Edición n° 2739 . 22/05/2024

El campo argentino en la fase financiera y tecnológica del capitalismo

Edición Especial / #motorcumple7

La irrupción de las nuevas tecnologías en la producción agroalimentaria global están superando límites de la naturaleza, del tiempo y espacio. ¿Cuál es el impacto en Argentina? ¿Qué Argentina viene? ¿Qué Argentina podemos ser?

(Especiales de #motorcumple7/ Por Por María Rizzo y Matías Strasorier*) El sector productivo nacional no está ajeno al cambio de fase del sistema social de producción global, el capitalismo. Un sistema que desde la crisis de 2008 mutó su fase financiera, a una fase financiera y tecnológica. Básicamente los capitalistas comenzaron a invertir en nuevas tecnologías como salida a la crisis. Históricamente, la tecnología le permitió al ser humano superar los obstáculos de la naturaleza y el tiempo de producción social, pero en la actualidad supera límites de tiempo y espacio como nunca antes.

La virtualización e informatización de la producción son un hecho que marca la actualidad.  El internet de las cosas (IoT), la Inteligencia Artificial (IA), la nube o «cloudcomputing» global (Big Data), la Nanotecnología, la robótica, el Blockchain, etc., han trastocado la forma de producir. Estas nuevas herramientas o medios de producción unen lo virtual, con lo real y lo biológico.

Lo virtual, la Big Data, la IA y el 6G, generan un salto cualitativo de tipo estructural debido a la instantaneidad de la información. Cuando hablamos de la unión con lo real, nos referimos que se une a drones, robótica, GPS, etc, nuevas maquinarias que extienden las acciones del cuerpo humano, solo necesitando del conocimiento humano, o más bien solo parte de éste, ya que gran parte del conocimiento colectivo ya está en la nube. Hablamos de información que millones de productores anteriormente pasaron de generación a generación y en los últimos 25 años fueron absorbidos por la red.

El tercer componente, lo biológico, el cual se encuentra revolucionado por las Bio y Nanotecnologías, que permiten desde la clonación, la edición génica, la genómica, así como la aplicación y utilización de todo el universo microbiano -bacterias, protozoos, hongos y sus derivados bioactivos-. Hasta lograr producir carne sin una sola hectárea de tierra cultivada y sin animales.

En esta unión de lo real, con lo virtual y lo biológico, el capital financiero y tecnológico desafía las barreras del tiempo y del espacio para dar un nuevo salto de escala, subsumiendo los límites medioambientales, físicos e incluso morales.

¿Quiénes se están apropiando de la riqueza que los cuerpos y el conocimiento colectivo están generando?

En esta nueva fase se observa que fondos o grupos financieros, invierten en nuevas tecnologías que son medios de producción estratégicos, incidiendo en la producción-distribución-consumo de agroalimentos. De esta manera intervienen en los eslabones claves de las cadenas globales de valor, como el  conocimiento, comercio y financiamiento.

Como ejemplo analizamos Temasek, un fondo de financiero de Singapur, que fue uno de los primeros en invertir en tecnología para la producción agroalimentaria. Desde 2013, ha invertido más de USD 8 mil millones en alimentos y agricultura en todo el mundo. Actualmente tiene más de 40 empresas agroalimentarias en su cartera. En Argentina invirtió en el laboratorio Zoovet,  y la start-up Biotecnofe, a través de CevaSanté Animal, una empresa farmacéutica veterinaria francesa especializada en investigación, desarrollo, producción y comercialización de productos y vacunas para animales de compañía, rumiantes, cerdos y aves de corral.

Con esta operación, Ceva se convierte en el 5º jugador más grande de Argentina, con 250 empleados y una facturación esperada de más de 37 millones de dólares. Logrando acceder a un campus de biotecnología de última generación con sede en Santa Fe.

El laboratorio Zoovet, fue fundado en 1998, cuenta con casi 170 productos registrados en SENASA, 5 plantas de producción propias, 4 ubicadas en el Parque Tecnológico del Litoral Centro. Mientras que Biotecnofe, es producto de una iniciativa conjunta del Laboratorio de Desarrollo de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral y el mencionado Zoovet. Es decir, articulación público-privada en materia de conocimiento aplicado a la producción agroalimentaria.

En síntesis, un fondo financiero con sede en Singapur, a través de una empresa francesa, absorbe el conocimiento de la estructura productiva argentina, parte del polo tecnológico agroalimentario ubicado en Santa Fe.

¿Qué Argentina podemos construir en materia de producción agroalimentaria?

Desde el CEA, desde hace tiempo afirmamos la necesidad de la implementación de una política industrial de nuevo tipo y altamente intensiva en conocimiento, que desde la Bioeconomía y la Bioética, construyan un nuevo modelo agroalimentario, donde producción y sustentabilidad no sean contradicciones, y en el que soberanía del conocimiento y soberanía agroalimentaria sean pilares de la Patria Productiva. Hablamos del Plan 4B: Argentina Productiva y Sustentable, Federal e Inclusiva. La producción agroalimentaria basada en la Bioeconomía y la Bioética para protejer la Biosfera y su Biodiversidad.

El desafío es planificar y ejecutar un programa agroalimentario que conserve los recursos biológicos, su uso directo y su transformación en el marco de los procesos productivos. Que utilice el conocimiento de los recursos, procesos y principios biológicos, en el desarrollo de productos. Un programa con industrialización-digitalización-informatización de la ruralidad, conectado mediante una Red de Innovación y Desarrollo, conformada por Polos Tecnológicos Agroalimentarios Regionales, Nodos Científicos y Tecnológicos Provinciales; y Células de Innovación y Desarrollo Glocal. Que invierta fuertemente en conocimiento y agricultura inteligente, conectando cada punto de la nación a través de una red de conectividad rural, generando una nube nacional de datos rurales, con el Estado Nacional, como garante y protector del conocimiento estratégico y los recursos naturales, pero sobre todo como promotor del desarrollo productivo, a partir de la instantaneidad de los datos (virtualidad) y las acciones de la realidad y los procesos biológicos.

Un programa que genere más producción, más trabajo y más exportaciones, a través del desarrollo productivo federal integral e inclusivo. Que no solo piense en la exportación al Atlántico y al Pacifico, sino que priorice la alimentación y nutrición de las y los argentinos, y de los pueblos hermanos.

*Strasorier es Director del Centro de Estudios Agrarios, Argentina. Maestrando en Estudios Sociales Agrarios (FLACSO) y Analista agropecuario. Rizzo es co-Directora del Centro de Estudios Agrarios, Médica Veterinaria, maestranda en Desarrollo Regional y Políticas Públicas de FLACSO y analista agropecuaria.