Edición n° 2799 . 21/07/2024

Déjà vu Caputo: el dólar se dispara mientras el ministro intenta evitar una devaluación

  • Igual que en 2018, cuando era presidente del Banco Central, el ahora ministro de Economía niega que sea necesario depreciar más el peso, pero el mercado vuelve a insistir en que sí. Batieron récords el blue, el MEP y el CCL, a más de $1.400, con una brecha cambiaria de más del 50%.

No es la primera vez que Luis Caputo intenta frenar una devaluación. Ya le pasó en 2018, cuando era presidente del Banco Central en el gobierno de Mauricio Macri. En aquel entonces dilapidó US$15.000 millones en reservas, según lo acusaba en esos tiempos un panelista llamado Javier Milei. Ahora el ministro de Economía de Milei niega que el tipo de cambio oficial necesite subir más que el 2% mensual. Como hay cepo, lo puede hacer y lo mantiene en $933. Lo que no puede controlar es lo que sucede en el mercado ilegal, donde el dólar blue saltó este lunes 1,7%, a $1.430, y en los financieros, donde el MEP se elevó 1,3%, a $1.431, y el contado con liquidación trepó 1,2%, a $1,429, todos récords. Ya la brecha no está al 20%, como festejaba el presidente autopostulado a Nobel de economía hace un par de meses, sino al 50%.

No le alcanzó al ministro que su sobrino y asesor presidencial en comunicación Santiago Caputo monitoreara desde el público la rueda de prensa que ofreció el pasado viernes. El mensaje cayó mal en el mercado. No hubo precisiones sobre el camino de salida del cepo cambiario y sólo se ratificó un sendero que ya era conocido: el traspaso de deuda del Banco Central al Tesoro. Nada nuevo en la proclamada “segunda etapa” del plan, como comentó el economista jefe del banco Credicoop, Alfredo García.

Los bancos, que con la plata de los ahorristas prestan al Estado, saben que es mejor para ellos prestarle al Central, que puede emitir para pagarles que al Tesoro, que debe ahorrar para abonarles o colocar nuevos bonos, por lo que hay más riesgo de default. Por eso, también se deprecian los títulos públicos y, por consiguiente, subió el índice de riesgo país el 1,8%, a 1.537 puntos básicos. Ya no roza los 1.200 como cuando hace dos meses celebraba el jefe de Estado.

“El mercado tomó nota de algunas inconsistencias del programa económico, en particular el crawling peg (depreciación gradual) del 2% mensual con una inflación que en estos meses se licuó prácticamente toda la competitividad que habías ganado con la devaluación de diciembre (pasado)”, analiza Pedro Gaite, de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE). “Si bien la inflación mensual fue más baja en los últimos meses, en los que vienen se va a seguir apreciando el tipo de cambio (oficial) si no corrigen ese crawling. Esto tiene impacto en las reservas del Central, que se incrementaron muy fuerte en los primeros meses del Gobierno, sobre todo por las postergaciones de pagos de las importaciones, que es algo que tiene un límite. Ahora, con el pago más cercano de la totalidad de las importaciones, tienen dificultades para acumular reservas. Las reservas netas siguen negativas (más pasivos que activos). Ahora en julio hay pagos de deuda al sector privado, todavía tenés vencimientos con el Fondo (Monetario Internacional, FMI) este año y sobre todo el año próximo se va a poner muchísimo más complejo el perfil de vencimientos. No está claro cómo van a salir de este kilombito en el que se metieron sin corregir el tipo de cambio. Si aceleran el crawling ya, la pueden pilotear porque el tipo de cambio aún no está súperapreciado. Sobre todo si quieren salir del cepo. Además, hay dudas sobre la sustentabilidad del superávit fiscal que lograron en el primer semestre y el manejo monetario. No cayó bien el traspaso de deuda al Tesoro porque es visto como más riesgoso que el Central y depende de si puede refinanciarla, porque no con el ahorro fiscal no va a alcanzar para pagar los intereses”, alerta Gaite.

En la autoridad monetaria calculan que el Tesoro requerirá un ahorro fiscal adicional del 0,3% del PBI, mientras en Economía prefieren evitar cálculos. De cualquier modo, a pesar del ajuste del 7% que metió Milei al inicio de su gobierno, el 0,3% no es menor: supone poco más que el ahorro que conseguirá con la reposición del impuesto a las ganancias a los empleados que más cobran o lo que perderá de recaudación por aliviarle el gravamen de bienes personales a las clases medias altas y altas.

El consultor Hernán Hirsch observa que “frente a un problema cambiario, le buscaron solución monetaria, a lo cual se le suma la poca o nada voluntad de fijar una tasa de interés que estimule la demanda de pesos”. Por ahora la estrategia del presidente del Central, Santiago Bausili, ha sido bajar la tasa para reducir la deuda del organismo, pero a costa de desestimular el plazo fijo e incentivar la huida al dólar.

“El reciente incremento del tipo de cambio (paralelo) del 30% en dos meses refleja la compleja situación económica de Argentina, donde factores tanto internos como externos están ejerciendo una fuerte presión”, sostiene Mauro Carrizo, asesor de la firma financiera Cocos. “La devaluación del real brasileño y las políticas del Banco Central de la Argentina contribuyeron a esta dinámica. A corto plazo, la volatilidad del mercado y la falta de incentivos para mantener inversiones en pesos sugieren que el dólar es la opción más segura para los inversores. A largo plazo, la historia puede ser otra: con una macro más acomodada en términos de reservas, el tipo de cambio real podría seguir bajando e ir hacia niveles cercanos a la era Macri, pero para eso falta”, se esperanza todavía Carrizo.

“El mercado se impacienta, quiere flan”, opina Christian Reos, de la sociedad Allaria Ledesma, en alusión al chiste de Alfredo Casero de quienes le demandaban más al gobierno de Macri. “Los bancos pasarían a tener como acreedor al Estado en vez del Central. Hay cepo para rato y se viene el tercer trimestre del año, cuando no ingresan divisas”, se refiere al periodo posterior a la cosecha gruesa (de soja y maíz). Su colega Juan Manuel Pazos, de TPCG, agrega que “el mercado esperaba otra cosa de los anuncios del viernes”. En concreto, aguardaba por “algo sobre el mercado de cambios, que no vino”. “Yo creo que lo que anunciaron es un paso positivo, pero el mercado esperaba más”, insiste Pazos.

La anterior corrida cambiaria contra Caputo terminó eyectado, bajo la presión del FMI, indignado de que usara parte del préstamo récord que le dio a la Argentina para vender dólares baratos a los fondos de inversión que querían huir del país. Ahora que hay cepo, por más que el exejecutivo del mundo financiero se resista a devaluar el peso en el mercado oficial, le termina estallando por otro lado. Al igual que hace seis años, al Fondo tampoco le gusta su estrategia.

AR