Edición n° 3617 . 17/10/2026
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EL 17 DE OCTUBRE Y LOS PATRONES DE MILEI

“Yo vi una turba histérica, incivil,que a la Casa Rosada se acercaba,mientras que en la memoria se mezclaba como un recuerdo, ya, el presente hostil», Silvina Ocampo

( Especial de Motor Económico / por Carlos Caramello ) ¿Fue Juan Perón o fue el antiperonismo? Porque los productores de esa Plaza todavía andan rumiando desencuentros mientras algunos se la atribuyen a Evita; otros, como Cipriano Reyes, se la adueñan de prepo; la historia pone a Perón, Mercante y el pueblo en el centro de la escena y la porteñidad -ahhh la porteñidad- clausura canceles y persianas ante la masa torva y orillera que canta que, a la niña hermosa, le va a dar una cosa que empieza con P… ¡guarangos! 

Porque, de aquel 17, fue más hacedor el patrón que el peronismo… que todavía no existía. Lo hicieron con su desafío, con su soberbia. “Anda a reclamárselo a Perón«, provocaban cuando los obreros reclamaron el pago del feriado del 12 de octubre: el Coronel estaba preso y, seguramente, el decreto que había firmado habitaba la misma celda que él. 

Y el pueblo fue. Miles  de mujeres y de hombres arrastrando los pies con el cansancio. En mangas de camisa. Sudados. Gritones. Alertas. Porque ya habían aprendido a mirar a los ojos a los dueños de todo y no era cuestión, entonces, que en un golpe de noche le apagaran al que les mostró que no tenían que agachar la frente.  

Esos sentimientos construyeron octubre. La idea de que aún quedaban amos y, por supuesto, esclavos. La arrogancia infinita de las y los que, vaya a saber por qué, siempre se sienten superiores. La jactancia de los privilegiados. Engreídos de papel maché. Fatuos. Petulantes. 

En sus rencores habita el germen de la Plaza. Sobre sus abusos caminan los que fueron llegando desde Berisso y Avellaneda. Contra sus injusticias perseveran los que cruzaron a nado el Riachuelo.  

La fiesta de esa tarde-noche la financió su altanería y su desdén. Las invitaciones las cursaron ustedes con su desprecio por los que bailaron y gozaron a la luz de unos pocos focos, con la música de la voz de Perón. Yo sé que la alegría del pueblo es su tristeza pero, a pesar de todos los esfuerzos que han hecho, la “tertulia” viene durando ya 81 años. 

Por eso vengo a avisarles que ese octubre lo montaron ustedes… y sus lacayos, claro. Lo cincelaron a fuerza de insultos, vejaciones, maltratos. Ultrajes de todos los tamaños. Lo construyeron en el hambre de esos que sólo tienen hambre. Llevándose a los débiles por delante. Tirando de esa piola invisible que aprieta como el miedo. 

El 17 de octubre lo hicieron ustedes.

Y si las cosas de hoy siguen así, van a volver a hacerlo. 

Carlos Caramello