Edición n° 2747 . 30/05/2024

Dar el salto tecnológico.


( Por Antonio Muñiz) El desarrollo tecnológico asimétrico entre países centrales y países periféricos es una realidad que ha marcado la dinámica global durante décadas. Esta disparidad se manifiesta en múltiples aspectos, desde dificultas en el acceso a la tecnología, falta de capacidad de innovación, baja participación en la economía digital y sobre todo menos productividad de toda la economía.

En los países centrales, caracterizados por su alto nivel de desarrollo económico y tecnológico, existe una fuerte inversión en investigación y desarrollo (I+D), así como un ecosistema favorable para el surgimiento y crecimiento de empresas tecnológicas. Estos países cuentan con infraestructuras avanzadas, una fuerza laboral altamente capacitada y acceso a recursos financieros para impulsar la innovación.

Por otro lado, en los países periféricos, la situación es diferente. A menudo enfrentan limitaciones en términos de recursos financieros, capacidades técnicas y acceso a la educación y la formación en áreas de ciencia y tecnología. Esto dificulta su capacidad para competir en un mundo cada vez más digitalizado y basado en el conocimiento.

Como resultado, los países periféricos tienden a depender en gran medida de la importación de tecnología y conocimientos técnicos de los países centrales, lo que puede generar una dinámica de dependencia y desigualdad. Además, la brecha digital entre países centrales y periféricos puede exacerbar las desigualdades sociales y económicas, limitando las oportunidades de desarrollo y crecimiento para las poblaciones más vulnerables.

Sin embargo, es importante reconocer que el desarrollo tecnológico asimétrico no es una condición inmutable. Los países periféricos tienen el potencial de cerrar la brecha tecnológica a través de políticas y estrategias específicas orientadas a promover la innovación y el desarrollo tecnológico.

Esto puede incluir medidas como la inversión en educación  en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, el fomento del emprendimiento tecnológico, la creación de parques tecnológicos y centros de innovación, y la promoción de alianzas público-privadas para impulsar la investigación y el desarrollo.

Además, es fundamental que los países centrales reconozcan su responsabilidad en la promoción de un desarrollo tecnológico más equitativo y sostenible a nivel global. Esto puede implicar la transferencia de tecnología y conocimientos, el apoyo a programas de capacitación y formación en países periféricos, y la promoción de políticas comerciales y de cooperación que fomenten la inclusión y el desarrollo humano en todas partes.

El caso argentino

El actual gobierno argentino, portador de una ideología liberal autoritaria, en cinco meses de gestión ha desmantelado y desfinanciado todo el sistema industrial , educativo y de ciencia y tecnología.  En pocos meses destruyó años de trabajo y esfuerzo de profesionales, técnicos, científicos y empresarios.

Hay que pensar como reiniciamos un periodo de crecimiento y desarrollo cuando la pesadilla neo liberal haya pasado a la historia.

Promover el desarrollo tecnológico en un país periféricos como Argentina requiere de una politica llevada adelante desde el Estado. Una de ellas es diseñar una estrategia integral y coordinada que abarque  todos los aspectos, desde la inversión en investigación y desarrollo hasta la creación de programas gubernamentales  que fomenten la innovación y el emprendimiento. Una de las fallas en los intentos anteriores , fue la falta de coordinación entre areas y programas, llevando muchas veces a mal uso de los recursos humanos y materiales.

Aquí hay algunas acciones en que se puede promover el desarrollo tecnológico en Argentina.

Agencia de desarrollo, innovación científica y tecnológica.
Una agencia de desarrollo en investigación y desarrollo (I+D) juega un papel crucial en la promoción y el impulso de la innovación y el progreso tecnológico en una región, país o incluso a nivel internacional. Esta agencia se encargara  del uso de los recursos, la coordinación, implementación y financiación de  proyectos de investigación, así como de establecer políticas y programas que fomenten la colaboración entre el sector público, el sector privado y las instituciones académicas en el ámbito de la I+D.

Aumentar la inversión en investigación y desarrollo (I+D): Es fundamental aumentar la inversión publica en investigación científica y desarrollo tecnológico. Esto implica tanto el apoyo financiero a instituciones académicas y centros de investigación como generar incentivos para la inversion del sector privado. La colaboración entre el sector público y privado para impulsar proyectos innovadores el mecanismo mas eficiente.

