Damián Regalini: “No hay un país en el mundo con independencia económica que no haya fortalecido su industria”

(Por Héctor Sosa/ Estefanía Cendón) El empresario textil aportó su análisis con respecto a la deuda contraída con el FMI y el rol de la industria en la recuperación económica que encabeza la Argentina. La necesidad de un plan de desarrollo, el fortalecimiento del poder adquisitivo, la recuperación del crédito y las variables energética e impositiva como ejes de la reactivación productiva.

“No existe país en el mundo que pueda tomar deuda y que pueda pagarla sin tener una industria fuerte, sin contar con la capacidad de que sus empresas exporten productos industrializados y con alta tecnología”, detalló Regalini, situando a la producción industrial en un rol preponderante para saldar los compromisos de pago con el FMI.

Junto a la necesidad de definir un “plan de desarrollo”, consensuado por las fuerzas políticas del oficialismo y la oposición, el empresario PyME apostó al trabajo y la producción para salir de la crisis. “El acuerdo de pago de deuda tiene que poner en el centro la inversión del Estado, con el acompañamiento de nuestros acreedores, para que ese repago se haga no tomando más deuda, sino generando más trabajo y producción”, sintetizó.

La recuperación del poder adquisitivo fue otro de los puntos sobresalientes al momento de analizar la recuperación productiva. “Si los argentinos siguen perdiendo poder adquisitivo, nosotros tendremos el futuro complicado porque la industria argentina y las empresas de nuestro país viven en un alto porcentaje de lo que consumen los argentinos, de lo que se vende en el mercado interno”, apuntó el presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Medias.

El dirigente de la Fundación Protejerponderó el rol del Ministerio de Desarrollo Productivo en la recuperación y diversificación del acceso al crédito para los empresarios PyMEs: “Se ha hecho un trabajo importante y destacable al incrementar el subsidio a los créditos para las pymes, pero no olvidemos que es el Estado quien debe seguir invirtiendo en ampliar esa capacidad de dar financiación y en hacer llegar esas tasas subsidiadas a más PyMEs de la Argentina”. Asimismo, sostuvo con respecto a la variable energética:

“Argentina necesita asegurarle energía barata a sus industrias y sus PyMEs, no existe una industria pujante sin energía barata”.

MOTOR ECONÓMICO: ¿Cuál es su opinión sobre la deuda con el FMI?

Damián Regalini: Lo primero que debemos tener presente al analizar la gran deuda externa que tenemos que pagar es lo que significa y por qué contrajimos esa deuda. En este sentido, es importante tener en claro que la Argentina necesita pedir prestado dinero en el exterior por su incapacidad para generar exportaciones con alto valor agregado. No existe país en el mundo que pueda tomar deuda y que pueda pagarla sin tener una industria fuerte, sin contar con la capacidad de que sus empresas exporten productos industrializados y con alta tecnología.

Argentina después de más de 200 años de historia sigue exportando materia prima, como el trigo y la soja. No es posible que en más de 200 años de vida no hayamos desarrollado nuestra industria para que las fábricas argentinas tengan la capacidad y el potencial de vender mercadería en el exterior. Si nosotros no hacemos ese paso, si los argentinos no hacemos el camino del desarrollo, con todos los sacrificios y el trabajo que eso implica, vamos a seguir en este círculo vicioso de la deuda.

Damián Regalini reivindica a las Pymes como motor del trabajo y la producción

Es como una familia que consume más de lo que genera como ingresos: si no generás un ingreso que pueda pagar tus consumos, que pueda pagar tus necesidades básicas, vas a vivir siempre endeudado. La manera que tienen los países de generar ingresos y de generar capacidad de consumo es la de industrializarse. No hay un país en el mundo con independencia económica que no haya fortalecido su industria. Eso es lo más importante a la hora de analizar y de pensar en los motivos que nos llevaron a tomar esa deuda.

ME: ¿En qué términos debería plantearse un plan de pago de la deuda?

DR: Me parece fundamental al momento de elaborar y acordar un plan de pago de esa deuda junto al FMI poner en el centro y como condición no negociable por parte del gobierno argentino la posibilidad de que el Estado pueda apoyar, acompañar e invertir recursos para que el país y las empresas argentinas hagan una profundización de su capacidad industrial, de su capacidad tecnológica, de su competitividad y, por lo tanto, presenten la posibilidad de generar exportaciones con valor agregado.

Si el acuerdo con el FMI sólo va a contemplar la reducción del gasto del Estado, el ajuste, la baja de jubilaciones, la baja de salarios en dólares, y no contempla la capacidad de generar el repago vamos a estar en problemas. No vamos a poder pagar la deuda gastando menos, si gastamos menos nos vamos a convertir en un país inviable.

Damián Regalini (@DamianRegalini) / Twitter

Hoy estamos el borde de una crisis social, de una crisis económica y no hay mucho margen para ajustar y para sacarle dinero del bolsillo a la gente. El acuerdo de pago de deuda tiene que poner en el centro la inversión del Estado, con el acompañamiento de nuestros acreedores, para que ese repago se haga no tomando más deuda, sino generando más trabajo y producción. Eso me parece fundamental.

