El camino es la agroecología

( Por María de la Paz AcostaDoctoranda en Ciencias Sociales. RAESA, GER-GEMSAL IIGG-UBA.) Del 19 de octubre al 19 de noviembre se celebró el 8vo Mes de la Agroecología en nuestro país. Por octavo año consecutivo, el evento contó con la organización de manera conjunta por la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (RENAMA), la Sociedad Argentina de Agroecología (SAAE), la Dirección Nacional de Agroecología (DNAe), la Subsecretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, el Programa Cambio Rural y el INTA.

Con muchísimas actividades de diferente tipo -charlas, debates, conversatorios, recorridas a campos, ferias, talleres, entre otras- realizadas en 19 provincias de nuestro país, este evento crece año a año demostrando la diversidad y el impulso que provoca la Agroecología. Pero, ¿de qué se trata la agroecología, a qué hacemos referencia cuando la nombramos?

Agroecología: ¿qué es?

El paradigma agroecológico implica 3 ejes que se complementan entre sí: es entendido como una ciencia, como un movimiento social y como una práctica. Si bien hace décadas que varios movimientos sociales a nivel mundial vienen impulsando agriculturas alternativas, el emerger agroecológico en nuestro país es un fenómeno reciente. De hecho la agroecología aquí está asociada a movimientos y organizaciones, y a la ciencia. Ejemplo de esto podemos rastrear en los movimientos orgánicos de la década de 1980 que, años más tarde, confluyen en el movimiento agroecológico. Asimismo, la Sociedad Argentina de Agroecología es de reciente creación -2018- y en ella se aborda a la agroecología desde las distintas disciplinas científicas.

El camino es la agroecología
Modelo agroecológico

Ahora bien, este año los principales debates y los reclamos giran en torno al emblema del evento: “El camino es la agroecología”. Esta simple afirmación condensa años de trabajo de productoras y productores agropecuarios que practican la agricultura respetando los ciclos naturales sin el agregado de insumos externos en sus cultivos, y recuperando saberes campesinos e indígenas; es la demanda de organizaciones ambientales que reclaman “agroecología ya en los territorios”; o los pedidos de consumidores por alimentos sanos; es la comunicación “alternativa” que muestra otro campo posible; son los municipios que con pocas herramientas fomentan otros modelos agropecuarios; son docentes, estudiantes y comunidades enteras que piden “paren de fumigar”; entre otros tantos.

Esto nos demuestra que los desafíos implican agendas de trabajo donde la cuestión ambiental y la soberanía alimentaria sean los ejes centrales cuando se discutan políticas públicas. No solo a nivel territorial donde muchas veces son los municipios los que afrontan los problemas de una agricultura industrial cada vez más en decadencia, demostrando los límites ambientales y económicos que ésta acarrea, sino que haya un compromiso real tanto del gobierno nacional como de los gobiernos provinciales.

Hoy la agroecología evidencia tener un gran potencial para seguir impulsando. Por lo tanto, es imprescindible que la visualicemos, la fomentemos y la cuidemos en pos de un futuro que implica incertidumbres, pero que con responsabilidad social y pasos firmes en este paradigma lograremos el emerger de un campo para todas y todos.