Edición n° 2747 . 30/05/2024

De bares, Buenos Aires, escritores y sus historias

Una manera de acercarnos a nuestra identidad es conocer cómo los escritores argentinos retratan los bares porteños. En este caso un fragmento de Jorge Asís

Por Gabriela Sharpe

CAFÉ LA PAZ

Me dijo que tenía ganas de conocer algún reducto de intelectuales, y no sabía entonces adónde llevarlo, me daba no sé qué decirle que prácticamente intelectuales ya no se reúnen más, que compartir el pensamiento en un grupo era una costumbre ya casi desaparecida. Sin embargo le dije –miren si no tengo recursos- que febrero era una larga pausa, Buenos Aires –mentí- es un desierto, pero finalmente me lo llevé a “La Paz”, le presenté a un amigo cineasta preparado para discutir con Bergman frente a frente… Albert preguntaba, estábamos por pedir el segundo café cuando, otra vez, apareció la autoridad. Pidieron documentos en todas las mesas, sólo algunas libretas fueron llevadas al aparatito. A nosotros nos lo pidieron con decoro, hasta nos dijeron “gracias”, y “perdonen”, en cambio, a un jovencito de jean de la mesa de al lado, un joven distinto y de civil le revisó el saco, dio vueltas los bolsillos, levantó el mantel, se fijó debajo de la mesa, revisó los cigarrillos, hurgó atentamente en sus tarjetas, preguntó –azares de la agenda- de dónde conocía a tal tipo de la letra b, mientras Albert, sorprendido, lo miraba. (Jorge Asís; El Buenos Aires de Oberdan Rocamora)

NOTA:  Por décadas fue un refugio de militantes, escritores, periodistas, bohemios y solitarios..Entre sus parroquianos estuvieron Rodolf Walsh y David Viñas, entre otros.Abrió en 1944, y en los últimos años cambió varias veces de dueño. Cerró definitivamente después de la pandemia.