ME: ¿Qué necesitan las Pymes para llegar a los niveles de producción del 2015?

DR: Lo primero y principal es un plan de desarrollo, un modelo de país consensuado por las fuerzas políticas, tanto del oficialismo como de la oposición. Esto nos debe brindar la certeza de que si volvemos a invertir y apostamos al crecimiento de nuestra actividad vamos a poder hacer un camino sin que nos cambien las reglas de juego cuando estamos a mitad del río, como nos pasó con el gobierno anterior que nos dijo: «Ahora apaguen las máquinas, cierren las cortinas y conviértanse en importadores porque Argentina no va a seguir industrializando su país».

Si nosotros no logramos un plan de desarrollo consensuado por todas las fuerzas políticas es difícil que las pymes y los empresarios estemos dispuestos a volver a invertir en el largo plazo y en el mediano plazo, que es como invierte la industria. La industria no recupera sus inversiones de manera inmediata, en uno o dos años, necesita muchos años para amortizar sus inversiones, recuperar y ganar dinero. Sin ese consenso y ese plan de desarrollo va a ser muy difícil que haya ánimos para invertir en más actividad, en incrementar la producción y el trabajo.

ME: ¿Cómo se enfoca la situación desde la perspectiva de los consumidores?

DR: Vamos a necesitar que los argentinos recuperen el poder adquisitivo. Lo que estamos viviendo es una recuperación  después de haber caído muy abajo tras una crisis económica grande. Vivimos cuatro años muy difíciles, con una actividad económica muy baja del gobierno de Macri, luego nos agarró la pandemia de COVID-19 que profundizó aún más nuestra crisis. Entonces, si queremos continuar con esta recuperación y volver a trabajar al ritmo de 2015, debemos tener en cuenta que en este nivel de desarrollo industrial que tiene la Argentina necesitamos que los trabajadores y todos los argentinos tengan salarios que le ganen a la inflación.

Si los argentinos siguen perdiendo poder adquisitivo, nosotros tendremos el futuro complicado porque la industria argentina y las empresas de nuestro país viven en un alto porcentaje de lo que consumen los argentinos, de lo que se vende en el mercado interno. Con un mercado interno débil, con salarios que no cubren las necesidades básicas, no va a haber muchos negocios para hacer y no vamos a tener clientes, ni a quién venderle lo que producimos. Ese es un segundo punto muy importante: la recuperación del poder adquisitivo de los argentinos.

ME: ¿Qué otros factores son elementales al momento de pensar una reactivación productiva?

DR: Si en primer lugar mencioné la necesidad de contar con un plan de desarrollo, sumado a la recuperación del poder adquisitivo de los argentinos, en tercer lugar resulta clave la recuperación del crédito, retornar a tasas competitivas a la hora de financiarnos. Argentina no sólo tiene tasas altas, sino que tiene una oferta muy escasa de créditos. Los bancos que trabajan en nuestro país le prestan plata al Estado, viven de eso, y a la industria le dan migajas.

Hay que tener en claro que no existe la posibilidad de desarrollarse y de crecer en la industria sin acceso al crédito. En todos los países los industriales y las pymes tienen créditos súper baratos, en muchos casos subsidiados por el Estado. En Argentina hoy tenemos el esfuerzo, que debemos reconocer, del Ministerio de Desarrollo Productivo que intenta cubrir ese déficit que tiene el sistema financiero local, pero que todavía no alcanza. Se ha hecho un trabajo importante y destacable al incrementar el subsidio a los créditos para las pymes, pero no olvidemosque es el Estado quien debe seguir invirtiendo en ampliar esa capacidad de dar financiación y en hacer llegar esas tasas subsidiadas a más PyMEs de la Argentina.

Como cuarto punto es importante manejar las variables energéticas, variables impositivas con una segmentación de tratamiento especial para las PyMEs. No puede ser que una PyME pague los mismos impuestos que las grandes empresas, a veces más que las grandes empresas. Me refiero específicamente al porcentaje respecto de la facturación, no puede ser que tengamos las mismas tasas de ganancia las PyMEs que Techint. Tampoco puede ser que la diferencia entre lo que paga Techint y lo que pagamos las PyMEs de Ganancias no es significativa, y no se corresponde con el volumen de empresa que representa uno y otro sector.

Por último, no sólo la cuestión impositiva es importante, también la variable energética. Argentina necesita asegurarle energía barata a sus industrias y sus PyMEs, no existe una industria pujante sin energía barata. Esos son los puntos básicos a partir de los cuales luego sí ir afinando la puntería y aplicando políticas de sintonía fina en los distintos sectores, buscando mejorar aquellos lugares en los que no somos competitivos, evaluando, diagnosticado y corrigiendo las distorsiones que hoy no nos permiten sacar productos fuera de nuestro país a un precio y una calidad competitivos.