Cada vez más trabajadores expulsados del mercado formal encuentran refugio en las plataformas de transporte. Ya son unos 600 mil los choferes activos en todo el país.

La crisis laboral que atraviesa la Argentina comienza a reflejarse con fuerza en un fenómeno que crece de manera acelerada: la incorporación masiva de trabajadores a las aplicaciones cómo Uber, Didi o Cabify.
Según datos de la Asociación Civil Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (ACCAURA), la cantidad de choferes activos pasó de aproximadamente 300.000 en 2023 a cerca de 600.000 en la actualidad, duplicándose durante la gestión de Javier Milei.
El crecimiento de las plataformas coincide con el deterioro de los indicadores laborales que difundió recientemente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que registró una tasa de desocupación nacional del 7,8% durante el primer trimestre de 2026.
La crisis laboral empuja a las aplicaciones
Para ACCAURA, la expansión del trabajo en plataformas está directamente relacionada con la pérdida de puestos laborales y la precarización del empleo. «Las barreras de entrada son bajas y con la suba del desempleo crece el número de conductores», explicaron desde la organización.

Según detalló el dirigente, el perfil de quienes manejan para aplicaciones cambió drásticamente en los últimos años. «Antes la gente ingresaba por una cuestión de rentabilidad. Ahora llegan por necesidad. Se incorporaron profesionales, jubilados, trabajadores que perdieron su empleo formal y muchas mujeres jefas de hogar que buscan sostener sus ingresos», señalaron.
Del empleo formal a las plataformas
La situación se agrava particularmente en el Conurbano bonaerense, donde la pérdida de puestos de trabajo industriales y comerciales se profundizó durante el último año. Uno de los casos más emblemáticos es el del Parque Industrial de Pilar, donde se registraron alrededor de 7.000 despidos en los últimos meses, producto de la caída de la actividad económica y la apertura importadora.
A esto se suma la crisis de sectores estratégicos como la industria metalúrgica, textil, pesquera y manufacturera, que golpea especialmente a ciudades del interior bonaerense.
En Mar del Plata, por ejemplo, la desocupación trepó del 6% al 9,3% en apenas un año, pese a tratarse de un período que incluye la temporada alta de verano. La caída del turismo, la crisis pesquera y los problemas en la industria textil explican gran parte de ese deterioro.
Jornadas extensas para obtener ingresos
Aunque las aplicaciones aparecen como una salida laboral rápida, los propios conductores advierten sobre las dificultades económicas que enfrenta el sector. Según ACCAURA en una declaración al diario BAE Negocios, para obtener ingresos netos cercanos a los dos millones de pesos mensuales es necesario trabajar entre 45 y 50 horas semanales, administrar cuidadosamente los costos operativos y maximizar los horarios de mayor demanda.

Los gastos de combustible, mantenimiento, seguros, depreciación del vehículo y las comisiones que cobran las plataformas reducen considerablemente la rentabilidad real de la actividad. Además, miles de trabajadores ni siquiera poseen un vehículo propio y deben alquilar unidades para poder trabajar. Actualmente existen alrededor de 5.000 autos rentados exclusivamente para plataformas, con costos semanales que rondan entre los 380.000 y 400.000 pesos.
Reclamos por derechos laborales
Desde ACCAURA sostienen que el crecimiento de las plataformas también expone un vacío regulatorio que deja a miles de trabajadores sin protección. Los conductores reclaman reconocimiento laboral, transparencia en los algoritmos, regulación de las comisiones que cobran las empresas y acceso a cobertura social y previsional.
«Las aplicaciones nos llaman socios o colaboradores, pero somos trabajadores. Las empresas fijan las tarifas, los recorridos, los pasajeros y hasta pueden bloquear cuentas de manera unilateral», cuestionaron.
La organización también reclama la implementación de los recientes lineamientos impulsados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para garantizar derechos mínimos a quienes trabajan mediante plataformas digitales.
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