25.500 millones de dólares, y muchos en evaluación”. Muy pocos proyectos aprobados pero, además, casi ninguno en ejecución. Ni tormenta de dólares, ni fina garúa siquiera.

Lo que brilla es Oro

El precio del oro tuvo, tan solo desde julio/agosto de 2025 hasta ahora, un aumento del orden del 50 por ciento. Nadie puede asegurar si seguirá subiendo o retornará a valores de 8 meses o dos años atrás. Un panorama complicado para quien piense en una inversión de la cual recién empezará a ver resultados en un par de años como mínimo.

En Argentina, la secretaría de Minería registra 13 yacimientos activos en producción. Los más conocidos: Cerro Vanguardia, Farallón Negro, Veladero y Gualcamayo. Por este último, se presentó la adhesión al RIGI para un proyecto de expansión, pero por sí solo no alcanzaría para compensar la pérdida de producción de otros yacimientos que ya se encuentran en etapa madura (con declinación de lo extraído). Hay un proyecto más en etapa de construcción (Calcatreu), y otros en etapas de prefactibilid, factibilidad o exploración

Pese al impulso que significan los precios récords alcanzados en el último año, la incertidumbre con respecto al futuro va demorando las inversiones.

Aquel litio prometedor

El litio es un caso muy particular. Arrancó hace unos pocos años (bajo el gobierno anterior) con brutal impulso, alentado por la alta demanda esperada de carbonato de litio para las baterías de autos eléctricos. Pasaron unos pocos años y la demanda esperada no es tal (sigue siendo mucho más importante el consumo de litio para celulares o relojería que para autos eléctricos) e incluso se han descubiefrto materiales más abundantes y accesibles que el litio para su uso en las baterías del parque automotor.

El precio se derrumbó y, a pesar de la recuperación de los últimos meses, apenas llega al 22 por ciento del valor que tuvo años atrás (18.000 dólares la tonelada ahora, contra 80.000 en su pico). Argentina tiene 6 yacimientos en producción y 5 más en construcción, pero la ola de inversores se detuvo ya hace tiempo.

Según la Cámara Argentin de Empresas Mineras, el litio mostró un crecimiento significativo de su producción a pesar de los bajos precios de referencia internacionales. Se estima que 2025 finalizó con una producción aproximada a las 110 mil toneladas de carbonato de litio (40 por ciento de crecimiento interanual), con exportaciones por encima de 800 millones de dólares, superando levemente a las de 2023, con mucho más volumen que entonces pero menores precios.

La otra cara del cobre

El caso del cobre sorprende porque es la contracara de lo que sucede del lado Oeste de Los Andes, tanto en Chile como en Perú. Quedó un solo yacimiento en producción, y a muy baja escala (Martín Bronce, su nombre). Uno más en construcción (que es el que centra todas las expectativas), 5 en estudio de factibilidad o prefactibilidad, y uno más en evaluación preliminar (Los Azules, San Juan).

La relación entre precio y volumen siempre fue muy desfavorable para el cobre en relación a otros minerales, aunque en el último año tuvo una recuperación muy importante (alrededor del 40 por ciento) alcanzando máximos históricos (arriba de 13.800 dólares la tonelada). En el caso argentino, además, el costo logístico (transporte) es elevado. Se suele decir que llevar el cobre desde la mina hasta la desembocadura del Río de la Plata es más costoso que el transporte marítimo desde ese punto hasta un país asiático. Los expertos aseguran que no es exagerado.

Entre los proyectos de explotación de cobre, uno se destaca por encima de los demás. El CEO de la empresa que lo llevará a cabo, Ron Hochstein, acaba de visitar a Milei asgurándole que invertirá 18 mil millones de dólares en los próximos años, para convertir la explotación en la frontera entre La Rioja y San Juan en “una de las cinco minas de cobre más importantes del mundo”.

Se trata de los yacimientos Josemaría, de lado riojano, y Filo del Sol, en suelo sanjuanino. Pegado a Los Andes, el proyecto prevé sacar el mineral por el Pacífico a través de Chile, donde también tendrá inversiones Vicuña, la filial regional del grupo canadiense Lundin.

Su entrada en producción está prevista para 2030 y las inversiones arrancarían en 2027. Pero Hochstein se adelanta a endulzarle los oídos al presidente argentino con un sentido claro: atraer inversores privados para las obligaciones negociables (títulos de deuda privados) que emitirá para financiar la mayor parte de la inversión. Tal como suena: no lo hacen con plata propia.

El proyecto está recién en etapa de evaluación económica preliminar. Pero el gobierno prefiere sumarlo a su activo de logros, como la probable reactivación de Bajo de la Alumbrera (Catamarca), parada desde 2018 y que podría reactivarse para 2028. Hasta entonces, Argentina seguirá ausente en el mercado mundial de cobre. Después, se verá.