Creación de fideicomisos financieros. La desburocratización del uso de los recursos financieros es fundamental para promover la eficiencia y la agilidad en la ejecución de proyectos y la inversión en áreas prioritarias. En este sentido, los fideicomisos pueden ser un modelo efectivo para simplificar y agilizar la gestión de fondos, ya que permiten una estructura flexible y transparente para la administración de recursos financieros. Ademas el fideicomiso esta sujeto a controles y rendiciones de cuentas que garantizan la transparencia en el uso de los recursos. Otro beneficio es que permite la participación de capitales privados, en el financiamiento de proyectos,  desde la idea hasta el producto final puesto en el mercado

Promoción del emprendimiento tecnológico: Se deben establecer políticas y programas de apoyo para fomentar el surgimiento y crecimiento de startups y empresas tecnológicas. Esto puede incluir incentivos fiscales, acceso a financiamiento, asesoramiento técnico y capacitación empresarial.

Fortalecer la educación en ciencia y tecnología: Es fundamental fortalecer la educación en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) desde la educación primaria hasta la universidad. Esto ayudará a formar una fuerza laboral calificada y preparada para enfrentar los desafíos del mundo tecnológico.

Transferencia de tecnología: Se deben establecer mecanismos para facilitar la transferencia de tecnología desde el ámbito académico hacia el sector productivo. Esto puede incluir la creación de parques tecnológicos, incubadoras de empresas y programas de vinculación tecnológica entre universidades y empresas.

Políticas de atracción de talento: Argentina puede implementar políticas para atraer y retener talento internacional en áreas clave de tecnología e innovación. Esto puede incluir la simplificación de trámites migratorios, la creación de visas de trabajo para profesionales altamente calificados y la promoción de la diversidad en el sector tecnológico.

Infraestructura tecnológica: Es importante mejorar la infraestructura tecnológica del país, incluyendo la expansión de la conectividad de banda ancha, el desarrollo de centros de datos y la promoción de la adopción de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y el Internet de las cosas. En este item es necesario un compromiso del Estado en las obras de infraestructura, pero asociado en lo posible al sector privado.

Regulación y políticas públicas: Se deben establecer marcos regulatorios y políticas públicas que fomenten la innovación y protejan los derechos de propiedad intelectual. Esto puede incluir la creación de incentivos para la inversión en I+D, la promoción de estándares de calidad y seguridad, exenciones impositivas y la implementación de políticas de inclusión digital para reducir la brecha digital.

Fomentando un Ecosistema Emprendedor e Innovador

En la era actual, caracterizada por la rápida evolución tecnológica y la creciente interconexión global, la generación de un ecosistema emprendedor e innovador se ha convertido en una prioridad para muchos países y comunidades. Este ecosistema no solo impulsara el crecimiento económico, sino que también fomenta la creatividad, la colaboración y el progreso social.

Para fomentar este espíritu emprendedor, es crucial establecer un entorno propicio que ofrezca apoyo, recursos y oportunidades para aquellos que desean embarcarse en la aventura empresarial. Esto implica no solo la creación de programas de incubación y aceleración de empresas, sino también la promoción de una cultura de riesgo calculado, en la que el fracaso se ve como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.

Además, es fundamental involucrar a diversos actores en el ecosistema emprendedor e innovador, incluyendo instituciones académicas, empresas privadas, organizaciones gubernamentales y la sociedad civil. La colaboración entre estos diferentes actores puede dar lugar a sinergias poderosas, facilitando el intercambio de conocimientos, recursos y contactos, y promoviendo la creación de redes sólidas de apoyo y mentoría.

En resumen, promover el desarrollo tecnológico en Argentina requiere de una acción coordinada entre el Estado, el sector privado, las instituciones académicas y la sociedad en su conjunto. Es fundamental invertir en talento humano, infraestructura y políticas que impulsen la innovación y la adopción de tecnologías avanzadas, con el objetivo de mejorar la competitividad del país y contribuir al desarrollo económico y social.